Desde hace un tiempo, no se habla de otra cosa. A tal punto que, en cada una de las sedes de Equinox, la cadena de gimnasios más grande de mundo, está grafiteado en las paredes un nuevo proverbio: “Longevidad de la piel”. ¿De qué se trata el manifiesto? Se centra en el cuidado de la tez joven y radiante a largo plazo. La rutina beauty pasa de ser un sistema reactivo que busca borrar arrugas a un cuidado proactivo que prioriza la salud celular, la función de barrera y la resiliencia cutánea a largo plazo.
A simple vista no hay ninguna diferencia en los objetivos que teníamos hasta ahora. En realidad, hablamos de un enfoque completamente nuevo con respecto al envejecimiento cutáneo. Los laboratorios buscan nuevos ingredientes que operan de otra manera. Los tratamientos tradicionales por lo general utilizan activos que aceleran la renovación celular o trabajan de manera inmediata. Y los nuevos le ponen todas las fichas a la energía de las mitocondrias (las baterías de las células) y la reparación del ADN para frenar el daño diario que causan los factores externos, como el sol y la contaminación.
Es decir, en lugar de centrarse en tratar algunos signos visibles del paso del tiempo como las arrugas, manchas oscuras y flaccidez, la longevidad de la piel se basa en preservar la estructura, la función, la elasticidad y, sobre todo, la capacidad de autorreparación. En decirle adiós a las fórmulas con promesas alisadoras, borra arrugas y tratamientos tópicos de supuestos liftings express.
“El mensaje más revolucionario es que el nuevo objetivo es mantener las células de la dermis lo más sanas posible para evitar el envejecimiento prematuro, que se produce al someterlas al estrés ambiental”.
“Por ejemplo, el antienvejecimiento consiste en reparar el techo después de que empieza la gotera. La longevidad, en cambio, propone reforzar el techo para que resista la tormenta desde el principio”, explica la dermatóloga Mona Gohara, presidenta de la Sociedad Estadounidense de Cirugía Dermatológica. Y añade que, después de todo, el envejecimiento no se trata solo del paso de los años. La inevitable avalancha de factores, como la inflamación crónica, el estrés oxidativo y los agentes agresores ambientales, influyen. Y mucho. Por eso: “la longevidad amplía el debate sobre el estado de la piel, pasando de centrarse únicamente en la apariencia a preservar la salud y la función a lo largo de los años”, concluye.
Para lograrlo, los productos que promueven esta nueva corriente tienen objetivos muy tentadores. En lugar de simplemente hidratar o exfoliar, se están desarrollando nuevos activos que influyen en vías celulares específicas involucradas en la inflamación, la reparación, el estrés oxidativo y la comunicación celular. Los componentes se combinan de forma estratégica. “Tomemos la inflamación como ejemplo. Ciertos compuestos antiinflamatorios pueden ser diferentes desde un punto de vista farmacológico, pero el efecto en la piel será el mismo”, explica Amanda Lam, química cosmética en la Universidad de Los Ángeles. “Algunos principios activos pueden combatir este estado refrescando la tez, como el aloe vera, mientras que otros, como la niacinamida, actúan directamente sobre las vías inflamatorias”.
“Y aunque todo esto suena muy bien: menos irritación, más reparación, es difícil saber si se traduce en resultados reales. Aún estamos investigando si la modificación de estas vías en la piel se traduce en beneficios significativos a largo plazo”, afirma la Dr. Gohara.
Los productos que promueven esta nueva corriente tienen objetivos muy tentadores. En lugar de simplemente hidratar o exfoliar, se están desarrollando nuevos activos que influyen en vías celulares específicas..
La biblioteca necesaria
“Para actuar sobre estos mecanismos biológicos dérmicos, los componentes deben ser algo diferentes; por ejemplo, en lugar de vitamina A, se pueden encontrar postbióticos, sustancias que producen las bacterias beneficiosas y mantienen el equilibrio cutáneo. También están comenzando a aparecer productos con principios activos que favorecen la producción de NAD+, una coenzima crucial en la producción de energía celular y reparación de ADN”, añade Amanda Lam. La especialista reconoce la importancia del papel de estos activos, como el NAD+ en la producción de energía y la restauración del ADN. Pero aclara que lo que aún se desconoce es cuánto beneficio podemos obtener con un producto tópico y si esto se traduce en resultados clínicos significativos.
Uno de los postbióticos más prometedores es la urolitina A. La comunidad científica lo considera especialmente interesante. ¿Por? Se estudia por su papel en el proceso mediante el cual las células eliminan las mitocondrias dañadas (las centrales energéticas del organismo). Por lo tanto, la aplicación tópica puede mejorar las líneas de expresión y la función de barrera hidrolipídica. Aunque aún no hay pruebas concluyentes, estas fórmulas suelen tener credibilidad gracias a sus ingredientes. Los proveedores de materia prima realizan investigaciones exhaustivas para garantizar la eficacia de los principios activos que lanzan. “Naturalmente, hay menos datos que respalden la acción de las fórmulas de más trayectoria, como el retinol, por ejemplo”, concluye Lam.
Lo que hace interesantes a las formulaciones recién llegadas, es que actúan en etapas más tempranas del proceso de oxidación cutánea, apoyando la función y la resiliencia orgánica. Significa que actúan en las primeras etapas del envejecimiento para favorecer la salud y lograr una apariencia más juvenil con el paso del tiempo. No por nada, las marcas de cosmética están posicionando las cremas hidratantes y sérums para la longevidad como la nueva frontera del bienestar: productos que complementan un saludable estilo de vida. Pionera, en 2023, Estée Lauder fundó una plataforma de longevidad de la piel, con un panel asesor de dermatólogos “pro-envejecimiento”. Sí, leíste bien. Y eso no significa que estén proponiendo que nos avejentemos en masa, todo lo contrario. Se trata de rever la manera en la que concebimos los cuidados y entremos en una nueva era, donde el enfoque es optimizar la salud de los tejidos a lo largo del tiempo, en lugar de intentar revertir el paso de los años.
“Por ejemplo, el antienvejecimiento consiste en reparar el techo después de que empieza la gotera. La longevidad, en cambio, propone reforzar el techo para que resista la tormenta desde el principio”,
Los productos más novedosos
En Lidherma, por ejemplo, desarrollaron con activos biotecnológicos asociados a la comunicación celular, uno de los procesos clave para el funcionamiento cutáneo. La nueva línea Exosome+ incorpora exosomas derivados de células madre de goji y de centella asiática, junto con un complejo de péptidos biomiméticos. “Esta alianza fue pensada desde el concepto de longevidad cutánea para acompañar la calidad, el equilibrio y la vitalidad de la piel a largo plazo”, señalan los especialistas de la marca.
Es en este terreno, los Laboratorios Vichy dieron el gran salto de escala. Alejándose de las promesas cosméticas de efecto superficial, la firma democratiza la biología celular al cruzar su histórica investigación del exposoma con la ciencia de la longevidad. La gran apuesta es Neovadiol Longevity. Y su objetivo es enviar señales moleculares precisas a la célula madura para reeducarla. Según la marca, al reactivar los mecanismos naturales de autolimpieza y regeneración epidérmica, la piel recupera la densidad proteica y la elasticidad perdidas.
Por otro lado, uno de los especialistas que llevó a las calles esta corriente es Pietro Simone, el dermatólogo de Gwyneth Paltrow y de Nicole Kidman, entre otras. Inauguró un Espacio de Longevidad de la Piel, en West Village, y va por más. Por otro lado, Charlotte Palermino, cofundadora de una de las marcas más vendidas, Dieux Skin, comenta que, en un viaje a Seúl, considerada el epicentro de la innovación en dermocosmética, vio secciones completamente dedicadas a esta corriente. “Incluso en las bases de datos online con ensayos de investigación científica, se observa que el término longevity no deja de aumentar exponencialmente”, afirma la Dra. Zakia Rahman, dermatóloga e investigadora del Centro de Longevidad, de la Facultad de Medicina de Stanford.
“El mensaje más revolucionario es que el nuevo objetivo es mantener las células de la dermis lo más sanas posible para evitar el envejecimiento prematuro, que se produce al someterlas al estrés ambiental”, dice la Dra. Anne Lynn Chang, profesora de Dermatología, de la Universidad de Stanford. Y simplifica el concepto así: “tu piel luce mejor porque funciona mejor. El estudio de la longevidad se refiere al funcionamiento óptimo de las células, no es sinónimo de anti edad”.
Del mismo modo que un emoji no es un emoticón y las mermeladas de Meghan Markle no son mermeladas, los conceptos están relacionados, pero tienen distintos matices. Es decir, los solares con filtros UV y los antioxidantes se consideran protectores y preventivos, por lo que muchos especialistas los incluyen dentro de esta nueva categoría. “Al igual que cualquier sustancia regeneradora o que estimule el colágeno, como el retinol, y los péptidos. También se pueden clasificar dentro de esta familia”, señala la doctora Rahman. Y añade que, curiosamente muchos de los productos que ya existen, forman parte de la elite de fórmulas para la longevidad, antes de que se masifique el concepto.
Validar el mensaje
“Hay temas muy interesantes en la industria del bienestar, pero pueden desviarse rápidamente. “En el ámbito de la cosmética, veo posible que ocurra lo mismo: que la longevidad sea en realidad un eufemismo para lucir joven para siempre. Ahí es donde nos toca a cada uno saber discernir”, afirman desde la American Society of Dermatology. “Puede que algunos todavía pongan los ojos en blanco al oír el término y consideren que es indagar sobre la misma cosmética de siempre”, dice la doctora Rahman. Y cuenta que en Stanford tienen una filosofía que transmiten a sus alumnos: “Jamás piensen que están estudiando la vanidad. Quiero que lo vean como una gran investigación sobre el cuidado de la salud. Tengamos en cuenta que se trata de la primera línea de defensa que tiene nuestro cuerpo para gozar de bienestar. Es el derecho de sentirnos a gusto con nosotros mismos el mayor tiempo que podamos”. Y describe cada uno de los avances científicos es una revelación: “Cuando la gente lo entiende así, lo adopta de la misma manera que logra optimizar sus funciones muscular, cardiovascular y cerebral”, explica.El simple hecho de que el discurso de las marcas esté cambiando es mucho. Este enfoque optimista ya se puede ver en algunas campañas de marketing como en la del sérum Ultimune Power Infusing de Shiseido. La marca modera las expectativas y asegura que a nadie le van a quitar 20 años, pero sí prometen una tez realmente sana, hermosa y radiante. La longevidad podría convertirse en una forma más saludable de ver el envejecimiento. Necesitamos como individuos y como sociedad fomentar cada etapa de la vida como un estándar de belleza. Está bien envejecer. Lo que cambia es cómo cada uno desea hacerlo.
at María Molina
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