domingo 20 de septiembre de 2020

LIFESTYLE | 13-08-2020 13:35

Energía sexual: cuando el deseo se enfrenta al amor

La especialista Natalia Barrera escribe esta columna para entender el sexo de una manera armoniosa.

La energía sexual es lo que conocemos como la energía del deseo, la que nos ayuda a materializar nuestras metas. La práctica más común con nuestra pareja es estar consciente, fusionando ambos cuerpos en el estado de consciencia superior a través del deseo sexual. Cuando no hay conexión, nuestra mente tiende a proyectar cualquier cosa y el disfrute del momento se pierde.
 
Todo lo que nos rodea, incluso nosotros mismos, somos energía. Científicamente hablando, las moléculas que nos componen formadas por átomos y éstos de protones, neutrones y electrones que vibran produciendo energía. Por lo tanto, todo vibra y está en constante movimiento. 

¿Qué es la energía sexual?

La sexualidad es una puerta que se abre desde adentro y nos permite entregarnos a la experiencia sensorial de expandir el deseo en niveles superiores. ¿Cómo lograrlo? integrando la mente, en conjunto con nuestra pareja, con la meta en común que buscamos materializar.

¿Cómo materializar entonces nuestra energía sexual en el deseo? proyectar de a dos para materializar esa meta desde el pensamiento en el acto sexual es lo que hace que podamos utilizar esa energía hacia la materialización del deseo, en vez de desperdiciar esa energía hacia cualquier lado.

Por ejemplo: es muy “normal” que en el acto sexual uno o una este fantaseando con otra persona, esto hace que la energía sexual se dirija hacia este personaje y no hacia la pareja en cuestión.

De esta forma, estás regalando tu energía creativa a otro u otra, que lo verá luego materializado a su favor, en vez de usarlo para el tuyo propio.

Durante el sexo, tenemos métodos de toma de conciencia que podemos implementar. Podemos conectarnos con una sexualidad sana, y menos con una sexualidad que te ayude a expandir tu consciencia. Es una práctica de concentración que nos permitirá dominar nuestras pasiones internas para que el orgasmo este direccionado hacia la meta que queremos concretar.

Deseo vs amor

Entendemos como deseo ese querer “tener”, “poseer”. Es el interés que nos produce algo que queremos realizar. Estamos pensando en recibir. El deseo nace de la necesidad de querer algo que no tenemos y que nos produce mucho estímulo y entusiasmo por tener. El deseo nos impulsa a conquistar, a crear vías que nos conecten con nuestra meta.

El amor, por su parte, es dar. Es el estado de pensar qué desea el otro, qué quiere el otro y darlo sin esperar recibir.  El amor es dar, por ende esa pérdida del acto de amor, mientras que el deseo es el acto de recibir lo que se quiere.

Algunos puntos a tener en cuenta:

  • El deseo y el amor pueden convivir. Cuando crece el amor y el deseo disminuye, por ejemplo, conviven ambos, solo que están desarmonizados.
  • El deseo cuando está en desarmonía se transforma en acciones egoístas, y cuando el amor está en exceso se transforma en sometimiento. 
  • El deseo y el amor tienen que bailar al ritmo de ambas consciencias, en un dar y recibir constante de esa energía creadora. 
  • El amor nace de lo cotidiano, nace con el tiempo, porque es una construcción. 
  • El deseo es un impulso, nace de lo nuevo, por eso deseamos lo que no tenemos. 
  • La pareja tiene que alimentar la relación con el deseo y el amor, ambos por igual. 

Generalmente cuando las relaciones ya están estables tendemos a dejar el deseo, “la conquista”, “lo nuevo” de lado, y eso es lo que hace que el deseo disminuya.  Toda relación tiene que alimentarse, tenemos que dedicarle tiempo si queremos danzar con armonía entre el deseo y el amor. 

Tenemos que entender que una relación se hace de a dos y que ambos tienen que alimentar la pareja para que crezca en todos los niveles. El sexo es un espejo del seso (la mente), generalmente personas parecidas tienen mentes parecidas, los mismos proyectos, deseos parecidos y entonces la sexualidad está equilibrada.

Pero cuando las mentes no son parecidas, y hay mucho desequilibrio a la hora de crecer y proyectar a futuro, la sexualidad tienen a ser una obligación, más que un acto de amor y deseo. 
Por algo le decimos al sexo “hacer el amor”, porque una sexualidad equilibrada eleva el deseo en conjunción con el amor y eso hace que nuestras metas se materialicen más rápido. 

***

Natalia Barrera, es la directora de la Escuela Nefer y creadora del método Alquimia Femenina. 

at Redacción Marie Claire

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