Hay algo que pocas veces se nombra cuando hablamos de vínculos que hacen daño: el cuerpo lo supo primero.
Antes de que pudieras articularlo. Antes de tener el lenguaje para nombrarlo. Antes de animarte a decirlo en voz alta. Tu cuerpo ya estaba registrando algo. Sí, aunque vos no lo supieras.
Las señales físicas del abuso emocional
La mandíbula que se aprieta cuando escuchás su nombre en el teléfono. El estómago que se cierra cuando llegás a tu casa. El cansancio que no se va aunque hayas dormido bien. La ansiedad antes de cada conversación, sin saber muy bien por qué.
Esas señales no son ansiedad generalizada. No son “que sos así”. Son tu sistema nervioso haciendo exactamente lo que tiene que hacer: alertarte de que algo no está bien.

“El cuerpo no miente. No tiene acceso al discurso que minimiza. No puede ser convencido por los argumentos del otro. Si cada vez que llegás a un lugar determinado el estómago se contrae, esa contracción es información.” — NIEBLA, Laura Müller
Por qué aprendemos a ignorar lo que sentimos
El problema es que aprendemos muy temprano a ignorar esas señales. A racionalizarlas. “Estoy cansada.” “Soy demasiado sensible.” “Exagero.”
En un vínculo emocionalmente abusivo, la hipervigilancia se vuelve el estado normal. Escanear el humor del otro antes de hablar. Calcular el momento adecuado para decir algo. Leer microseñales de peligro en un tono de voz, en un silencio, en la manera en que alguien cierra una puerta.
La psicóloga lleva décadas documentando cómo el cuerpo almacena las experiencias emocionales que la mente no puede sostener todavía. No es metáfora: es biología. El sistema nervioso aprende a estar en alerta permanente cuando el entorno es impredecible.
Volver al cuerpo: el inicio de la recuperación
Reconectar con las señales corporales es uno de los pasos más importantes en el proceso de recuperación del abuso emocional. No como un ejercicio espiritual, sino como un acto concreto de reconexión con la propia percepción.
Cuando el cuerpo manda una señal —tensión, contracción, fatiga inexplicable, alivio cuando el otro no está— esa señal merece ser escuchada. No analizada, no justificada. Escuchada.
¿Tu cuerpo te está diciendo algo que todavía no podés poner en palabras?
Laura Müller es psicóloga, terapeuta de parejas y sexóloga (MN 42210). Es autora de NIEBLA, una guía para reconocer el abuso emocional y recuperar la claridad, con workbook incluido.
Más información en liclauramuller.my.canva.site · @lic.laura.muller
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