Thursday 23 de April de 2026

CULTURA | Ayer 10:32

Selva Almada: “La violencia es producto de una sociedad”

La multipremiada autora argentina habla sobre el sexismo, la violencia de género, los retrocesos en los derechos de las mujeres y cómo todo esto se vincula con el avance de la extrema derecha. El disparador: la publicación en griego de su novela Los llanos.

En 2015, en Argentina, una chica de 14 años fue encontrada enterrada debajo de la casa de su novio. Chiara Páez —así se llamaba— había sido golpeada hasta morir por él después de contarle que estaba embarazada. A partir de su femicidio, cientos de miles de personas salieron a las calles de Buenos Aires bajo la consigna “Ni Una Menos”, reclamando el fin de los femicidios que atraviesan a la Argentina y a toda América Latina, y dando inicio a un gran movimiento (#NiUnaMenos) tanto en redes como en el espacio público.

En Argentina, más precisamente en la provincia de Entre Ríos, también creció Selva Almada. Las experiencias que tuvo desde chica, en una sociedad marcada por el patriarcado, el sexismo y la violencia de género, las transformó en una serie de novelas (El viento que arrasa, No es un río, Los llanos), y también en una obra de no ficción, resultado de una investigación personal sobre tres casos reales de femicidio (Chicas muertas). Sus libros fueron traducidos a decenas de idiomas y recibieron importantes reconocimientos —entre ellos, No es un río llegó a la lista corta del Booker Prize Internacional 2024.

Selva Almada participó del 1° Festival Internacional de Literatura de Atenas, en Tecnópolis. A partir de la publicación en griego de Los llanos, conversamos sobre las condiciones reales en las que nacen sus personajes y sobre el impacto del crecimiento de la extrema derecha en su país en los últimos años. Porque, como escribió The New Yorker en un perfil sobre Almada: “Su obra está en el centro de la lucha por defender cada conquista que el presidente argentino Javier Milei intenta revertir”.

 

Selva Almada

 

¿Por qué decidiste escribir un libro de no ficción sobre femicidios, Chicas muertas, y centrarte en tres casos en particular?

“Uno de los casos del libro lo conozco desde que tenía 13 años, porque ocurrió muy cerca de mi pueblo. Fue algo muy duro. En ese momento ni siquiera se hablaba de femicidios, el término no existía, pero esa historia nos marcó muchísimo a mí y a mis amigas, sobre todo porque la chica —Andrea Danne— fue asesinada dentro de su propia casa. Era muy fuerte entender que no existe un lugar seguro para una mujer.

Años después, cuando el término ‘femicidio’ empezó a circular, volví a pensar en ese caso —en realidad nunca lo había olvidado— y decidí investigarlo y escribir sobre ese y otros dos femicidios de la misma época, que coincidieron con mi adolescencia, con mi entrada al mundo adulto como mujer. Por eso elegí esos tres casos: porque ocurrieron en el mismo momento y porque las tres víctimas eran muy jóvenes. Además, ninguno de los crímenes fue resuelto”.

¿Cómo te impactó, en ese momento, enterarte del asesinato de una chica apenas mayor que vos?

“Podría haber sido mi hermana mayor. Ella tenía 19 y yo 13. Esa cercanía, no solo geográfica sino también de edad, me hizo pensar que me podía pasar a mí. Años después, cuando hablé con amigas de esa época, me dijeron que les había pasado lo mismo: que tenían miedo de que alguien entrara a su casa mientras dormían y las matara. Todas revisábamos el cuarto antes de dormir, mirábamos debajo de la cama, dentro del placard. Creo que todas las que éramos chicas en ese momento lo vivimos así”.

 

Selva Almada

 

¿Qué consecuencias puede tener un femicidio en la familia de la víctima?

“Son devastadoras. Incluso la muerte de un hijo o una hija en otras circunstancias ya puede romper una familia. Imaginate en un caso de femicidio, y más aún cuando no se resuelve. En los casos del libro hubo investigaciones, sospechosos, pero nunca se supo quién fue el responsable.

La impunidad puede destruir una familia, aunque también puede unirla en la búsqueda de justicia. Hubo casos en Argentina donde las familias impulsaron marchas y lograron que se identifique a los culpables, incluso cuando estaban involucradas personas con poder político”.

¿Por qué es importante nombrar el femicidio como tal?

“Porque no es un asesinato más. Es un crimen de odio hacia las mujeres. Durante mucho tiempo, en los medios se hablaba de ‘crímenes pasionales’. Nombrarlo como femicidio permite entender que es un tipo específico de violencia, que no es comparable, por ejemplo, con un asesinato en un robo”.

En tus libros, los varones suelen ser violentos. ¿Creés que es algo biológico o social?

“La violencia es producto de la sociedad. No nacemos violentos. Mis personajes vienen de contextos de pobreza, con pocas oportunidades, criados en entornos muy machistas. Todo eso los empuja hacia la violencia”.

¿Cómo influye el avance de la extrema derecha en estos temas?

“Está totalmente relacionado. Incluso desde el gobierno se niega el concepto de femicidio, argumentando que mueren más hombres que mujeres. Pero así se invisibiliza la violencia de género. Se promueve un discurso antifeminista que ataca derechos conquistados en los últimos años. Estamos viviendo un momento muy oscuro”.

 

Este artículo se publicó originalmente en MC Greece.

at redacción Marie Claire

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