lunes 13 de julio de 2020

CULTURA | Hace 2 semanas

LGBTIQ+: Conocé a la cantante argentina referente del tango Queer

Fifí Tango es la cantante arrabalera que busca visibilizar a las identidades queer.

Fifí Tango es cantante, compositora, bailarina y activista trans no binaria criada entre Misiones y Paraguay. En 2012 formó el grupo que lleva su nombre y genera espectáculos que cruza las luchas LGBTIQ+ con un estilo de música como el tango. Lo que busca con sus shows es sensibilizar y visibilizar dentro de este ámbito tan tradicional y machista sobre la disidencias sexuales y de género. Este sábado a las 21 realizará una presentación por Youtube Live que denominó Quarentanga. 

-¿Cómo llegaste a la idea de armar Fifí Tango? 

-Venía canturreando tangos mientras bailaba en las milongas queers y terminando la carrera de intérprete musical, me preguntaba qué tipo de arte quería hacer, nada de lo que veía en lo comercial me representaba. En un concierto cerrado me acompañó un cuarteto de guitarras de Horacio Avilano y cuando dije Muchachito en vez de Muchachita cantando el tango Por La vuelta, ellos se exaltaron y trastabillaron con las guitarras. Esa incomodidad que les surgió frente a mi canto fue el impulso para crear todos los espectáculos que después vinieron.

 

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-¿Por qué lo llamaste Fifí Tango y por qué usas el bigote en escena?

-Estábamos preparando la canción “Mamá yo quiero un novio” y los machos para cantarla en 1928 tenían que decir un recitado “Cansada de los gomina, los niños bien y fifí, ayer oí que una piba, con bronca cantaba así“ cuando leí Fifí me sentí totalmente identificada, es la palabra del lunfardo que más me representa. En la región del litoral argentino-paraguayo se sigue utilizando para referirse al amanerado.  El tango que quería hacer no era rudo, sino delicado como cuando tomaba la taza de té con el dedito levantado y mi viejo me pegaba por mi extrema feminidad. Quería que el nombre  transmita que sería un tango sinceramente sensible y delicado con mucho de protesta. El bigote, es mío, va y viene según mi fluir. Quiero que la gente me vea a mí y no a un personaje, porque si entienden que esto es una ficción se olvidan que las personas queers-no-binarias existimos en el cotidiano. Soy yo con todo mi universo interpretando un tango y exijo respeto para mí y mis compañerxs. La  gente rechaza lo diferente y lo extraño, nos violan, nos matan, como si no importáramos, por eso en mis presentaciones quiero que la incomodidad esté presente, no quiero hacerle las cosas fáciles al público. Además que hace a una mujer, mujer? Sus pelos o no pelos? Me gusta dejar al público con más preguntas que respuestas.

 

-¿Qué repercusiones tenés del público?

-Ya son 8 años de carrera y el público me devuelve cosas muy distintas porque también me escuchan diferentes generaciones, identidades, y sexualidades de distintos lugares. Me han escrito para contarme después de mi show que han podido charlar en terapia sobre su sexualidad y sus represiones, o afrontar a sus familias. Otrxs llevan a sus madres y/o abuelas a verme y encuentran un espacio para compartir juntxs. Mucha gente se permite llorar conmigo mientras canto, más aún las personas LGBTIQ+ que luego de experiencias traumáticas a veces cierran sus canales expresivos y sensibles. También les pasa que les vuelve a gustar el Tango, porque claro, el tango hegemónico que todxs conocemos es un arte explusivo que a nosotrxs no nos contiene. Ojo, también las personas heterosexuales se van contentxs porque se sienten un poco más informadxs y empáticxs aunque les moleste replantearse sus privilegios, la pasan bien y hasta se animan a montarse más y resaltar sus looks para la próxima.

 - ¿Tuviste rechazo del público más tradicional del tango?

-El silencio es la violencia más grande que vivo de parte del tango tradicional, la no respuesta de festivales, la no contratación en milongas y sobre todo, la negación de este sector ha reconocer que lo que yo hago también es tango. He tenido violencias directas psicológicas y verbales, recuerdo cuando fui a audicionar al Teatro 25 de Mayo para cantar en su milonga, fue una especie de favor de un amigo para que me escuche el señor que hace años viene manejando ese espacio, y desde el momento que entré hasta que me fui fue todo una falta de respeto. Yo necesitaba trabajar y entré con todas las esperanzas de poder ganarme el puesto de cantante allí y me fui muy triste porque además no había ido vestida como realmente quería ir sino que fui más masculina para intentar conseguir el trabajo, lo cual hizo que yo misma me odiara por modificarme otra vez para ser aceptada, me puse muy triste, pero tiempo después entendí que yo no había hecho nada malo y que eran ellos. Hoy estoy más fuerte y me planto desde lo que soy, como soy y como pienso, si no hay respeto que no haya nada.

-¿Por qué elegiste el tango para visibilizar la lucha LGBTIQ+?

-El tango fue la melodía que me recibió cuando tuve que migrar hacia este puerto por ser disidente sexual y de género,  empecé a bailar tango a mis 19 años porque creía que era  lo único que un “varoncito” podía bailar, me fui encontrando con las melodías y entendí la fuerza que tiene la poética tanguera para expresar todo un relato, una escena, un mensaje en tan solo 3 minutos.  Cuando decidí dedicarme a hacer una comunicadora a través del arte, estaba muy harta de la violencia que seguía recibiendo hasta en el ambiente artístico por ser queer, necesitaba hablar de mi universo y gritarlo todo, ahí volvió el tango como recurso para sensibilizar al público, conectar con ellxs para luego poder contarle lo que está pasando en el mundo con nosotrxs.

 

at Clara Ballester

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