Este verano, el maquillaje deja atrás los excesos y apuesta por una belleza más liviana, luminosa y expresiva. Los tonos que marcan la temporada dialogan con el sol, el calor y la vida al aire libre: colores que se funden con la piel, acentos vibrantes usados con intención y una paleta que celebra la naturalidad sin resignar impacto.
La consigna es clara: menos capas, más gesto. El makeup acompaña el movimiento, la textura de la piel y una idea de belleza relajada pero consciente.
Piel luminosa (no perfecta)
El tono protagonista del verano no está en la paleta, sino en la piel. Bases ultralivianas, tintes, BB creams y correctores puntuales dejan ver pecas, poros y textura real. El acabado es jugoso, fresco, casi translúcido, con iluminadores sutiles en crema que se integran sin marcar.
Los tonos beige cálidos, arena y durazno funcionan como base neutra para todo el rostro, aportando calidez sin efecto máscara.

Rubores en clave solar
El rubor vuelve al centro de la escena, pero aplicado de manera más libre. Los tonos estrella de la temporada son:
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Durazno
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Coral
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Rosa cálido
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Terracota suave
Se llevan difuminados hacia las sienes o incluso cruzando el puente de la nariz, imitando el rubor natural del sol. En textura crema o líquida, para un efecto piel viva.

Ojos suaves con acentos de color
En verano, los ojos se maquillan con liviandad. Los tonos neutros se reinventan en versiones cálidas:
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Marrones claros
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Topos luminosos
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Champagne
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Dorados suaves
Pero también hay lugar para el color, usado como acento: lavanda, celeste lavado, verde agua o turquesa, aplicados como delineado, sombra única o toque interno. La idea no es recargar, sino sumar un guiño fresco y moderno.
Labios jugosos y naturales
Los labios abandonan los mates intensos y se vuelven protagonistas desde la textura. Glosses, aceites labiales y bálsamos con color dominan la temporada.
Los tonos más buscados:
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Nude rosado
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Rosa té
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Coral translúcido
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Rojo cereza liviano
Colores que realzan el tono natural del labio y funcionan igual de bien de día o de noche.

Bronce, pero sutil
El bronceado no se construye a fuerza de contour marcado, sino con toques estratégicos. Bronzers cremosos en tonos miel, caramelo claro o terracota suave se aplican donde el sol pega naturalmente: pómulos, frente y puente de la nariz.
El resultado es un efecto buena cara inmediato, más cercano a unas vacaciones que a una técnica de makeup.
La paleta emocional del verano
Más allá de los colores, esta temporada propone una actitud: maquillaje que acompaña, no que impone. Tonos que reflejan bienestar, descanso y contacto con la naturaleza. El makeup deja de ser una armadura y se convierte en una extensión del estado de ánimo.
Porque este verano, la belleza pasa por sentirse cómoda en la propia piel —y dejar que el color haga el resto.
at redacción Marie Claire
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