miércoles 28 de julio de 2021

SOCIEDAD | 24-11-2020 08:43

El detalle que deja claro que Harry y Meghan no volverán a Inglaterra

Los duques de Sussex llevan varios meses instalados en California, donde han adquirido una impresionante propiedad en la zona de Santa Bárbara.

No hay vuelta atrás. A pesar de que los Sussex tienen hasta un año para reconsiderar su salida del núcleo central de la Familia Real, lo cierto es que los últimos indicios apuntan a que Meghan y el príncipe Harry  no tienen intención alguna de plantearse la vuelta al Reino Unido. Y es que tras la firma de su contrato con Netflix, la pareja ha saldado su deuda con el Tesoro Británico por las reformas de Frogmore Cottage, pero nadie pensaba que no fueran a mantener su residencia en el país que vio nacer al hijo de Diana de Gales. Sin embargo, parece que las cosas han cambiado.

Tal como informan algunos medios británicos, Frogmore tiene nuevos inquilinos. Se trata de la princesa Eugenia de York y su marido, Jack Brooksbank, que además se convertirán en padres en los próximos meses. La pareja residía hasta ahora en una de las cottages ubicadas en el Palacio de Kensington, pero ya se ha instalado en su nuevo hogar. De hecho, tal como informa el periódico “The Sun”, las pertenencias de los duques de Sussex que quedaban en Frogmore Cottage ya han sido trasladadas a Los Ángeles, donde se encuentra la pareja. La mudanza se ha producido en la noche del viernes, de manera que no se ha generado ningún tipo de expectación ni ruido y durante el fin de semana ya han llegado a California.
 
Desde el Palacio de Buckingham no han querido ni confirmar ni desmentir este nuevo movimiento respecto a la propiedad de los Sussex en Windsor aunque han aclarado que Frogmore es, y seguirá siendo la residencia privada de la pareja cuando estén en el Reino Unido. Pese a esto, fuentes cercanas a la pareja aseguran que están encantados con la idea de que Jack y Eugenia estén en la casa, ya que Harry siempre ha estado muy unido a sus primas, hijas del duque de York.

Aunque los primeros meses tras su boda los Sussex permanecieron en el recinto de Kensington, la pareja eligió Frogmore como su nuevo hogar por la idoneidad de su ubicación y los vínculos que tiene con Windsor. Meghan y Harry querían un lugar tranquilo donde iniciar su nueva vida en común, lejos del bullicio de Londres y por eso la Reina les obsequió con la propiedad. La reforma de la casa costó más de dos millones y medio de libras, que no hace mucho la pareja ha reembolsado tras la ruptura que ha supuesto el Megxit.

 

 

Fuente: Marie Claire España

at Redacción Marie Claire

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