domingo 20 de septiembre de 2020

SOCIEDAD | 04-09-2020 16:42

Lula González: “Soy voluntaria porque creo en la comunidad científica”

La periodista y productora salteña, que está a punto de publicar el libro "Al margen del amor" es la voluntaria número 4500 en recibir la vacuna contra el COVID-19.

“Decidí ser voluntaria para recibir la vacuna porque mi abuelo falleció de COVID y porque me parece que es necesario en estos momentos aportar aunque sea un granito de arena frente a todo esto. Sobre todo en estos momentos hay que creer en la comunidad científica.

Y además tuve una motivación profesional respecto a la vacuna que es que quería retratar esto poniendo el cuerpo y contándolo en primera persona.

Entonces a partir de eso empecé a averiguar, yo ya venía siguiendo el tema, y cuando vi que salió la vacuna y convocaba a voluntarios, no lo dude.

Lula González es la voluntaria número 4500 en recibir la vacuna contra el COVID-19
Lula junto a su abuelo que falleció por COVID-19 y la motivó a postularse como voluntaria

Me inscribí en julio, cuando mi abuelo estaba en los últimos días previos a su muerte. A partir de ese momento llené un formulario, luego de establecer que aplicaba según los requisitos, que son muy generales y amplios. Una de las condiciones fundamentales era residir en el AMBA y yo cumplía con todas.

Lula voluntaria argentina de la vacuna contra el Covid-19

Me anoté y me llamaron a las pocas semanas para avisarme que había quedado seleccionada. A los siete días me enviaron un remis que me llevó hasta el Hospital Militar.

Cuando llegué fue muy gracioso porque me recibieron con aplausos, ya que soy la voluntaria número 4500. En la primera etapa luego de mi llegada me hicieron una lectura de mi consentimiento en el que reafirmaron que es un voluntariado y que no hay un intercambio monetario.

Acepté y pasé a la segunda etapa que son unas series de estudios. La tercera parte fue la aplicación de la vacuna, en la cual nunca supe si lo que me colocaron fue un placebo o el virus.

El día de la aplicación me dolió un poco el brazo pero nada más y posteriormente tuve fiebre baja, lo que puede suceder con la aplicación de cualquier vacuna.

No tengo miedo a los efectos colaterales y además no fui con ese pensamiento porque cuando uno es voluntario, y en mi caso después de haber tenido una pérdida tan grande, no pienso en lo que se puede perder sino lo que puede sumar.

El tratamiento dura dos años y la segunda dosis me la voy a dar el 21 de septiembre”.

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