viernes 14 de agosto de 2020

SOCIEDAD | 02-07-2020 08:21

Yasaman Aryani: a pesar de la grave situación en Irán por covid-19 continúa presa por no usar velo

La joven apresada por celebrar el Día de la Mujer sin velo sigue teniendo en vilo al mundo, ya que Irán se niega a concederle su libertad a pesar de la crisis del covid-19 que vive ese país de Medio Oriente.

Irán es un país donde la discriminación femenina nace de la interpretación extrema que hacen los líderes religiosos. A pesar de haber sido uno de los primeros países en permitir el acceso a la universidad, hay una limitación en las carreras que pueden elegir, ya que consideran que no todas son “aptas”. Una mujer jamás podría ser jueza o presidente ya que se las considera muy emocionales y cambiantes en su opinión. A su vez, restringir el acceso a determinadas carreras es también una manera de alejarlas de la vida profesional e incentivarlas a que prioricen la vida hogareña. Después de todo, ese parece ser el único objetivo que se le da a la figura femenina en Irán: casarse, procrear y cuidar de su familia.

Por ley, la mujer vale la mitad que un hombre. Cualquiera que intente ir contra las reglas establecidas es vista como una traidora hacía su religión. Esto sucede por ejemplo con aquellas que se niegan a usar el velo; a pesar de que en el Corán no se lo menciona específicamente en ningún momento, sino que dice que hombres y mujeres deben vestir decentemente, la interpretación que hicieron los líderes religiosos fue de que la figura femenina debe estar íntegramente cubierta, no hacerlo implica serios riegos que incluye latigazos y/o cárcel. Este es el caso de Yasaman Aryani, uno de los más resonantes de los últimos tiempos, condenada a 16 años de prisión por promover el no uso del velo y repartir flores junto a su madre en el subte de Teherán durante el Día de la Mujer en 2019.

Ese 8 de marzo comenzó la pesadilla de esta militante que lo único que desea es vestir libremente sin necesidad de estar completamente cubierta. “Yasaman fue detenida arbitrariamente y se la acusa de incitar y facilitar la prostitución. No usar el velo promueve la revelación, es una de la mayores ofensas para los iraníes, por eso las penas son muy importantes” nos explica la abogada y Directora Ejecutiva de Amnistía Internacional Argentina, Mariela Belski. “Para nosotros Aryani es una prisionera de conciencia porque está encarcelada por expresar su opinión. Por eso, hemos creado una campaña que continúa activa para promover su liberación, algo que hemos hecho con muchos otros casos y que han sido exitosos. Actualmente este es uno de los que mayor número de firmas ha logrado, un caso que ha movilizado mucho. Desde el 2017 registramos aproximadamente a 35 personas que han sufrido detenciones por esto y si bien no son muchas, son temas muy relevantes que generan mucho revuelo y eso para el gobierno es complicado. Los hombres determinan el destino de las mujeres y sus derechos, y obviamente hay algunas que lo convalidan porque saben que no les queda otra pero también hay algunas otras que están cansadas y deciden ir contra eso”.

 

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La joven iraní desapareció después de que se difundiera en redes sociales el video de la acción realizada para el Día de la Mujer. Sin embargo, recién el 10 de abril se supo que había sido detenida y fueron a su domicilio a registrarlo. Una de las razones por la que su madre, Monireh Arabshahi, fue también arrestada cuando intentaba saber sobre su paradero que por más de un mes fue incierto. Ambas fueron llevadas a un lugar desconocido para interrogarlas, condenadas en un juicio injusto en el que ni sus abogados pudieron estar presentes y en el que tuvieron que soportar los insultos del presidente del tribunal.

No usar el velo es ir en contra del sistema, en contra de la religión, esto es algo que está tan arraigado que es la propia sociedad la que se encarga de marcarlo cuando alguien se revela. Han logrado imponer que el no uso de esta prenda convierta a la persona en una criminal, siendo una de las formas más brutales de discriminación. Esto es a lo que deben exponerse a diario mujeres como Aryani, que en febrero de este año el Tribunal de Apelaciones de Teherán le redujo la pena a 9 años y 7 meses. El punto es que no deberían haber pasado ni un día en prisión por defender su derecho de vestir libremente.

 

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En la actualidad la vida de Aryani como la de otras activistas corre peligro. Irán es el epicentro de la pandemia covid-19 en Medio Oriente y si bien han liberado presos de extrema peligrosidad se niegan a hacerlo con aquellos que cumplen condena con temas relacionados a los derechos humanos. Con casos confirmados en casi todas las cárceles, la situación es extrema ya que, según un informe de Amnistía, todo indica que no se cumple con las normas de higiene ni de distanciamiento social, generando esto el escenario ideal para la propagación del virus. Además, varias presas indicaron que se les ha negado la atención médica como es debido, lo que genera un riesgo adicional a esta situación. Es importante que casos como el de Aryani tomen relevancia internacional para que pueda visualizarse la violación de los Derechos humanos que países como Irán ejercen sobre las mujeres. El 11 de julio Yasaman cumplirá 25 años y esperemos que lo haga en libertad.

at Jimena Sampataro

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