martes 9 de marzo de 2021

SOCIEDAD | 20-04-2020 13:54

“Ojalá la solidaridad hacia los más viejos se expanda más rápido que el virus”

Apenas empezó la pandemia, Guadalupe Roust ideó y creó, junto con varios amigos, Ayudando en Cuarentena, una iniciativa que brinda soluciones prácticas para el abastecimiento de productos de personas de la tercera edad. Este es su testimonio en primera persona.

La idea de crear esta iniciativa surgió en una charla con amigos en la cual nos planteábamos qué íbamos a hacer durante esta cuarentena. En esa larga conversación nos preguntamos en qué podríamos contribuir a la sociedad.

Guadalupe Roust
Guadalupe Roust ideó y creó, junto con varios amigos, Ayudando en Cuarentena

Lo primero que se me vino a la cabeza fueron mis abuelas y abuelos y cómo iban a abastecerse de productos básicos y necesarios para su alimentación y los muchísimos remedios que consumen. En ese instante fue cuando me dije que quería ser la persona que les dé una mano y les lleve tranquilidad a todos aquellos que no podían salir de sus hogares.

Así fue que dimos el puntapié inicial. Desde el comienzo, el proyecto se pensó en dos instancias: la primera fue de reclutamiento de los voluntarios. La organizamos a través de un formulario online, la información luego fue volcada automáticamente en una base de datos y organizamos a cada uno de ellos por barrios y los incluimos en un grupo de chat.

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La segunda instancia consistió en recibir las necesidades de aquellas personas que se encentraban dentro de la población de riesgo y comunicarlas a los colaboradores dependiendo la zona. Una vez seleccionado el voluntario, el mismo se debía poner en contacto directo con quien necesite la ayuda.

Mientras tanto, quienes moderamos los grupos hacíamos un seguimiento del pedido para constatar que se haya cumplido. Fuimos implacables desde el vamos con la seguridad.

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Decidimos crear un protocolo el cual fue compartido a ambas partes para que todos sepan los recaudos que tienen que tener a la hora de salir de su casa, hacer las compras y al momento de la entrega. 

Entre varias cuestiones les informamos a los voluntarios que antes de aceptar algún pedido, debía consultar si aquella persona había estado en contacto con alguien que haya venido del exterior o que haya dado positivo de Covid-19.

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Además hablamos mucho de los recaudos de higiene y de cómo utilizar guantes, barbijos y ropa adecuada además de llevar encima un alcohol en gel/diluido constantemente. La distancia social de 2 metros también fue una premisa a respetar a rajatabla.

Lo armamos todo de un día para el otro, la cuenta de Instagram, la web y el número para recibir SMS. Me fui a dormir y a la mañana siguiente me levanté con una cantidad impresionante de mensajes y llamados. Hasta autoridades gubernamentales nos contactaron para felicitarnos por la iniciativa y la ayuda que estábamos dando.

Hoy tenemos más de 300 voluntarios, respondemos llamados, organizamos compras y pensamos las formas de logística y distribución. Se cumplió nuestra premisa apenas pensamos el proyecto: que la solidaridad se expanda más rápido que el virus.

 

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