Wednesday 21 de January de 2026

PERSONAJES | Hoy 08:02

Dan Brown: “Escribí el libro que yo mismo querría leer”

A más de veinte años del fenómeno El código Da Vinci, Dan Brown conserva la misma disciplina y curiosidad que lo hicieron famoso. Desde Praga, habla sobre sus obsesiones, el rol de la conciencia en su nueva novela y el secreto detrás de una rutina que empieza antes del amanecer.

Conocí a Dan Brown un sábado temprano por la mañana en el hotel Four Seasons de Praga, durante su gira de promoción de su nuevo libro, El secreto de los secretos, ambientado justamente en esta ciudad mágica. A mí me gustan sus libros. Aunque no llegué a terminar el último antes de la entrevista (voy más o menos por la mitad), me resultó muy interesante. Dan llegó sonriente, muy abierto, y después de unos minutos de charla sentí que estaba conversando con un viejo amigo.

-¿Cuál es tu primer impulso al escribir un nuevo libro? ¿Un personaje, un lugar o un tema?

-Es un tema. Quería escribir sobre la conciencia humana, y hace tiempo que sabía que quería hacerlo. Ya había escrito El símbolo perdido, donde aparece una científica noética, y en ese momento supe que quería dedicar un libro entero a la conciencia. Así nació este libro. Y una vez que decidí que sería sobre la conciencia, supe también que debía transcurrir en Praga, porque siempre fue el centro místico de Europa.

Dan Brown
“Al mundo le pediría tres cosas: compasión, gratitud y paciencia”

-¿Podrías contar algo sobre tu proceso creativo? Tenés el tema… ¿qué viene después?

-El paso siguiente es aprender todo lo posible sobre el tema. Eso significa leer, leer, leer y seguir leyendo. Y cuando ya sé lo suficiente como para hacer las preguntas correctas, busco expertos con los que hablar y conocer sus ideas. Es un proceso bastante exigente: hay que aprender mucho antes de poder empezar a escribir una novela. Suele llevar entre seis meses y un año.

-¿Cuándo empezás a trabajar los personajes?

-Bueno, ya tengo a Robert Langdon. Así que trato de ver el tema elegido a través de sus ojos. En este caso, Langdon es muy escéptico, y observa algo tan complejo como la conciencia desde ese lugar. De ese modo puede funcionar como un lector escéptico.

-¿Te gustaría conocer en la vida real a alguno de tus personajes? ¿Cuál y por qué?

-Me gustaría conocer a Catherine Solomon, de mi último libro, porque cree en un mundo en el que a mí también me gustaría creer, aunque no sea fácil. -¿Eras bueno escribiendo en la escuela? -Sí, era bueno para escribir ensayos. No era muy bueno en la mayoría de las otras materias, pero en eso sí.

-¿Escribís a mano, en máquina de escribir o en computadora?

-En computadora. Diariamente, a las 4 de la mañana.

-¿Cuál sería el peor lugar posible para escribir?

-Algún sitio chico y cerrado. Soy claustrofóbico, así que me generaría mucha ansiedad… como estar encerrado en un placard.

-¿Cómo creás a tus personajes? ¿Están basados en personas reales o son pura imaginación?

-No, todo viene de la gente que uno conoce. A veces un personaje, a veces tres o cuatro personas distintas con rasgos diferentes. Estoy observando todo el tiempo: las peculiaridades, los hábitos, la forma de pensar, cómo se comportan.

Dan Brown
 “La biblioteca barroca del Klementinum. Me parece absolutamente hermosa.”.

-Cuando creaste a Robert Langdon, ¿imaginabas que aparecería en seis novelas?

-No, para nada. Cuando escribí Ángeles y demonios pensé que era solo un personaje. Después hice La conspiración, donde Langdon no aparece, y lo extrañé… así que lo traje de vuelta. -¿Alguna vez escribiste guiones de cine u otros formatos además de novelas? Sí, pero no películas que hayas visto.

-¿Planeás escribir otro libro con Robert Langdon?

-Sí.

-¿Cómo elegís los lugares donde transcurre la historia?

-Me gusta que el escenario funcione como un personaje más. Por eso tiene que ser exótico, interesante, un sitio que Langdon pueda explorar. No tendría sentido situarlo en una ciudad muy moderna sin historia. A él le atrae la atmósfera de los edificios antiguos y las ideas viejas.

-La forma en que describís Praga en El secreto de los secretos parece increíblemente auténtica, como si la hubiera escrito alguien que creció allí. ¿Cómo lograste tanta precisión?

-Pasé un mes entero en Praga, caminando por todos los lugares. Por ejemplo, cuando mi personaje toma un taxi desde el hotel hasta el Bastion, hice exactamente ese recorrido. En realidad, hice todos los trayectos y caminatas que aparecen en el libro. Pero, claro, había detalles que no podía conocer en un mes, y ahí me ayudó mucho mi editor checo, Petr Onufer, de Argo Publishing. Caminamos por la ciudad juntos, y además podía llamarlo desde Estados Unidos para preguntarle cosas como: “Langdon tiene que tomar un tranvía en la base del Monte Petrín, ¿cuál debería ser y adónde lo lleva?”. Y él me respondía: “El tranvía número tal solo va hasta la Ópera; tiene que bajarse ahí”, y así con todo.

-Le dedicás el libro a tu editor, ¿cuánto cambia el manuscrito original respecto del resultado final?

-Trabajamos de una manera muy específica. Yo suelo escribir una parte o un conjunto de capítulos y se los envío. Según el texto, él me dice: “Está genial, pero cambiaría esta palabra, esta idea, tal vez sumaría algo”. O a veces: “Entiendo lo que querés hacer, pero no termina de funcionar, es un poco largo”. Hablo mucho con mi editor durante el proceso porque cuando escribís, perdés perspectiva. Lo leés tantas veces que ya no sabés cómo va a afectar al lector, porque vos ya sabés de memoria lo que viene.

-¿Sos una persona organizada en tu trabajo?

-Sí. Trabajo todos los días desde las 4 de la mañana hasta el mediodía, muchas horas. -¿Y te funciona siempre? -No. (risas) Trabajo, sí, pero no siempre fluye, no siempre salen buenos resultados. Siempre es trabajo. Algunos días son productivos y otros no. Ya sabés cómo es: vos también escribís… (risas).

-Cuando necesitás inspiración, ¿qué hacés?

-Viajo. -¿Cuál es tu lugar favorito en Praga? -La biblioteca barroca del Klementinum. Me parece absolutamente hermosa.

-¿Un momento de tu vida que lo cambió todo? (Pausa breve) La publicación de El código Da Vinci y la popularidad que tuvo entre los lectores.

-Había escrito tres novelas antes que fueron fracasos comerciales. Nadie las compraba. Y de pronto tuve lectores en todo el mundo. Pasó muy, muy rápido.

-¿Tu momento favorito del día?

-Las 4 de la mañana.

-¿Dormís de noche?

-Sí. Seis horas, de 22:00 a 4:00.

-¿Soñás?

-Sí, demasiado.

-¿Qué te da placer en lo simple?

-Cenar con amigos. Soy bastante simple en cuanto a lo que considero las mayores alegrías de la vida. Los placeres simples son sentarse con amigos y disfrutar de la comida.

-¿El mejor consejo que recibiste?

-No leas lo que escriben sobre vos (risas). Te explico por qué: porque cuando leés que sos genial, te relajás, te creés demasiado. Y cuando leés que sos terrible, te volvés inseguro y menos motivado. Así que el consejo fue: ponete anteojeras y escribí el libro que vos mismo querrías leer.

-¿Qué es lo que más te molesta que digan sobre vos?

-La gente tiene opiniones. Nada de lo que digan me afecta demasiado. Yo sigo haciendo lo mío.

-¿Qué siempre te hace reír?

-Mi prometida. Es divertidísima. Es holandesa, el inglés es su quinto idioma, ¡y aun así tiene humor en inglés!

-¿Dónde vivís?

-En la costa este de Estados Unidos, frente al mar, durante el verano. Y en invierno vivo en la costa oeste de Costa Rica.

-Dijiste que El secreto de los secretos te llevó ocho años. ¿Siempre tardás tanto en escribir un libro?

-No. Este fue muy difícil. Un tema complicado, mucha investigación. Hablé con muchos científicos. La mayoría compartió sus estudios, algunos no, porque estaban escribiendo sus propios libros. Pero la mayoría se entusiasmó con la charla.

-Una pregunta de un lector: si tuvieras que esconder un código secreto en tu biblioteca para que nadie lo encuentre, ¿dónde lo pondrías?

-En un libro. En el lenguaje del libro. Tendrías que leer toda mi biblioteca para descubrirlo. -Si tuvieras dos minutos en un micrófono y el mundo entero te escuchara, ¿qué dirías? -Compasión, gratitud y paciencia.

at Klara Beverly

Galería de imágenes

Accedé a los beneficios para suscriptores

  • Contenidos exclusivos
  • Sorteos
  • Descuentos en publicaciones
  • Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

En esta Nota

Comentarios