domingo 26 de septiembre de 2021

PERSONAJES | 03-09-2021 18:00

Luciana Segovia: “Cometer locuras te hace renacer”

La cantautora, que lleva 18 años en la música, adelanta lo que será su primer disco como solista. Te contamos todo sobre su largo recorrido.

Luciana Segovia es una referente indiscutible para toda una generación de cantantes mujeres. Además de ser profesora de canto y vocal coach hasta el día de hoy, Luciana formó parte durante 16 años de la banda de rock Cirse.

En 2019 decidió dar un paso al costado para apostar a su etapa solista. En esta entrevista habló de cómo derrumbó los mandatos sociales, machistas y se re convirtió una vez más en lo que siempre fue: ella misma.

Luciana Segovia
Luciana y su larga tradición rockera.

-En tus comienzos, dejaste la facultad para dedicarte a la música. ¿Fue una decisión sencilla?

-La música era un hobby dentro de la familia. Yo empecé a tocar la guitarra a los 6 años, mis padres cantan y siempre en las fiestas familiares se generaban ese tipo de situaciones musicales. Nunca se planteó la posibilidad de que fuese algo profesional.

Cuando empecé a crecer tenía el chip de los mandatos paternos: hacer todo como debía hacerse. Terminar el colegio, después ir a la facultad, luego tener un trabajo, comprar un auto, una casa, casarme y tener hijos.

La presión estaba, así que estudié Bioquímica durante dos años, pero me aburría mucho porque mis compañeros eran muy estructurados, sólo hablaban del estudio y no había más relación que esa. No me sentía cómoda y me hice una reorientación vocacional.

Ahí me dijeron que tenía que hacer sí o sí una carrera social. Entonces me fui a estudiar Relaciones Públicas, pero empecé a darme cuenta que no tenía ganas de trabajar de eso. No era profundo para mí cambiar la imagen de una empresa, me parecía superficial.

Recién a los 25 años me di cuenta de que quería hacer música. En ese momento estaba de moda el reality show de Popstars, de donde salieron las Bandana, yo tenía mucha pasión por ese programa y entendía que me gustaba ese ambiente. Para colmo yo estaba casada, me había casado a los 22 y me divorcié al mismo tiempo que decidí que quería ser artista.

Volví a la casa de mis padres y me metí a estudiar en el Conservatorio de Música Julián Aguirre, en zona sur, y con la plata del departamento del divorcio me compré un piano. ¡Mi mamá me dijo que me había vuelto loca!

Y sí, tenía razón. Allí de nuevo sentí la presión porque algo tenía que hacer. Empecé a trabajar de distintas cosas, pasé por Teléfonica, fui secretaria y a la tarde daba clases de canto, mientras iba juntando plata y me armé una banda.

En un momento tuve que decidir porque no me daban los tiempos. Terminé renunciando a la oficina y me volví profesora de canto, ¡hasta el día de hoy! Fue toda una locura.

-Creíste en vos…

-Hice mucha terapia. Descubrí que si uno no se escucha empieza a morirse por dentro y a mí me estaba pasando eso.

Había bajado mucho de peso, se me caía el pelo, estaba muy estresada porque quería y necesitaba cantar. Empecé a hacerme caso y entendí que el corazón manda y no la cabeza. Cometer locuras te hace renacer. Me di cuenta a tiempo.

 

Cirse y el machismo del rock

-Fuiste cantautora de la banda Cirse durante 16 años, en donde telonearon a diferentes artistas como Avril Lavigne, Paramore, Metallica, entre otros. ¿Cómo viviste ese proyecto?

-Fue difícil por muchas cuestiones sostener la banda. En primer lugar no teníamos apoyo de compañía discográfica, entonces fue todo a pulmón y lo poquito que ganábamos lo invertimos. El rol de la mujer, en ese momento, no estaba tan establecido en una banda de rock…

Si bien hubo pioneras como Patricia Sosa con La Torre y luego cantantes solistas como Fabiana Cantilo o Hilda Lizarazu, después se generó una especie de brecha donde no hubo muchas mujeres. Éramos pocas.

Cirse era una banda de rock alternativo, un poco pesado a veces. Nos han dicho productores musicales que lo nuestro no era rock si cantaba una mujer, que no podía ser. Sufrimos mucha discriminación. Una vez fui a hablar con un productor de EMI, hoy lo recuerdo con cariño, y me había dicho que estaba con intención de invertir en una banda y estaba entre nosotros y Tan Biónica.

Se decidió por los últimos, que obviamente explotaron, pero yo le había preguntado por qué nosotros no y me dijo que era muy difícil vender un producto con una cantante femenina: “Me es más fácil vender una banda de varones”. Eso me quedó marcado de por vida.

Igual seguimos remándola y llegamos a telonear muchísimas bandas internacionales. Muchos colegas con discográficas llegaron a preguntarnos cómo hicimos para haber sido teloneros de esas bandas y la verdad es que fue todo producto de la autogestión.

Nuestra última gira fue en México, tocamos en el Vive Latino, el festival más grande de Iberoamérica. A pesar de no tener apoyo, nosotros a la gente le gustábamos y logramos hacer un montón de cosas que otras bandas con más apoyo no pudieron hacerlo.

Es una alegría que hayamos podido lograr tanto con Cirse, pero también comprendo que el rock es un poco más chico que el ambiente del pop. Lo que pasó paso con la banda también es que en 16 años no paramos nunca, ni un mes de vacaciones tuvimos y eso fue agotador. La gira de México para mí fue una bisagra, me di cuenta que debía hacerle caso a mi cansancio físico.

-La separación de Cirse fue en 2019, después comenzaste a colaborar con otros artistas y también a trabajar en tu etapa solista, con la que lanzaste en 2020 la canción y video “Irse”. ¿Cómo definís esta nueva etapa?

-Es un descubrimiento constante. Cuando tenía la banda cada uno se encargaba de algo específico y ahora que estoy sola tuve que aprender a hacer un montón de cosas. Desde componer la música, porque yo solamente escribía las letras, a contratar músicos para empezar a ensayar y armar un show.

Tuve que hablar con la gente de las plataformas digitales para ver cómo se llevaban a cabo diferentes cosas. Al principio sentí que todo iba a ser un caos y hoy ya es divertido porque ya entendí cómo gira la rueda.

También me dio miedo, porque empecé a cambiar mi estilo. Hay muchísimos fans de Cirse que se sintieron enojados en su momento porque la que se fue del proyecto fui yo.

Necesitaba hacer otro estilo de música. Pero cuando uno es sincero, nada puede fallar. Ahí es cuando decidí que mi primer corte como solista iba a ser “Irse” justamente como un juego de palabras, donde cerraba el ciclo.

Conté lo que sentía y por qué necesité irme. Fue un tema que no esperaba nadie, todos esperaban que sea algo parecido a la banda y fue todo lo contrario y lo hice a propósito para mostrarle a la gente que iba a hacer otra cosa, algo más profundo y que iba a hablar sin pelos en la lengua.

Fue difícil al principio porque apareció esa resistencia al cambio, pero es algo propio de lo nuevo. Uno tiene que satisfacerse a uno mismo y no a los demás. Espiritualmente está bueno salir de la zona de confort y hacer un viaje de introspección.

-Después de “Irse” lanzaste las canciones “Voy a Ponerme Bien”, “Mis Demonios”, “Cuidame” y “Serendipia”, ¿querés contarme un poco de ellas?

-Yo no sabía muy bien qué genero hacer, si pop, si pop rock y empecé a probar. “Voy a Ponerme Bien” es un tema que es como la continuación de esta historia de irse de Cirse. Sufrí mucho cuando nos separamos, estuve 9 meses de duelo, lloré un montón y me costó soltarlo.

La dinámica del día a día, los ensayos, los músicos, las fechas de shows los fines de semana, toda mi vida giraba en torno a eso y de repente me encontré con nada. Nadie me llamaba para ninguna nota, no tenía que ensayar, no tenía shows ni giras. Así que nace de esa sensación, de que en algún momento te tenés que poner bien. Es una promesa a mí misma. Quise darle una onda más rockera, aunque tiene unos toques más electrónicos y modernos.

“Mis Demonios” habla de los miedos y cuando la cabeza te juega una mala pasada cuando querés arrancar, la canción es sobre cuando hablás con esas voces y les pedís que se callen, pero no lo hacen. Siempre van a estar las inseguridades pero no deben paralizar.

En el 2021 arranqué con “Cuidame”, que fue la primera vez que me mostré tan desnuda a nivel musical. La voz y el piano, nada más. Me pareció súper interesante ese lado porque desorienté al público. Habla de lo difícil que le es al ser humano merecer y sentirse merecedor de cosas. Fue escrita a través de una pelea con mi novio y me pareció súper profunda y comprometida.

“Serendipia”, que significa encontrarse con algo que uno no estaba buscando, algo inesperado, una grata sorpresa, algo mejor de lo que tenías, es un descubrimiento conmigo misma. Me encontré con una artista más completa y con mucha sed de aprender. Es un tema power, con un sonido más familiar a lo que hacía con Cirse.

 

El comienzo que no fue

-El año pasado ibas a debutar como telonera solista de Tokio Hotel…

-Sí. En el mundo de la música nos conocemos entre todos y una productora confió ciegamente, sin escuchar absolutamente nada de lo que yo estaba haciendo como solista, y me ofreció ser telonera de ellos en el Gran Rex.

Yo quedé muy sorprendida por la propuesta, pero dos semanas antes del show se declaró la cuarentena obligatoria por la pandemia. Fue un drama eso para mí, pero después entendí que pasaba algo mucho más grande y que estaba muriendo gente. Ese iba a ser mi comienzo oficial.

-¿Cuáles son tus influencias musicales hoy?

-¡Escucho de todo! Ahora estoy entrando de lleno al mundo del pop, ya que venía del rock. Estoy escuchando Dua Lipa, me gusta mucho Miley Cyrus, ella hace un pop rockero y me siento muy identificada con ella.

El rock lo llevo en la sangre, no lo puedo, ni lo quiero sacar. Me encanta esa fusión de Miley de los covers ochentosos, pero con su toque. También me llama mucho la atención K.Flay, que es medio rap con electrónica.

Abrí mucho mi cabeza con respecto a lo musical, escuché a Lali, Tini, Emilia y ver qué está pasando en el ambiente, quiénes lideran y qué hacen. Escuchar nuevas cosas nunca viene mal.

-¿Cómo sigue tu resto del año?

-Se viene un sexto tema antes de fin de año que se llama “Viaje espacial”, ¡es una primicia! La canción es más indie y estoy enamorada de poder tener esa versatilidad para interpretar distintos estilos. No dejo de ser yo. Es un desafío encontrarme con un abanico mucho más amplio.

-¿Todos esos temas van a formar parte de lo que será tu primer álbum?

-Sí, quiero que sean 10 las canciones que lo conformen. Tengo muchas ganas de lanzar el disco a mitad del año que viene, si la pandemia lo permite. Quiero presentarlo en vivo y darle un cierre a toda esta etapa. Vamos a ver qué pasa.

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