El medio tiempo del Super Bowl dejó una imagen que va más allá del espectáculo: Lady Gaga vestida de azul celeste, con un diseño plisado de Luar, la firma del diseñador dominicano Raúl López. No fue una elección azarosa. Fue una declaración.
El vestido, etéreo y estructurado al mismo tiempo, dialogaba con el escenario dominado por los colores blanco, azul y rojo. El broche en forma de Flor de Maga —flor nacional de Puerto Rico— cerraba el estilismo con un gesto cargado de significado. En cuestión de segundos, la moda se transformó en símbolo.

Luar, fundada en Nueva York en 2011, nació como reflejo de la identidad de López: herencia dominicana, energía urbana y orgullo de raíces. Su nombre es su propio apellido al revés, una marca que funciona como espejo de su historia. Desde entonces, la firma se convirtió en una de las voces más potentes de la moda neoyorquina contemporánea, abrazando inclusión, narrativa personal y un lujo con identidad.
Que Gaga haya elegido Luar en uno de los escenarios más vistos del mundo no solo consolida a la marca dentro del circuito global, sino que también amplifica una conversación cultural. En una noche atravesada por la presencia latina, el gesto estilístico sumó una capa más al relato.

Más que un vestido, fue un posicionamiento. Y en el Super Bowl, donde cada segundo está calculado, la moda volvió a demostrar que puede hablar tan fuerte como la música.
at redacción Marie Claire
Accedé a los beneficios para suscriptores
- Contenidos exclusivos
- Sorteos
- Descuentos en publicaciones
- Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

Comentarios