La moda suele narrarse a través de aquello que vemos: una colección sobre la pasarela, una silueta que captura el espíritu de una temporada o una imagen capaz de permanecer en la memoria mucho después de pasar la página. Pero detrás de cada propuesta creativa existe un universo menos visible, compuesto por ideas, procesos, preguntas y personas que permiten que una visión encuentre su lugar en el mundo.
En el marco de Bogotá Fashion Week, las conversaciones con Eva Hughes y Rebeca Herrera Feldsberg revelan justamente ese territorio. Desde perspectivas distintas, ambas coinciden en una misma idea: el futuro de la moda no depende únicamente del talento creativo, sino también de la capacidad de cultivarlo, acompañarlo y proyectarlo.

Eva Hughes y la importancia de mirar más despacio
Hay quienes entienden la moda como una sucesión de tendencias. Para Eva Hughes, en cambio, la moda funciona como un ejercicio de observación. En una época atravesada por la velocidad de las imágenes y el consumo constante de información, su mirada propone detenerse, cuestionar y encontrar significado en los detalles.
Cuando habla sobre el futuro de la industria, Hughes no pone el foco exclusivamente en la tecnología o el negocio, sino en una cualidad mucho más difícil de sostener en el presente: la curiosidad. Para explicarlo, utiliza la metáfora de un árbol. No alcanza con verlo: hay que acercarse, observar las hojas, hacer preguntas y construir una mirada propia.
Después de décadas ocupando algunos de los puestos más relevantes de la industria editorial latinoamericana, la referente sostiene que el verdadero valor creativo no está en producir más contenido, sino en observar mejor. Por eso, al enumerar las herramientas indispensables para las nuevas generaciones, menciona conceptos como “curiosidad, pensamiento crítico, criterio, claridad, coherencia y constancia”.
La reflexión también atraviesa su mirada sobre la inteligencia artificial. Mientras gran parte de la conversación oscila entre el entusiasmo y el temor, Hughes propone una lectura más equilibrada: entender la IA como una herramienta de expansión y no de sustitución. Para ella, la tecnología puede amplificar posibilidades, pero no reemplazar aquello que vuelve significativa a una propuesta creativa: la sensibilidad humana, el criterio y la experiencia.

Moda, territorio e identidad
Para Rebeca Herrera Feldsberg, la moda nunca fue solamente una industria: también es una forma de narrar territorio. Aunque su formación proviene del mundo de la administración de empresas, su vínculo con el sector comenzó durante una etapa profesional en Francia, donde entendió que detrás de cada producto exitoso existía una historia capaz de generar conexión con las personas.
Esa visión atraviesa hoy su trabajo al frente de Bogotá Fashion Week. Más allá de las cifras o las rondas de negocios, la plataforma busca proyectar al mundo una identidad construida desde la diversidad cultural colombiana. “Nuestro país es diverso, es tropical, es frío, es la montaña, es el páramo”, explica.
Bajo esa lógica, Bogotá Fashion Week funciona como mucho más que un evento de moda: se convierte en un espacio donde creatividad y desarrollo económico avanzan en paralelo. El trabajo comienza desde la selección de las marcas y continúa con procesos de mentoría, formación y acompañamiento destinados a fortalecer tanto la propuesta estética como el crecimiento empresarial de cada proyecto.
Herrera Feldsberg también pone el foco en el rol de las mujeres dentro de la industria. Desde costureras y patronistas hasta diseñadoras y emprendedoras, la presencia femenina atraviesa prácticamente toda la cadena de valor. A partir de esa realidad, distintas iniciativas impulsadas desde la plataforma buscan generar impacto social mediante talleres, proyectos de inclusión y colaboraciones con mujeres en contextos vulnerables.

El futuro de la moda también se construye acompañando
Quizás uno de los grandes desafíos de la moda contemporánea no sea producir más imágenes, sino construir espacios donde las ideas puedan desarrollarse con profundidad y encontrar una voz propia. Mientras Eva Hughes defiende la importancia de la autenticidad, el pensamiento crítico y la curiosidad, Rebeca Herrera Feldsberg insiste en la necesidad de crear estructuras capaces de sostener el talento creativo a largo plazo.
Entre ambas visiones aparece una misma certeza: las industrias creativas florecen cuando el talento encuentra acompañamiento, cuando la identidad se convierte en valor y cuando las historias locales logran dialogar con el mundo sin perder aquello que las vuelve únicas.
at Darío Modotti
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