Hay diseñadores que construyen una marca y otros que logran construir un universo. En el caso de Claudia Arce, ese universo lleva cuarenta años atravesado por la alta costura, la feminidad y una mirada estética que supo mantenerse vigente más allá de las tendencias. Ayer por la noche, la diseñadora celebró ese recorrido con la presentación de “Eterna”, su colección aniversario, en un desfile realizado en Plaza del Vaticano, junto al Teatro Colón.

La locación elegida no fue casual. Frente a uno de los escenarios culturales más emblemáticos de Buenos Aires, Arce desplegó una propuesta que funcionó como síntesis de su ADN creativo: siluetas sofisticadas, textiles etéreos, bordados artesanales y una elegancia que escapa a la temporalidad inmediata. La colección recorrió una paleta dominada por nude, plata, negro, petróleo, visón, rose gold y platino, colores que históricamente formaron parte del imaginario visual de la firma.

Sobre la pasarela, 40 modelos dieron vida a piezas construidas en gasas y organzas de seda, con movimiento ligero y una impronta casi cinematográfica. Los vestidos bordados a mano en cristal volvieron a ocupar un lugar central dentro de la colección, especialmente en una línea nupcial que reafirma el vínculo de la diseñadora con la alta costura tradicional.
Sin embargo, uno de los momentos más relevantes de la noche fue la incorporación de una nueva línea prêt-à-couture, una propuesta que busca expandir el universo de la marca hacia una mujer contemporánea, sin perder la precisión artesanal que caracteriza a la firma. En esa tensión entre herencia y actualidad, Arce parece encontrar una nueva etapa creativa.

Nacida en Rosario, la diseñadora comenzó su camino en la moda influenciada por el trabajo de su madre en la alta costura. A los 20 años presentó su primera colección en Buenos Aires y desde entonces consolidó una trayectoria que trascendió el mercado local. Tras perfeccionarse en ciudades como Nueva York, París y Milán —donde recibió propuestas de ateliers como los de Roberto Cavalli y Valentino Garavani—, Arce construyó una identidad reconocible dentro y fuera de Argentina.

Desde la internacionalización de su marca en 2001, sus diseños fueron elegidos por figuras como Paris Hilton, Anna Kournikova, Salma Hayek y referentes locales como Mirtha Legrand y Susana Giménez.

En un contexto donde la moda parece avanzar al ritmo acelerado de las microtendencias, “ETERNA” aparece como una declaración de permanencia. Un desfile que no solo celebró una carrera, sino también una manera de entender la elegancia desde la precisión, el oficio y la construcción de un sello propio.
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