Un rincón atemporal en el 8ème arrondissement de París, marcado por la historia y la alta costura, que sirvió como escenario para capturar la esencia de la sofisticación francesa.
A pasos del Arco del Triunfo y escondido entre las calles más elegantes del barrio más chic de París, el Hotel Balzac propone una experiencia tan discreta como inolvidable: habitaciones con vista a la Torre Eiffel, una historia literaria atrapante y una elegancia que no necesita anunciarse.
Ubicado en la tranquila Rue Balzac, a pocos metros de los Campos Elíseos, este hotel boutique de cinco estrellas es un rincón parisino cargado de historia. Fue allí donde vivió sus últimos días el gran escritor Honoré de Balzac, quien regaló esta casa a Madame Hanska, su esposa, musa y gran amor. Hoy, donde antes hubo una residencia privada, se alza un hotel que rescata el espíritu romántico de otro tiempo sin renunciar a la sofisticación contemporánea.

Lejos de los excesos y de lo ostentoso, el interior fue completamente rediseñado por el dúo de arquitectos franceses Festen, quienes concibieron un espacio cálido y envolvente, con maderas nobles, mármoles suaves y terciopelos en tonos neutros. El resultado es una atmósfera serena, casi cinematográfica. El objetivo fue claro: sentirse en una elegante casa parisina más que en un hotel. El lobby, con sillones blancos y su icónico piso ajedrezado en blanco y negro, da la bienvenida con una estética que equilibra lo clásico y lo contemporáneo.
No fue casualidad que esta atmósfera íntima lo convirtiera en el spot elegido por Inside Studios para la editorial de moda Fiestas de Autor. El Hotel Balzac se transformó en un set vibrante donde la moda y la belleza se preparaban para la cámara.

Las suites y terrazas se convirtieron en el corazón del shooting, con vistas inigualables de los tejados parisinos, el escenario ideal para lucir los imponentes diseños de Prada o admirar las impactantes piezas de Elie Saab.
En el backstage, se desplegó una coreografía precisa: el estilismo de Ash Mateu se combinaba con el trabajo meticuloso de maquillaje y peinado, preparando a la modelo para encarnar la elegancia de la femme parisienne. Desde los balcones, entre brochas y peines, se ultimaban los detalles antes de salir a la calle. La fachada clásica del hotel y la adoquinada Rue Balzac se transformaron en el escenario exterior perfecto para capturar la esencia del street style sofisticado, aprovechando la luz natural para lograr esa visión de lujo discreto que solo París —y el Hotel Balzac— pueden ofrecer.

Discreto, refinado y profundamente parisino, el Hotel Balzac redefine el lujo desde la calma. Un escondite para quienes saben que las mejores historias no se gritan: se susurran.
at Stefani Schoffen
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