Llegó a HBO Max la segunda temporada de Máxima, la serie inspirada en la vida de Máxima Zorreguieta que sigue de cerca el recorrido —tan íntimo como público— de la mujer argentina que se convirtió en reina de los Países Bajos. Con seis episodios, esta nueva entrega profundiza en una etapa más madura del personaje, donde deberá consolidar su lugar dentro de la casa real, atravesada por tensiones entre sus ambiciones personales, los vínculos familiares y la mirada constante de la sociedad.
Protagonizada por Delfina Chaves y Martijn Lakemeier, y con la incorporación de nuevos personajes —entre ellos, Carolina Kopelioff como Inés Zorreguieta—, la serie amplía su universo político y emocional bajo la dirección de Saskia Diesing, Joosje Duk e Iván López Núñez. En este contexto, conversamos con Delfina Chaves sobre el desafío de volver a habitar a Máxima y las preguntas que atraviesan su construcción.

—¿Qué cosas amarías y qué odiarías de ser reina?
Nunca me lo puse a pensar porque siento que nunca estaría ni cerca. Pero puedo empezar por lo que odiaría: creo que es estar todo el tiempo teniendo que estar bien vestida, con tanto foco en lo que llevás puesto, tanto protocolo… y tantas cosas que no podés decir. Siento que hay muy poca libertad de expresión a la hora de pronunciarse sobre ciertos temas.
—¿Y qué cosas te parecen valiosas del rol de Máxima?
Me parece que lo que hace Máxima es darle protagonismo a ciertas causas que de otra forma estarían más escondidas. Habla mucho de la inclusión financiera para todos, trabaja mucho con mujeres… entonces creo que eso sería como un gran poder.
—Si tuvieras que definir a Máxima en tres palabras…
A mí me pasa que no sé si puedo hablar de ella como persona, porque no la conozco. Y siento que hablar de alguien que no conocés es difícil. Yo construí un personaje, estamos haciendo ficción, y de su vida privada no puedo decir mucho. Te puedo definir el personaje, pero no a ella.

—¿En qué te sentís similar o diferente al personaje?
Algo que se me viene rápido es que tengo una relación muy cercana con mi papá, igual que Máxima. Y también esto de tener una voz propia y encontrar un lugar, como le pasa a ella en la casa real o en esa nueva familia. Encontrar una identidad que tenga que ver con lo que pensás y sentís… hay algo de eso que siento que nos une.
—¿Hubo un momento en el que sentiste realmente el peso del personaje?
Sí, todo el tiempo, pero especialmente en la escena del casamiento en la iglesia. Filmamos en lugares impresionantes, en palacios, con un despliegue técnico enorme y muchísimos extras. Pero esa escena fue increíble. Tantas pruebas de vestuario, ese vestido… filmar ahí fue un privilegio enorme. Ahí fue cuando pensé: “Bueno, estamos haciendo esto de verdad”.
—¿Creés que el rol de reina puede tener una mirada feminista?
Creo que sí, en el sentido de lo que hablábamos antes. Por ejemplo, el tema de la inclusión financiera: que las mujeres no dependan de sus maridos para acceder a su dinero, sino que puedan tener sus propias cuentas y manejarlo de forma independiente. Ella trabaja mucho en eso. No sé si ella lo llama feminismo, no tengo idea, pero creo que está muy alineado con eso.
—Si tuvieras que interpretar a otra figura royal, ¿a quién elegirías?
No sé nada de realezas, la verdad. No te puedo nombrar a alguien… bueno, Lady Di, porque sí conozco su historia, las causas que defendía y cómo se pronunciaba. Pero del resto no sé nada.
at Francisco Ferreyra
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