Sunday 21 de April de 2024

CULTURA | 18-03-2024 08:02

Bajo las garras de una parisina: Una mañana tan tranquila

Una nueva entrega de la columna de la cantante y performer francesa Alex Pandev.

Esta mañana, a las 6 a.m., me desperté con una fuerte migraña, caramba, es que  anoche tomé de más. A mi alrededor todo está tranquilo y dormido. A mi derecha, mi marido y su perfil  de águila…el hombre  que ha compartido  mi cama y mi vida durante más de veinte años, ya tiene unas cuantas canas en su pelo. Lo amo. No pasa nada. 

Cuando miro nuestro grupo de amigos, todos divorciados o en vías de separación, parecemos los campeones, los que ganaron la lotería, una especie en peligro de extinción, Nos hemos convertido, a pesar nuestro, en su referente, su brújula, la prueba de que el amor  existe y que si nos esforzamos, podemos lograrlo. 

Es que  nunca nos molestamos en nada. Entre nosotros todo ha sido fluido desde el primer día que nos conocimos…

 Una partícula de Felicidad. Una enzima Felicity. 

Sonrío, y miro esta habitación, testigo de nuestras travesuras, nuestras peleas a gritos, nuestras reconciliaciones... si estas  paredes pudieran hablar...

Sobre el pequeño escritorio, un montón de libros, periódicos viejos, una copa de vino medio vacía, el cenicero lleno, el  trozo de  un bocadillo abierto…

Hay que limpiar y guardar todo. 

Y hacer la cama y sacar las sábanas y acariciar las almohadas y  poner la ropa a lavar, separar primero  lo blanco de lo de color y  no olvidarnos de pasar la aspiradora, regar las plantas , alimentar al gato y cambiar sus piedritas. 

En el suelo, las medias, la camiseta y calzoncillos de mi marido.

Siempre durmió  desnudo y eso siempre me encanto . 

Más allá, en el borde del sillón azul, prolijamente doblada, está  mi ropa del día anterior.

Son las 6 y media de la mañana. La casa sigue durmiendo.

Subo despacio  al baño, me lavo los dientes, me cepillo el pelo y trago dos analgésicos para el dolor.

   Y pienso en todas las tareas del día.

Afuera, un sol todavía tímido.

Todo está en calma, otro día donde  el encanto de las pequeñas cosas de la existencia me hace sentir reina de mi casa.

 

 Nathan debe haber regresado de su festival de música . Yo no tenía muchas ganas de que fuera. Tomó prestado mi viejo Escarabajo y prometió  manejar con cuidado.  Fue con su primo Zev. 

En el desayuno nos va a contar todos los detalles: a quién conoció... si las chicas eran lindas y cómo cuidó mi auto , aunque no le crea ni una palabra.

Voy a preparar panqueques y jugo de fruta fresca para todos: me quedan  diez pomelos rosados. Con un buen café y unas tostadas quedará perfecto.

El desayuno es sagrado en nuestra casa. Todas las mañanas miro a mi macho  y a mi hijo y me llenó de orgullo.

Natán, hijo mío, mi luz, mi gloria, mi todo.

El retrato de su padre...mejorado, ya  que contribuí en la tarea.

 Los rulos largos y delgados caen permanentemente sobre sus ojos y  tiene una sonrisa de ogro que derrite a todo el género femenino. Loco por la música, compone en su piano y quiere ser músico.  Yo hubiera preferido que fuese abogado o médico pero todavía está a tiempo de realizar estudios “de verdad”,  esa es la única fuente de conflicto entre su padre y él. 

Sé que algún día mi hijo será un gran abogado o un gran músico.

 Elija lo que elija, será el mejor.

Bajo al salón. Allí todo está en paz.

Voy a tener que cambiar el agua de las flores, sino el ramo de lirios y margaritas no durará mucho. Mi dolor de cabeza empieza a ceder. Mucho mejor, las migrañas me ponen de mal humor.

¿Qué estaba planeado para hoy?

Necesito revisar el cartel pegado sobre la heladera.  Y llamar a mamá para ver si encontró su nuevo juego de llaves. Ella también es madrugadora, voy a llamarla ahora. Los teléfonos celulares  se cargan exclusivamente en la cocina. Para mí es una cuestión de salud  que esto sea así. Leí que es re peligroso dejarlos cerca nuestro  ,durante la noche.

Llego a la cocina que desde hace unos meses está pintada de amarillo. No me gustaba este color, hubiera preferido el blanco, pero mis hombres ganaron y fue amarillo. El celular de mi marido y el mío  se están cargando. Falta el de Nathan, lo voy a retar, no quiero que se  muera de un tumor cerebral.

Pongo el código, mi celular se enciende. 

Mi bandeja de entrada está llena…. a las 6H45 ?? 

  ¿Qué son todas estas llamadas?????? mi cerebro no entiende... ¿

Qué son todas estas llamadas?????? 

No entiendo nada, ya no escucho. Grito .

  Mi marido viene. Grito .

Subo a la habitación de Nathan... ¡VACÍA!

Grito, grito, grito, grito, grito . 

Mi marido está aturdido. Todo su cuerpo está temblando .

Reproduce repetidamente el último mensaje:  La voz de Nathan : una súplica. Un kalash. Estertor de muerte. Y nada más. Nada . 

Caigo de rodillas. 

 Y  mi vida,  una mañana tan tranquila , se desploma para siempre  bajo una pesada cortina negra.. 

Son las 7.40 del 7 de octubre de 2024 .

Ashkelon . Israel . 

at Alex Pandev

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