sábado 8 de agosto de 2020

BELLEZA | 01-07-2020 14:57

Dolor vulvar: ¿qué es y por qué disminuye el deseo sexual?

Una médica especialista explica con exactitud y claridad esta dolencia.

El dolor vulvar no presenta lesiones visibles, causa deserotización y, por lo tanto, el desinterés sexual. Con tratamiento adecuado, se puede disfrutar plenamente de la sexualidad. Posiblemente, más de una vez surgió la pregunta sobre a qué se debía ese intenso dolor en la parte externa de la vagina, una molestia crónica, con ardor, irritación, prurito, quemazón, dispareunia (malestar en el momento de la penetración), pero no se recibió el diagnóstico adecuado.

De manera focal o difusa, profundo o superficial y con una intensidad que varía de moderada a intensa, suele aparecer a cualquier edad y sin lesiones visibles. Una vez que el problema está instalado, la mujer va restringiendo las relaciones sexuales e ingresa en una etapa de deserotización que genera la pérdida de estrógenos locales y la consecuente disminución de la lubricación y más molestias.

 

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Se la conoce como vulvodinia y puede ser una combinación de varios subtipos, con un desarrollo que ocurre simultáneamente o de manera secuencial. Comúnmente, coexisten o se superponen la vulvovaginitis y la vestibulitis. La  vulvovaginitis comprende dolor en toda la vulva. Es habitual que la zona esté enrojecida. La vestibulitis, en tanto, se caracteriza por molestias e hipersensibilidad en la parte más externa de la vagina. El criterio para el diagnóstico incluye dolor intenso al tacto o al intento de ingreso vaginal, y sensibilidad a la presión localizada.

No existe una causa sino muchas para la vulvodinia. Cada mujer es un caso único. Por eso, hay que buscar al profesional idóneo, especializado en la materia. Antes de pensar en la posibilidad de esta patología, hay que descartar otras causas como infecciones, problemas físicos por accidentes o abuso sexual, enfermedades como la de Behcet (inflamación de los vasos sanguíneos) y el síndrome de Sjögren (trastorno autoinmune en donde se destruyen las glándulas que producen lágrimas y saliva, y que causa resequedad en boca y ojos, y puede afectar otras partes del cuerpo).

 

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También hay que eliminar la enfermedad de Crohn (inflamación de partes del tubo digestivo), condiciones precancerígenas y cáncer, irritación provocada por el uso de ropa interior de mala calidad, cremas supositorios y productos para la higiene femenina) y ciertas patologías de la piel (dermatitis, eccemas, psoriasis), entre otras. La  vulvodinia se encuentra en aumento, de la misma manera que otros síndromes ligados con el dolor y los trastornos de ansiedad. Actualmente, el abordaje de dichos trastornos requiere de un diagnóstico muy preciso y de una reeducación posterior en el reconocimiento de la región genital como un centro de placer y no de enfermedades.

Si se siguió un tratamiento por infecciones vaginales, pero persiste el dolor; si hubo ciclos recurrentes de infecciones urinarias y vaginales; si hubo dolor, pero no infección; si los síntomas comenzaron tras de una serie de infecciones o de un trauma pélvico como una operación o una caída; si se sufre de alergias o problemas dermatológicos; si se recibió el diagnóstico de cistitis intersticial, fibromialgia, colon irritable o alguna enfermedad autoinmune o inflamatoria; si se está experimentando un declive en el interés sexual, y/o si se está deprimida o estresada, se podría estar frente a un cuadro de vulvodinia. Nunca automedicarse, sino recurrir a un profesional médico.

 

Laura Szafirstein es médica dermatóloga, especialista en vulvodinia, miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología y de la Academia Americana de Dermatología.

at Laura Szafirstein

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