viernes 25 de junio de 2021

PERSONAJES | 01-02-2021 10:22

María Elena Walsh y su obra feminista en el día que cumpliría 91 años

Reconocida por su trabajo como compositora, poeta y cantante, hace más de 5 décadas Walsh hablaba de los derechos de las mujeres y se indignaba con los abortos clandestinos y el machismo.

Vicco García
Vicco García

Editora Ejecutiva del Área de Entretenimiento. Especializada en moda y lifestyle. Ojo crítico para detectar tendencias. Mail: [email protected]

María Elena Walsh cumpliría hoy 91 años. Reconocida por su trabajo como compositora, poeta y cantante, se convirtió en uno de los íconos más importantes de varias generaciones que hoy en día la recuerdan por sus ocurrentes historias que narraba en canciones y cuentos.

Sin embargo, pocos recuerdan que hace más de 5 décadas María Elena Walsh era pionera al hablar de los derechos de las mujeres y se indignaba con los abortos clandestinos y el machismo. Su reflexión siempre con un lado poético y existencial, donde reflejaba su experiencia propia, transgrediendo las expectativas de género de su época. Una mujer que sin lugar a dudas cumplió un rol fundamental en construir los cimientos de una sociedad que hoy puede alzarse contra el patriarcado de forma abierta y seguir luchando por sus derechos.

“Las mujeres, como los negros, los colonizados, la clase trabajadora, a medida que tomamos conciencia, menos queremos dádivas; queremos lo que nos pertenece por derecho y nos arrebatan día a día, es decir, todo. Las mujeres, que fuimos custodias de la vida –para que fuera rifada en guerras– queremos más que nunca defenderla de los fabricantes de muerte. Pero según, cómo y cuándo lo determinemos nosotras (…) Releo esta carta escrita al correr de la máquina y supongo que puede resultarte agresiva. Lo siento. No pude hacerla peor. Por más que aguce el estilo me es imposible reflejar la agresividad de una villa de emergencia, de un aborto clandestino, de los precios de la farmacia. Estos ingredientes configuran un naufragio en el que las mujeres y los chicos entran primeros. Así como en los éxitos nacionales nos colamos por la retaguardia. Gracias, caballeros”.

Carta a una compatriota (Revista Extra - 1973)

María Elena Walsh
María Elena Walsh en un concierto en el Luna Park.

“Aquí yace una pobre mujer que se murió de cansada. En su vida no pudo tener jamás las manos cruzadas. De este valle de trapo y jabón me voy como he venido, sin más suerte que la obligación, más pago que el olvido. Aleluya, me mudo a un hogar donde nada se vuelve a ensuciar. Nadie me pedirá de comer, en mi última morada no tendré que planchar ni coser como condenada.”

Requiem de Madre (1973)

Pañuelo verde: María Elena Walsh pedía el derecho al aborto

Eva Giberti declaró en una entrevista: "Hoy, María Elena Walsh no es una figura reconocida por las feministas y me parece injusto. La destaco porque fue una mujer independiente que se enfrentó a la dictadura. Y porque, además, le pidió al presidente Raúl Alfonsín que legislara el aborto con lo que significaba en esa época".

María Elena Walsh

En 1981, Walsh y Facio visitaron a Doris Lessing para realizar una entrevista que sería publicada en Clarín, titulada "Doris Lessing, esa bruja", cuyo "Libro dorado" fue descrito como una obra pionera para el naciente movimiento feminista.

Pasada la dictadura militar, el programa "La cigarra" fue muy emblemático y ejemplificador para el futuro de la televisión en Argentina: Walsh, Avellaneda y Susana Rinaldi hicieron un programa sobre y para mujeres, pero que nada tenía que ver con el ámbito doméstico, sino que planteaba otro tipo de cuestiones, que fue criticado y en pocos meses dejó de emitirse.

Un texto inédito de María Elena Walsh

Recientemente, salió a la luz un texto inédito de María Elena Walsh, son palabras que pronunció en la Feria del Libro de 1985. El texto de 1985 se hace público 35 años después con un abordaje de género que la poeta planteaba ya por aquellos tiempos: la limitada presencia de la mujer en los ámbitos culturales. Fue con motivo de la visita al país de las escritoras Susan Sontag y Dacia Maraini, invitadas a la Feria del Libro de Buenos Aires de aquel entonces.

"No es por azar, ni solo por la buena voluntad de sus embajadoras, que estas escritoras visitan nuestra Feria del Libro. Es porque algunas mujeres reclamamos -una vez en democracia- que el monótono elenco masculino de invitados extranjeros incluyera alguna vez a mujeres. En cuanto a las excepcionales aquí presentes, sería un tanto oblicuo llamarlas extranjeras. Compartimos un espacio que quiere ser universal, contemporáneo y ajeno a los panteones literarios. Sontag y Maraini son activas defensoras de muchas causas que nos atañen. Especialmente bienvenidas resultan en un país donde se está discutiendo -en los términos de la más degradante misoginia- una ley de patria potestad. O donde todavía, mujeres y varones ilustrados alzan un muro de Berlín entre adjetivos que consideran opuestos: “femenino o feminista”.Maraini y Sontag han llevado vidas distintas y producido obras diferentes, pero comparten muchos rasgos comunes: singular experiencia del sufrimiento y solidaridad con lo ajeno.", reza el escrito de María Elena Walsh.

La voz feminista de María Elena Walsh

María Elena Walsh en su juventud seguía muy de cerca el trabajo de escritoras como Virginia Woolf, Doris Lessing y Victoria Ocampo, que posteriormente darían lugar a una multiplicidad de artículos periodísticos, entrevistas y reflexiones en sus diferentes facetas artísticas que, si bien en ese momento no se catalogaron así, eran de corte feminista. 

María Elena Walsh
Susana Rinaldi, Walsh y María Herminia Avellaneda en La Cigarra, 1984.

Especialmente, María Elena Walsh era una apasionada de la obra de Victoria Ocampo, quien años más tarde se convirtió en una gran amiga. Su intercambio epistolar entre 1960 y 1980 fue editado por Sara Facio.

“Ocampo aprende muy temprano que la verdadera revolución cultural es la emprendida por las mujeres. Es testigo de las batallas libradas en las primeras décadas del siglo por las sufragistas, a quienes tiene la osadía de elogiar y agradecer".

En la Argentina en 1970, nacen la Unión Feminista Argentina (UFA) y el Movimiento de Liberación Feminista (MLF), agrupaciones con activistas de clase media alta e intelectuales que trajeron libros de Estados Unidos sobre feminismo radical y los tradujeron. También hubo representación del Partido Socialista y del Partido Obrero, que crearon nuevos espacios de reflexión para las mujeres.

María Elena Walsh
María Elena Walsh junto a la escritora británica Doris Lessing. 

Había dos vertientes: feminismo puro y feminismo y política. Walsh formaba parte de este segundo grupo. Junto a la escritora Angélica Gorodischer y la cineasta María Luisa Bemberg fueron las artistas representantes del movimiento más relevantes de la época.

En el artículo "Virginia Woolf y los secretos de la tribu femenina", Walsh escribió sobre el ensayo que la obsesionaba en su juventud, al igual que a Ocampo: "El cuarto propio es una metáfora de un ámbito mental, una manera de ordenarnos interiormente y escapar a la locura impuesta a las mujeres (y los pobres) por el discurso autoritario y represivo".

"Hecho a mano", el poemario más comprometido de María Elena Walsh

  1. Oda doméstica

    No sé, pero supongo que algún día

    hará frío en los libros y tendremos

    que consultar las hojas de verano

    Nos habremos cansado de aludir,

    no quedará papel ni llanto

    para desperdiciar en poesía.

    Por ahora, vamos a perpetuarnos

    en la fugacidad de la cocina,

    a padecer el cotidiano

    fallecimiento de las cucharitas.

    Una diaria estación de cacerolas

    nos ensucia pequeñamente el aire.

    Dan asco las ideas puras,

    vergüenza la botánica, pudor

    la desnudez del pensamiento.

    Mejor es ser sumisamente

    cuerpo afanado, manos eficaces

    para abrochar el delantal del mundo.

    Un día los periódicos dirán

    que el amor se ha caído a la basura,

    que los ángeles agonizan,

    pero no acudiremos, ocupadas

    en asistir obligatoriamente

    a una melancolía de botones.

    He pensado a menudo en todo esto,

    mujermente agobiada de plumeros.

    Nos amenazan hortalizas,

    nos corren copas, números, pelusa,

    nos arrebatan tiempo reservado

    para comprar una porción de sueño.

    En la suma de los pañales

    y el tintineo de los desayunos,

    en repetidas dosis de mercado

    y en la elaboración del miedo

    se nos va, se nos va el latido

    que dedicábamos a la locura.

    Y los que calzan sombra masculina,

    heredado poder, cómodo imperio,

    ordenan nuestra humana servidumbre

    mientras se ponen seriamente

    a fabricar los tajos de la guerra,

    el obstinado pan del sufrimiento
     

  2. Retrato de señora que hace dulces

    Hago esto en memoria tuya.

    Cuando llega el otoño pelo fruta

    y rodeada de pellejos

    vierto en heredado recipiente

    pulpas filosofales

    algún carozo que lo sabe todo

    y progreso del agua y del azúcar

    La casa o vientre se llena de aroma

    y aunque es fruta itinerante

    y no de huerta propia

    bastante bien parodia

    aquella alquimia

    cuyo secreto nunca me enseñaste,

    madre guardadora.

    Fabrico por antojo

    dulzuras que obligada cometiste,

    transmuto para no interrumpir

    el linaje de los frascos

    empezado hace tantas abuelas.

    Obro por reverencia y no deber,

    para que mueras menos

    y sientas, pobre ausente,

    que hago un reino de tu servidumbre.

    Consagro con ademanes

    de hechicera venida a menos

    el fuego, el mismo fuego

    que encendió Eva tras el Paraíso

    y que cruzando el valle

    sube hoy por astutas cañerías

    como lágrimas a los ojos.

    El almíbar me enseñó paciencia

    y sacrosanta cuchara de madera

    a ordenar olas subterráneas

    para que tomen punto

    sin prisas y con pausa

    de palabras en la poesía.

    Si no repito gestos

    de autora de alimento

    para gozo de alguna criatura,

    si no copio de manos maternales

    ritos de mis antepasadas,

    si toda magia compro hecha

    y ya no me entretengo

    en mandar de lo crudo a lo cocido,

    si no pruebo y reparto,

    pereceré.
     

  3. Punto Cruz

    Me desvivo en monótonos dedos

    y el ojo de la aguja es mi ventana

    por donde miro el universo

    más obvio que una borla.

     

    En eso estuve

    por siglos de siglos

    agachada la cabeza

    como momia en cántaro

    mordiendo el hilo

    de permitidos laberintos

    la boca sólo abierta

    en ceremonias de bostezo.

     

    Para qué habré unido

    tanto lienzo disperso

    en vez de remolcarlo

    en fuego.

    Por qué la lenta oveja

    y el taimado algodón

     

  4. La feminista

    Sucede que ya no aguanto

    que en la calle me grités

    a la primera de cambio:

    "¡Tenías que ser mujer!"

    Soy mujer y me equivoco

    pero vos, ¿quién te creés?

    ¿Valentina la astronauta,

    Evita, sor Juana Inés?

    Sos el león de la Metro,

    mucha porra y poco rey.

    No me vengas con rugidos

    que no hay selva por acá

    y no soy ninguna fiera

    ni la mona de Tarzán.

    Yo fallo por accidente

    y no por fatalidad.

    Cuando agarre la manija

    no sé si lo haré tan mal

    como ustedes, que arremeten

    gobernando marcha atrás.

    Conmigo te equivocaste

    de programa y de canal.

    Me tomaste por tu abuela

    que aguantó sin pestañear.

    Si tenés el monopolio

    del acierto universal

    yo te dejo vía libre

    pero vos, dejame en paz.

    Y cuando las papas quemen

    ¡arreglate sin mamá!

     

    Con tambor

    Con tambor

    y a la intemperie

    es mejor.

    De mujer

    tengo las intenciones

    y el no poder.

    Yo soy mansa,

    pero cansa.

    ¿Sabés qué?

    Te lo escribo en el suelo,

    con el pie.

    Mundo raro

    Para el pobre

    no hay reparo.

    Amor mío,

    ya no queda

    ni rocío.

    Vida ésta.

    Dura poco

    pero cuesta.

    ¿Viste?

    Con florcitas

    no es tan triste.

    No me ven.

    Así es el aire

    y yo también.

    De a poquito,

    arañando el dinero

    que necesito.

     

    Sin apuro,

    que hay pan duro.

    De mal modo

    me olvidaron

    y eso es todo.

    Cuando canto

    padecer es lo mismo

    pero no tanto.

    Ayer y hoy:

    fui cuerpo ajeno,

    mi sombra soy.

    No digo nada.

    Desde mi abuela

    que estoy callada.

    Con tambor

    y a duras penas

    es mejor.

María Elena Walsh

Sepa usted por qué es machista

En la Revista Humor, en 1980, María Elena escribe un artículo titulado "Sepa usted por qué es machista", donde enumeró con elocuencia los motivos, aquí compartimos algunos:

  1. Porque le falta el principal de los sentidos: el del humor.
  2. Porque se siente Dios, aunque no sea Ministro.
  3. Porque cree todo lo que le dicen los medios (o miedos) de difusión de la Argentina actual, y ya tiene el cerebro más lavado que mate cebado por un polaco.
  4. Porque su mamá es una santa, por lo tanto las demás mujeres son unas brujas.
  5. Porque su mamá es una bruja, por lo tanto las demás mujeres también.
  6. Porque no tiene mamá y no consigue quien lo mime.
  7. Porque en realidad le gustan más los hombres, aunque no ejerza.
  8. Porque quiere hacer mérito ante los centros de poder, exclusivamente masculinos: empresariado, Fuerzas Armadas, animadores de TV, deporte, sindicatos, clero, pompas fúnebres, etcétera.
  9. Porque todo ese asunto de la gestación y el parto le da miedo y asquete, como la educación sexual al Ministro de Educación.
  10. Porque usted tiene los mismos atributos de Woody Allen pero no le dan el mismo resultado.
  11. Porque no soporta la idea de un rechazo sexual hacia usted o hacia otro, y cree que la bella siempre debe estar a disposición de la bestia.
  12. Porque usted no vive en el presente (y para eso lo ayudan mucho) sino en la prehistoria mental, y se da manija con tangos del 40.
  13. Porque usted es burro y en lugar de corregirlo con tiempo y esfuerzo lo disimula con agresividad.
  14. Porque usted es culto pero culturiza fuera de la maceta, y leyó a Julián Marías y no a Simone de Beauvoir.
  15. Porque en el fondo es antisemita, antinegro, antiobrero, antijoven, pero como eso ya no corre se desquita con la misoginia, que aquí y ahora viene con premio (pero no se descuide: por poco tiempo más).
  16. Porque usted ama el orden por sobre todo, y cada cosa en su lugar las mujeres en la cocina (o en cueros en tapas de revistas), y Pinochet, Castro y García Meza en el poder.
  17. Porque cree que la inepcia es cuestión de sexo, que es como creer en la cigueña o en elecciones inminentes.
  18. Porque teme que las mujeres hagamos rancho aparte, y no piensa que son los hombres quienes lo inventaron y perpetúan. (Ver punto 8.)
  19. Porque supone que la mujer quiere imitar al varón, y no sabe que antes muerta que imitar a semejante fabricante de desastres, desde la guerra atómica hasta el IVA.
  20. Porque le gusta que al mundo lo manejen los colectiveros.
  21. Porque tiene mucha paciencia para dejarse pisar la cabeza por cualquier matón y muy poca para comprender errores de mujeres, que al fin y al cabo son, históricamente, debutantes en la mayoría de las profesiones.
  22. Porque teme que las mujeres "pierdan la femineidad", cosa imposible de perder, salvo que usted llame así a cosméticos y pilchas.
  23. Porque usted teme que le roben algo y no sabe bien qué, a pesar de que a diario lo saqueen y basureen, y no precisamente las mujeres.
  24. Porque es sincero, y vale más machista recuperable que "feminista" patrocinante como un papito que a las pretensiones femeninas dice que sí PERO...Ahora ya sabe. Con estos 24 puntos usted ahorra años y fortunas en psicoanálisis. Usted puede ser hombre o mujer, el machismo tampoco es cuestión de genes: poca gente más machista que algunas mujeres, sólo que ellas lo son por instinto de conservación, por despiste, por imitar a los hombres, por comodidad o porque así las dejan hablar por TV. Usted también lo es por todas estas razones pero además porque se cree superiorcito: hace unos 10.000 años que le pasan el aviso y claro, usted sigue comprando un producto inexistente. Ahora puede seguir siendo machista, pero con apoyo logístico. No se trata tampoco de ejercer la represión desde estas páginas. Es posible que la perseverancia le acarree aplausos y sensación de deber cumplido, amén de las palmadas de la patota. Pero ojo que no hay premio mayor que saberse persona inteligente y civilizada. Si no opta por eso, estará contribuyendo a la contaminación mental, que es la que nos mata. Y no la humedad.
    Estará inflando la maquinaria del prejuicio y la prepotencia y al fin se va a quedar solo como un ciempiés, de luto, convertido en drácula de utilería y en hazmerreír de las criaturas primaverales.

 

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