martes 9 de agosto de 2022

MODA | 21-07-2022 18:08

Privilège du blanc: el protocolo que no siguió Charlene de Mónaco en su visita a la Santa Sede 

Los príncipes de Mónaco visitaron al papa Francisco y la vestimenta de la ex nadadora olímpica llamó la atención. 

Charlene de Mónaco retomó su agenda oficial y en los últimos días viajó junto al príncipe Alberto a la Santa Sede. En su visita de Estado, la ex nadadora olímpica llamó la atención por su look, ya que no hizo uso del “privilège du blanc” (privilegio de blanco), a diferencia de su última visita al papa en 2016. La princesa monegasca optó por vestirse de negro, el color que indica el protocolo para todas las reinas no católicas, consortes o no, frente al pontífice.

 

Privilége du blanc: el protocolo que no siguió Charléne de Mónaco en su visita al Vaticano 
Privilège du blanc: el protocolo que no siguió Charlene de Mónaco en su visita a la Santa Sede

El privilège du blanc es un privilegio concedido a ciertas reinas católicas y consortes de monarcas católicos, gracias al cual pueden vestir de blanco en una audiencia con el papa. Este se trata de una concesión a las reinas y consortes católicas como símbolo de agradecimiento a las casas reales que se mantuvieron fieles a la Iglesia católica cuando otros reinos se convirtieron a las iglesias protestantes. 

Privilége du blanc: el protocolo que no siguió Charléne de Mónaco en su visita al Vaticano 
Privilège du blanc: el protocolo que no siguió Charlene de Mónaco en su visita a la Santa Sede

En presencia del papa, solo pueden vestir de blanco; la Reina Sofía de España (desde la proclamación de su esposo, Juan Carlos I de España, en 1975); la Reina Paola de Bélgica (desde la coronación de su esposo, Alberto II de Bélgica, en 1993); la Gran Duquesa María Teresa de Luxemburgo (desde el acceso al trono de su esposo, Enrique de Luxemburgo, en 2000); la Princesa Charlene de Mónaco (desde su boda en 2011 con Alberto II de Mónaco); la Reina Matilde de Bélgica (desde la coronación de su esposo, Felipe de Bélgica, en 2013); la Reina Letizia de España (desde la proclamación de su esposo, Felipe VI de España, en 2014); y Marina Doria, la princesa de Nápoles (esposa de Victor Manuel de Saboya, quien hoy sería el rey de Italia).

"El Protocolo del Vaticano requiere una estricta observancia de la vestimenta para las personas que visiten en audiencia privada o que asistan al funeral o instalación de un Papa. Para mujeres mayores de dieciocho años, este requisito es un vestido negro conservador con una mantilla negra. El privilegio blanco es un privilegio diplomático especial reservado para las reinas católicas y la Gran Duquesa de Luxemburgo. Todas las mujeres, independientemente de su rango, deben vestir de negro"  dice James-Charles Noonan jr. en su libro "The Church Visible, the ceremonial life and protocol of the Roman Catholic Church".

Privilége du blanc: el protocolo que no siguió Charléne de Mónaco en su visita al Vaticano 
Privilège du blanc: el protocolo que no siguió Charlene de Mónaco en su visita a la Santa Sede

Para la ocasión, la esposa de Alberto de Mónaco lució un diseño midi de Terrence Bray, con un efecto de superposición, formado por un vestido base con escote palabra de honor y falda evasé, tiro a la altura de la cintura y confeccionado en tweed de algodón con un sutil relieve. Sobre él, agregó otra pieza de escote recto y manga larga, elaborado con un tul semitransparente. Los hombros y la espalda semi descubiertos, son detalles que no se acostumbra ver en la Santa Sede, siendo este el nuevo acto de rebeldía de Charlene. 

Privilége du blanc: el protocolo que no siguió Charléne de Mónaco en su visita al Vaticano 
Privilège du blanc: el protocolo que no siguió Charlene de Mónaco en su visita a la Santa Sede

Pero el vestido no fue lo único que causó sorpresa. La princesa monegasca lució unos stilettos Louis Vuitton en olor nude, mientras que el protocolo indica que, de vestir de negro, se debe llevar zapatos del mismo color en un taco moderado. Charlene optó por un maquillaje con sombra ahumada en tonos cobrizos, y manicura en tonos oscuros, algo que no es habitual ver en una royal. Como dice el protocolo, la ex nadadora olímpica llevó la cabeza cubierta con una mantilla negra de encaje y un rosario acabado en cruz. 

 

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