Tuesday 22 de September de 2026

MODA | Hoy 13:23

Prada Primavera-Verano 2027: el regreso de la falda

Miuccia Prada y Raf Simons vuelven a poner una prenda histórica en primer plano. Volumen, cristales, transparencias y contrastes atraviesan una colección que recupera el placer de vestirse sin demasiadas reglas.

Hay algo casi obstinado en la manera en que Prada vuelve una y otra vez sobre las mismas prendas, como si cada temporada encontrara una nueva forma de hacerlas hablar. Esta vez, la falda ocupa el centro de la conversación y se convierte en el punto de partida de una colección que juega con la feminidad, el exceso y una cierta irreverencia que Miuccia Prada y Raf Simons han convertido en uno de sus lenguajes más reconocibles.

 

Prada Milano

 

Desde las primeras salidas, la silueta deja claro hacia dónde va la historia. Tops tipo bra acompañan faldas de gran volumen, algunas abiertas por pronunciadas aberturas; otras, construidas en lanas de peso, pliegues, cristales, lentejuelas y pequeños ramos de rosetas atrapados bajo capas de organza transparente. La combinación tiene algo de provocación y algo de inocencia, una mezcla que Prada conoce especialmente bien: puede colocar una prenda de apariencia doméstica junto a otra cargada de brillo y conseguir que ambas parezcan pertenecer al mismo universo.

La colección avanza entre contrastes. Hay chalecos de punto grueso, camisas abotonadas, suéteres con las mangas arremangadas y enormes chaquetas de piel desgastada: piezas que parecen pertenecer a un guardarropa cotidiano y que, al encontrarse con faldas cubiertas de pedrería o aplicaciones florales, adquieren una nueva actitud. Bajo algunas de estas prendas asoman pequeños estampados florales, como recuerdos de una feminidad sesentera que Prada recupera sin convertirla en nostalgia.

 

Prada Milano

 

El color también participa de este juego. El rojo tomate abre paso a verdes intensos, amarillo, blanco, rosa chicle y tonos que parecen tomados directamente de una caja de dulces, mientras los estampados florales de inspiración sesentera conviven con superficies brillantes y transparencias. La paleta es deliberadamente alegre, aunque nunca termina de sentirse ingenua: las proporciones, las aberturas y la piel introducen una tensión mucho más provocadora.

Y entonces están los tops: pequeños, ajustados, algunas veces apenas bandeaus; otras, convertidos en estructuras casi arquitectónicas, con tirantes de pedrería, formas que recuerdan a un arnés y espaldas abiertas. Frente al volumen y la ornamentación de las faldas, dejan el cuerpo expuesto y plantean una conversación constante entre cubrir y revelar, entre la ropa de todos los días y una sensualidad mucho más evidente.

 

Prada Milano

Prada también encuentra espacio para el humor. Pequeños zapatos con moños acompañan vestidos escultóricos de piel en blanco y verde chartreuse; los bolsos se reducen a pequeños pouch sujetos al cuerpo y algunas combinaciones parecen construidas a partir de prendas tomadas del armario sin demasiada preocupación por las reglas. Esa espontaneidad es parte del encanto: incluso cuando la colección se vuelve exuberante, conserva una sensación de vida real, de ropa que puede mezclarse, desmontarse y volver a aparecer de otra manera.

Después de varias temporadas en las que Prada exploró la construcción de un guardarropa a partir de pocas piezas y diferentes maneras de llevarlas, la primavera-verano 2027 cambia ligeramente el ritmo y permite que la ropa vuelva a ocupar espacio, a brillar y a ser deliberadamente excesiva. La falda se convierte así en la gran protagonista, desde las versiones plisadas hasta aquellas cubiertas de cristales, rosetas, volados y lentejuelas, mientras los elementos más sencillos sirven para mantenerlas cerca de la realidad.

 

Prada Milano

 

Detrás de todo aparece, finalmente, una idea muy Prada: recuperar el placer de vestirse cuando la moda cotidiana empieza a parecer demasiado uniforme. La colección encuentra belleza en esa fricción entre lo práctico y lo ornamental, entre un top mínimo y una falda imposible, entre el gesto doméstico de un suéter y el brillo de una superficie cubierta de pedrería. Para la primavera de 2027, Prada vuelve a mirar una de sus prendas más queridas y la deja ocupar todo el espacio que quiera, con humor, sensualidad y una buena dosis de exceso.

at Darío Modotti

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