Cada cierto tiempo la moda vuelve a mirar hacia la idea de libertad, una sensibilidad que recupera el movimiento, la textura y la relación íntima entre el cuerpo y la prenda. En esta temporada, el espíritu boho chic reaparece con una mirada más contenida, con menos exceso visual y una estética depurada donde los tejidos, el ritmo de las siluetas y la materialidad adquieren un protagonismo claro.
Dentro de este contexto se desarrolla la propuesta Fall-Winter 2026/27 de Gabriela Hearst, una colección que avanza con calma y precisión, construida a partir de texturas ricas, proporciones relajadas y una paleta que se despliega con elegancia a lo largo de la pasarela.

Desde los primeros looks se percibe una atención particular a las texturas. Las superficies revelan una profundidad táctil que sostiene la narrativa de la temporada, con materiales que capturan la luz de forma sutil y enfatizan la estructura natural de cada prenda. La presencia sensual del encaje, en vestidos de arquitectura envolvente y abrigos largos, articula una propuesta donde la tela guía la construcción de las siluetas.

Las proporciones mantienen una actitud relajada, permitiendo que el movimiento forme parte del lenguaje visual de la colección. Los vestidos se desplazan con fluidez, los abrigos acompañan la línea del cuerpo con amplitud y las capas introducen una dimensión adicional en la composición de cada look, generando una sensación de ligereza constante a lo largo del desfile.
El espíritu bohemio aparece con claridad en los detalles. Los flecos se convierten en uno de los gestos más memorables de la colección, integrados en vestidos y prendas exteriores con naturalidad, acompañando cada paso sobre la pasarela y añadiendo ritmo al movimiento de las siluetas.

La paleta cromática refuerza el carácter sofisticado de la propuesta. Tonos neutros y matices terrosos construyen una base serena que permite apreciar la riqueza de los tejidos. Dentro de este paisaje aparecen acentos en burgundy, que introducen profundidad visual y se despliegan en abrigos estructurados y vestidos de presencia marcada.
El trabajo artesanal permanece en el centro de la colección. La precisión técnica se percibe en la construcción, en los acabados minuciosos y en la manera en que cada prenda se articula desde su propia materialidad, dejando claro que la atención al detalle atraviesa toda la propuesta.

Las capas desempeñan un papel importante en el desarrollo de los estilismos. Vestidos ligeros conviven con abrigos envolventes y prendas de punto que aportan calidez visual, generando una superposición que construye profundidad en cada conjunto y permite que las texturas dialoguen entre sí con naturalidad.
at Darío Modotti
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