La noche porteña tiene un nuevo punto de encuentro donde el protagonista es el fuego. Con la llegada de la nueva estación, Asadero celebró la inauguración oficial de la temporada en su Jardín de Fuegos.
El evento tuvo como escenario este rincón verde en plena ciudad, que estrenó un gran fogonero central y se convirtió en el punto principal de la velada. Entre la vegetación, la luz tenue y el fuego como centro de la escena, el jardín funcionó como una extensión natural de la propuesta gastronómica de Asadero.
La apertura de la temporada estuvo pensada como una experiencia que reunió gastronomía, vinos y música en un mismo espacio. Una noche en la que la cocina a las brasas fue protagonista, pero también lo fueron la ambientación y los detalles que forman parte de la identidad del restaurante.
El concepto detrás de la parrilla
Con el sello del chef Juan Pedro Rastellino, la propuesta gastronómica del lugar funciona alrededor de los aromas de la leña. El concepto se respira en cada rincón de la casona: desde la cocina abierta hasta el jardín.
La elección de las brasas como punto de partida también se refleja en la manera de presentar la propuesta. Durante la noche de apertura, los platos recorrieron las mesas con una muestra de la carta y diferentes preparaciones pensadas para compartir entre pareja, amigos y familia.
Durante la noche de apertura, circularon cortes de carne, langostinos grillados y sándwiches caseros con vegetales y salsas. La propuesta mantuvo como hilo conductor el trabajo con el fuego, mientras que la presentación en vajilla de diseño rústico acompañó la estética general del restaurante.
Así, la gastronomía se integró con el espacio: el fuego del jardín, la cocina abierta y los platos servidos durante la noche construyeron una misma escena alrededor de las brasas.
Cava a la vista, maridajes y música en vinilos
El espíritu festivo y sensorial de la velada se completó con una selección de vinos y espumantes sugeridos por la head sommelier, Delvis Huck, cuyas etiquetas descansan en la impresionante cava del restaurante.
La música también tuvo un papel central. Lupe García estuvo a cargo de la musicalización y ambientó el espacio de Asadero con una cuidada selección de vinilos, aportando una banda sonora a la noche.
Entre el fuego, la gastronomía, los vinos y la música, la inauguración de la temporada marcó el comienzo de una nueva etapa para el jardín de fuegos de Asadero. Una propuesta pensada para disfrutar la buena gastronomía al aire libre en el barrio de Chacarita.
Accedé a los beneficios para suscriptores
- Contenidos exclusivos
- Sorteos
- Descuentos en publicaciones
- Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

Comentarios