Wednesday 2 de September de 2026

BELLEZA | Hoy 08:02

Gervasio Larrivey, maquillador: “El carnaval de Gualeguaychú fue mi verdadera escuela”

Del carnaval de Gualeguaychú a levantar el Martín Fierro de la Moda: el maquillador detrás de los looks de Margarita repasa un año bisagra, su vínculo con Cris Morena y explica por qué cree que la belleza de hoy se define por la individualidad y no por la perfección.

Gervasio Larrivey mide dos metros y lo primero que pensó al escuchar su nombre como Mejor Maquillador en los Martín Fierro de la Moda fue, literalmente, no caerse en la escalera. “No tenía preparado discurso, fue todo muy espontáneo y verdadero”, cuenta sobre esos segundos en los que ni siquiera pudo registrar quién lo había nombrado en el escenario. Tuvo que preguntarle a su esposo, al volver a su butaca, si había sido Valeria o Iván.

El premio corona más de veinte años de trabajo que, según describe, transcurrieron “casi en silencio”, aportando su oficio a proyectos diversos sin necesariamente estar en el centro de la escena. “Creo que lo principal fue sentir el abrazo al gurisito que soñaba pintar el mundo en las siestas de su pueblo”, resume sobre lo que significó, en el fondo, ese Martín Fierro.

 

Gervasio Larrivey

 

“Gracias, APTRA son dos palabras que jamás imaginé llegar a pronunciar.”

Ese gurisito nació en Gualeguaychú y ahí —más que en ninguna academia— se formó el maquillador que es hoy. Aunque pasó por la Facultad de Bellas Artes de la UNLP y por el ISA del Teatro Colón, Larrivey es categórico: fue el carnaval de su ciudad su verdadera escuela y laboratorio de experimentación.

Maquillar junto a su equipo a más de doscientas personas por noche, en condiciones extremas de calor y humedad y en menos de cinco horas, le dejó una certeza que hoy lo acompaña en cada trabajo: “Nada me da miedo, nada me asusta y me siento capacitado y preparado para cualquier desafío”.

 

Gervasio Larrivey

 

EL UNIVERSO MARGARITA, CON LA MIRADA DE CRIS MORENA

Sumarse al equipo creativo de Cris Morena era, para Larrivey, una cuenta pendiente desde la adolescencia: creció admirándola en Mesa de Noticias y Jugate Conmigo. Cuando finalmente llegó la convocatoria para Margarita, la describe sin vueltas como “una locura”, y también como una enorme inyección de energía después de diez años sin pisar un escenario teatral.

El desafío técnico no era menor: crear una identidad visual para un elenco grande y joven que pudiera sostenerse en vivo, frente a cámara y en pantallas gigantes, sin perder fuerza en el primerísimo primer plano ni en las fotos que después se viralizaban en redes.

Larrivey lo resolvió, dice, de la única manera posible: en equipo, escuchando a la vestuarista histórica de los proyectos de Cris Morena, Susana Pérez Amigo, y trabajando codo a codo con Franco de los Santos en el diseño de peinados. Ahí también volvió a jugar a favor su experiencia carnavalera, esta vez para lograr maquillajes a prueba de calor, sudor, baile y acrobacias.

Entre los personajes, se queda con la construcción del look de Delfina junto a Isabel Macedo. “Siempre las villanas nos permiten jugar y divertirnos, e Isabel es muy receptiva y amorosa”, cuenta el maquillador, que aprovechó la ocasión para sacar del cajón piezas de joyería únicas que tenía guardadas “esperando el momento para brillar”.

Pero si hay un recuerdo que se lleva por sobre las funciones es el del casting en vivo: tuvo que diseñar y resolver dos personajes asignados en el momento, maquillando bajo presión y contrarreloj. Una vez más, el carnaval como escuela le permitió resolverlo en minutos. Al día siguiente llegó el llamado que cambiaría su año: la productora del show le confirmaba que había quedado.

 

Gervasio Larrivey

 

BELLEZA, TENDENCIAS Y EL PESO DE LAS REDES

Consultado sobre el estado actual de la belleza, Larrivey elige dos palabras: pluralidad y diversidad. Las lee como un fenómeno de doble filo: por un lado, habilitan a pensar el maquillaje como un juego permanente; por otro, alimentan el consumo descartable y una ansiedad que, según observa, es cada vez más difícil de manejar.

“Si se nota, está mal hecho.”

Esa frase, que repite tanto que sus alumnas ya se la adjudican, resume su filosofía de trabajo: en el maquillaje social, la meta no es transformar sino potenciar la mejor versión de cada persona, sin artificios visibles.

Por eso hoy lo entusiasma el sunkissed look, resuelto con texturas cremosas, bálsamos luminosos y transparencias muy esfumadas, mientras percibe agotado el estilo Kardashian, más esculpido y mate. La referencia que marca el rumbo, dice, es Zendaya, de la mano de su maquillador Ernesto Casillas, a quien considera merecedor de un mayor reconocimiento.

El paso del tiempo también le permite observar un cambio generacional único: hoy maquilla a quinceañeras que son hijas de novias a las que maquilló al comienzo de su carrera. Lo que lo sorprende —y en parte lo preocupa— es cuánto saben esas adolescentes sobre marcas, productos y tendencias, producto de una sobreexposición a las redes sociales que empieza cada vez más temprano.

 

Gervasio Larrivey

 

“Son pieles que están en desarrollo y no todo está diseñado o pensado para sus necesidades”, advierte.

Sobre la tensión entre expresión personal y estándares de belleza impuestos por Instagram y TikTok, Larrivey es optimista: cree que, de a poco, las nuevas generaciones están dejando atrás la imitación para entender el valor de aquello que las hace únicas.

Su consejo para quien se siente presionado a seguir cada tendencia es simple: tomar una clase de automaquillaje o una asesoría de colorimetría, siempre desde la sugerencia y nunca desde la imposición, para invertir en los esenciales que pueden acompañar durante años.

UN ESTUDIO PENSADO COMO ESCUELA

El último gran hito del año es su nuevo estudio, un proyecto que define como el estudio-escuela que faltaba en la región. La idea no es solamente técnica: Larrivey quiere que sus alumnos se vayan cada semana con ganas de volver, entendiendo que la empatía y la escucha son tan parte del oficio como la colorimetría o el dominio de una brocha.

La docencia lo acompaña desde hace más de veinte años y, según cuenta, desde mucho antes: de chico armaba un aula en el cuarto del fondo de su casa y los días de lluvia su hermano menor y sus primos “no zafaban de faltar a la escuela”.

Hoy define a la docencia como el más rico de los ejercicios —compartir, guiar, ser mentor— y como el lugar donde más huella puede dejar.

“Con constancia, amor y respeto, el maquillaje puede permitirnos cumplir sueños jamás imaginados.”

Es, en definitiva, el mensaje que Larrivey elige dejarle a la próxima generación de maquilladores que hoy lo descubre en redes sociales: que un oficio muchas veces subvalorado puede llevar a recorrer el país y el mundo dando clases, a maquillar a la mujer que los inspiró de chicos y, por qué no, a terminar arriba de un escenario, abrazando un Martín Fierro y diciendo esas dos palabras que nunca imaginó pronunciar: “Gracias, APTRA”.

at Milagros Cabrera.

Galería de imágenes

Accedé a los beneficios para suscriptores

  • Contenidos exclusivos
  • Sorteos
  • Descuentos en publicaciones
  • Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

En esta Nota

Comentarios