domingo 5 de diciembre de 2021

SOCIEDAD | 10-11-2021 11:34

Brecha de bits: todo acerca de la desigualdad femenina en el mundo de la tecnología

Se estima que menos del 10% de las personas que estudian carreras de este ámbito son mujeres, lo cual luego se traduce en poca representatividad en puestos de liderazgo. Pendientes y acciones para una vida digital más inclusiva.

A más de un año del comienzo de la pandemia, varias cuestiones han quedado claras. Y entre las que decantaron resalta la importancia del conocimiento y el acceso a la tecnología, que en tiempos de completo aislamiento posibilitó seguir estudiando, trabajando y conectados con el mundo. En ese marco, una brecha ya importante comenzó a agrietarse aún más: la desigualdad de representatividad femenina en el ámbito tecnológico. Porque aunque cada vez más personas se vuelcan a este campo laboral, la cantidad de mujeres en posiciones de liderazgo sigue siendo minoría y hasta un factor de sorpresa.

“Para tener una tecnología que funcione e incluya a todas y todos, necesitamos equipos diversos que la diseñen y desarrollen, con miradas y conocimientos diferentes”.


Aulas vacías


Cuando Luciana Reznik estudiaba Ingeniería Informática en el ITBA, apenas contaba con una o dos compañeras mujeres por clase. El resto eran varones, en una proporción que solía ser de 2 contra 30. “Como mucho, las mujeres éramos un 10 por ciento”, describe quien es hoy la co-creadora de Wolox, una compañía de desarrollo de software que provee soluciones tecnológicas para empresas en proceso de innovación digital. “En ese sentido creo que es una carrera que forma mucho el temperamento para lo que va a venir después”, razona. ¿Qué es ese después? Si bien Wolox desde el inicio fue pensada con diversidad y mujeres que ganaron sus espacios sin necesidad de cupos específicos, la de su compañía es la excepción a la regla. “Estamos muy atrasados con respecto al mundo. Los porcentajes de mujeres estudiando carreras de tecnología son muy bajos, y se traducen en desigualdad de representatividad en los espacios de poder en empresas”, detalla.


Uno de los puntos que marca es que incluso en las firmas que emplean muchas mujeres, estas no siempre están cumpliendo roles técnicos. “Hay muchas directoras de comunicación o de marketing, puestos que no tienen que ver con el core duro de la tecnología”, apunta. Esto desdibuja los números y complejiza una visión clara. “El gran pendiente tiene que ver con impulsar el estudio de carreras STEM (por las siglas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas en inglés) en las mujeres jóvenes. Que sientan que es posible, que se sientan identificadas y que haya más mujeres en puestos de liderazgo tomando decisiones que ayuden a la causa”, sostiene.

Mujeres tech
Desde Beat Argentina, la compañía dedicada al desarrollo de Apps para facilitar la movilidad de usuarios dentro de ciudades, su gerente general Patricia Jebsen adhiere a la idea de que la poca representatividad en puestos líderes se debe primero a una falta de estudiantes del rubro. “Según un estudio sobre emprendedoras que presentó el IAE Business School de la Universidad Austral, solo el 33% de las mujeres en Argentina integran el universo de las carreras de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas”, apunta. Por eso, para ella es vital incentivar a las mujeres desde chicas, en el colegio y en casa, sobre la importancia de hacer y disfrutar lo que les gusta, así como también fomentar sus fortalezas.

E incentiva dicho ascenso con datos: “las empresas que tienen mujeres fundadoras generan 2,5 veces más ingresos por cada dólar invertido que aquellas dirigidas por hombres”. Aún así, en 2018 y según Adeva IT, las mujeres ocupaban solo el 25% de todos los puestos de trabajo en la industria tecnológica (a pesar de que representan casi la mitad de la fuerza laboral total). “Lo que es peor, esta cifra es inferior al porcentaje de empleos tecnológicos ocupados por mujeres en la década del 80”, enfatiza Jebsen. Al mando de una compañía en la que a nivel global son un 43% de mujeres y en el país un 56%, asegura que no comprende que todavía haya empresas que no detecten la importancia de la igualdad de género en los equipos. “Es realmente llamativo que dejen de lado a las mujeres en compañías cuyos productos, servicios o apps las tienen como principales consumidoras”.  

El desafío de mantenerse en el sistema


Hace unos tres años, algunas amigas y colegas del mundo tecno comenzaron a juntarse en pos de contenerse ante situaciones machistas que vivían en sus trabajos o lugares de estudio. Al tiempo decidieron abrir la invitación a ese espacio seguro, y en una semana pasaron de ser cuatro a 100. “Actualmente somos unas 600 personas conectadas virtualmente”, detallan desde Las de Sistemas, tal la comunidad transfeminista que trabaja “para visibilizar y potenciar mujeres cis, lesbianas, travestis, trans y no binaries” en el ámbito tecnológico. Hoy su misión es tanto darse aliento como impulsarse a capacitarse, ser panelistas en conferencias y debatir cómo transformar sus espacios laborales en unos más diversos.

“Es realmente llamativo que dejen de lado a las mujeres en compañías cuyos productos, servicios o apps las tienen como principales consumidoras”. 


Para ellas, los dos principales dilemas son tanto la falta de incorporación de mujeres como la deserción una vez que se ingresa. Y en cuanto para el primero se están llevando a cabo talleres y una visibilización desde distintos colectivos a través de las redes y los medios, cuentan que el segundo es causado por las violencias machistas que las llevaron a ellas a agruparse en el inicio. “En nuestra comunidad se comparten diariamente situaciones de desvalorización, indiferencia, violencia y segregación en el marco de espacios laborales y académicos. Estos son los gérmenes de lo que algunos aún, tristemente, explican como ‘autoexclusión’”, sostienen.


La unión hace la fuerza, dicen. Por eso no sorprende que al calor de esta problemática sigan surgiendo grupos que activen en pos de visibilizar y buscar soluciones. Otro muy eficaz y pionero en este camino es Chicas en Tecnología, nacido en 2015 también a manos de mujeres que empezaron a encontrar límites en su desarrollo profesional a causa de su género. “Veníamos de diferentes ámbitos, pero todos atravesados por la tecnología”, describe Melina Masnatta, directora ejecutiva de la organización y ella misma especialista en Tecnología Educativa. Entre los pendientes que analizan está el generar incentivos y financiamiento para programas que incentiven el estudio de este tipo de carreras desde el nivel secundario e incluso a edades más tempranas. “Este es un cambio cultural mucho más grande, que debe ser pensado como uno sistémico”, apunta.

Asimismo reclaman la apertura de datos y la necesidad de investigaciones para entender en profundidad el problema. “Hace unos años hicimos un estudio con el BID y descubrimos que la Universidad Nacional de La Rioja y la de Jujuy tienen un 23% de inscripciones de mujeres, mientras que en la UTN y UBA las inscripciones femeninas a Ciencias de la Computacion no llegan a un 15%. Ahí, por ejemplo, está sucediendo algo súper interesante”, detalla.

Mujeres tech
Y más allá de la necesidad de una igualdad de acceso en pos de un mundo tecnológico más democrático, lo que se pierde con esta disparidad también es creatividad y potencial. “Para tener una tecnología que funcione e incluya a todas y todos, necesitamos equipos diversos que la diseñen y desarrollen, con miradas y conocimientos diferentes. Por eso es fundamental incrementar la participación”, detalla Carolina Cueliche, Communications Leader for Cloud, Research & Quantum en IBM.

En ese sentido, asegura que desde la compañía son conscientes de que sin diversidad no hay innovación posible. “Tengo la suerte de trabajar con mujeres líderes y profesionales técnicas muy destacadas, que llevan adelante proyectos para importantes clientes de variadas industrias. Pero eso se logra con un dedicado y continuo foco en potenciar a las mujeres; con programas y métricas concretas que nos permitan medir los resultados”, apunta. Un caso ejemplo del que ojalá más empresas se hagan eco.

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