domingo 26 de septiembre de 2021

SOCIEDAD | 28-07-2021 08:52

Mujeres y covid: economía de los cuidados para una efectiva recuperación post pandemia

ONU Mujeres y el Instituto Nacional de la Mujer en México se compromete luego del Foro Generación de Igualdad la incorporación de las mujeres al mercado laboral que promuevan una mejor distribución y una remuneración justa del trabajo de cuidados.

Las mujeres unidas somos un grupo inmensamente poderoso. Así lo demuestra el Foro Generación Igualdad organizado por ONU Mujeres y coauspiciado por los gobiernos de México y Francia. Los más de mil compromisos anunciados para cerrar las brechas de desigualdad que aún persisten entre mujeres y hombres son prueba de ello.

Este camino inició en 1995, en Beijing, cuando casi 190 países se comprometieron a hacer realidad la igualdad de género. En estos 26 años, los avances aunque notables en algunos casos, han sido demasiado lentos.

Por eso estaba claro que había que ir más allá, acelerar el paso. En efecto, la Declaración de Beijing había logrado visibilizar las esferas de especial preocupación indispensables para garantizar los derechos de las mujeres y las niñas, pero la realidad señala que aún estamos lejos de lograr la igualdad, y que muchas de las demandas feministas por una mejor calidad de vida y oportunidades de futuro aun son un sueño lejano para demasiadas.

Al celebrarse el 25 aniversario, era indispensable una estrategia que respondiera a esta urgencia en la que se encuentran muchas acciones que nos hicieran avanzar más rápido, llegar más lejos, incluir a aquellas que habían quedado atrás.

Así, el Foro Generación Igualdad reunió en la Ciudad de México y en París a la sociedad civil, las jóvenes, los gobiernos, las organizaciones internacionales y el sector privado y la filantropía para establecer compromisos concretos para avanzar hacia la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

Generación Igualdad se desarrolló como un esfuerzo colectivo, multisectorial y unificado para superar las desigualdades que han afectado históricamente a las mujeres y que se han profundizado con la reciente emergencia sanitaria por la COVID-19.

Este movimiento, que inició en Ciudad de México en marzo y concluyó en París en julio del 2021, consiguió la respuesta más contundente que ha dado el mundo a la necesidad imperiosa de avanzar hacia la igualdad de género desde Beijing.

Con una hoja de ruta definida por seis coaliciones de acción y una promesa de inversión de USD40 mil millones para objetivos y programas concretos- a realizarse en los próximos cinco años- que garantizarán los derechos y las oportunidades de las mujeres, las jóvenes y las niñas.

La pandemia ha puesto en evidencia globalmente lo fundamental que es del trabajo de cuidados, así como su injusta distribución y la sobrecarga que implica para las mujeres. Las necesidades de cuidados no sólo no se detuvieron en los momentos más graves de la pandemia, sino que se multiplicaron. Y este trabajo recae en una mayor proporción en las mujeres que estuvieron en la primera línea de respuesta, tanto en el sector salud como en los hogares.

De igual manera, ante la emergencia se hizo visible la falta de reconocimiento y de valor que se le da al trabajo de cuidados y a las tareas del hogar, siendo tareas no remuneradas y generalmente con salarios o condiciones laborales precarias. Quizá por ello fue recibido con tanto entusiasmo el anuncio de una Alianza Global por los Cuidados.

Ya antes de la pandemia, las mujeres dedicaban el triple de tiempo al trabajo de cuidados en comparación con los hombres. La COVID-19 hizo aún más profunda esta brecha e incluso hizo imposible continuar con un trabajo remunerado para muchas.

La Alianza Global por los Cuidados es una iniciativa del Instituto Nacional de las Mujeres del Gobierno de México en articulación con ONU Mujeres presentada durante el Foro Generación Igualdad que tiene por objetivo promover un compromiso colectivo para atender los cuidados y a quienes cuidan. Se plantea como un trabajo colaborativo y corresponsable entre Estados, familias, comunidades, organismos internacionales, academia y empresas.

Esta Alianza propone aumentar los servicios de cuidados; contar con políticas públicas de conciliación de la vida laboral con la personal y familiar; ampliar inversiones en infraestructura social y física para brindar servicios de cuidados en condiciones de igualdad; desarrollar campañas de comunicación para sensibilizar y eliminar estereotipos; crear bancos globales de buenas prácticas y promover la generación de datos y evidencia, tanto de las necesidades, como de los servicios y políticas de cuidado para su seguimiento y evaluación.

Los cuidados y el trabajo del hogar no solo son una necesidad esencial y universal que contribuye al bienestar de las personas y los hogares, sino al desarrollo social y al crecimiento económico de las naciones.

Queremos transformar la cultura y reducir las desigualdades garantizando el reconocimiento, la reducción y la redistribución del trabajo del hogar y de cuidados entre mujeres y hombres, entre instituciones y comunidades, así como garantizar la representación, remuneración y los derechos laborales de las personas cuidadoras. 

Ante los escenarios económicos consecuencia de la pandemia, invertir en cuidados es clave para la recuperación económica inclusiva: la participación de las mujeres en el mercado laboral remunerado es una oportunidad de desarrollo social y recuperación económica. No es solo necesario, sino también es una medida inteligente, porque la inversión en cuidados genera beneficios en el corto y largo plazo.

En principio, permite que las mujeres se inserten en actividades remuneradas, lo que significa un beneficio para ellas, sus familias y la economía. Además, la profesionalización de las labores de cuidado y la corresponsabilidad entre el Estado, la iniciativa privada y la comunidad, también permite que las niñas, los niños y las personas que requieren de cuidados se encuentren en condiciones de bienestar y seguridad.

La creación de empleos en el sector de los cuidados remunerados genera un retorno al Estado en impuestos y cotizaciones a la seguridad social. Pero además, la autonomía económica de las mujeres es pieza clave en la prevención de las violencias contra ellas. Por todo esto, es urgente que adoptemos un nuevo pacto social, un nuevo contrato social, que incorpore los cuidados como un pilar fundamental de la protección social en beneficio de todas las personas, en todos los países.  

Desde ONU Mujeres e INMUJERES, hacemos un llamado a los gobiernos, empresas, organizaciones de sociedad civil, instituciones filantrópicas e instituciones académicas, así como a organismos internacionales y otras agencias de la ONU a ser parte de este cambio transformador y a sumarse con compromisos y acciones concretas a esta Alianza Global por los Cuidados para avanzar hacia sociedades más justas, inclusivas e igualitarias.

Este esfuerzo conjunto es una oportunidad única en la historia de acelerar las acciones que nos lleven a reducir las desigualdades que ya existían y que profundizó la pandemia; a incorporar de forma efectiva a las mujeres en los esfuerzos de recuperación post-COVID-19, y a avanzar de manera contundente hacia un mundo en el que la igualdad entre mujeres y hombres sea una realidad.

 

María Noel Vaeza es Director Regional de ONU Mujeres para las Américas y el Caribe

Nadine Gasman es presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres de México

at María Noel Vaeza y Nadine Gasman

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