Este 28 de agosto, vuelve con su tercera temporada, Betty La Fea: Más Fea Que Nunca, por Prime Video en más de 240 países.
La trama comienza cuando Betty regresa a Bogotá para el desfile de despedida del diseñador insignia de la tira, Hugo Lombardi. Divorciada ya de Don Armando, será una etapa en donde Beatriz Aurora Pinzón Solano revivirá reencuentros, viejas emociones, y comenzará una etapa personal renovada: terapia, departamento propio por primera vez en su vida, el rol de líder ante una crisis en Ecomoda por un escándalo de plagio, y un triángulo amoroso entre Armando y Michel, su ex amor francés que reaparece en su vida.
El tráiler oficial, además, confirmó que El Cuartel de las Feas se reúne completo por primera vez desde la novela original, y que el personaje de Román, el histórico molesto vecino de la protagonista, regresa a la pantalla después de más de dos décadas. En Bogotá, hablamos con Ana María Orozco, Jorge Enrique Abello y Patrick Delmas.

-Esta temporada actualiza a Betty por completo: la vemos independiente, empoderada, la trama aborda temas como el plagio, la cancelación en redes, la explosión de los podcasts. Y sin embargo, sigue siendo profundamente ella, la que el público reconoce al instante ¿Qué fue lo más desafiante para lograr ese resultado?
-Ana María Orozco: Hubo un proceso, tanto en la primera temporada como en la segunda, donde nos ubicamos en dónde se había quedado la historia. Pero esto es otro formato, es otra historia, basada en estos personajes, en este legado maravilloso, pero ubicándonos en el presente. En el caso de Betty, una mujer que entra en la madurez, que hizo una carrera profesional exitosa, que es madre y no sabe si cumplió con el ideal de maternidad que tenía. Eso la conflictúa. Pero que ha logrado muchas cosas en la vida, y ahí se pregunta: ¿esto era lo que yo quería? ¿Dónde estoy parada ahora? ¿Cómo quiero seguir? Todo, divorciada del padre de su hija. Fue un gran desafío, pero muy lindo explorarlo: encontrarme con una Betty de 52 años, entrando en la menopausia, con dudas, vulnerable, queriendo volver a su esencia. Pero en este presente, donde además va a terapia, le interesa su plenitud, su bienestar, trata de ponerse - quizá por primera vez- en el centro. Fue una propuesta de Carolina Cuervo, la nueva integrante del equipo de escritores, junto con César Betancourt, y de Juan Carlos Mazo, nuestro director esta temporada. Siempre tuvimos claro ese camino: encontrar la esencia de Betty, pero muy actual, con los problemas de la mujer de ahora.

-Podría decirse que es más que una novela romántica ¿Es una novela feminista?
-Ana María Orozco: Creo que sí, y es importante que lo sea. Hay que estar a la altura del momento que estamos viviendo, pero sin ir con un panfleto. Todo lo que plasma la historia está enfocado con los recursos de siempre, del lado del humor, y también a dar espacio a procesos que atravesamos las mujeres, junto a los hombres que están allí transitando con ellas. Reconociendo esa vulnerabilidad, y que tampoco tenemos todo resuelto: si somos feministas no es que nos comemos el mundo, y pasamos por encima de todo. También hay miedos, dudas. Ahí aparece la terapia como herramienta de sostén, de acompañamiento, junto a la risa, siempre.
-Jorge Enrique Abello: Yo creo que Betty siempre fue feminista: la idea de una mujer que no necesita de un estrato social para salir adelante, que muestra esto de que sus cualidades priman sobre el modelo estético, y que se enfrenta al mundo por amor, sin dejar de lado sus proias metas. Es pionera. En esta etapa está subrayando temas que ya tenía.

-Aunque hay que decir que este nuevo Armando está desconcertado con esta nueva Betty, tan independiente. ¿A cuántos hombres representa ese desconcierto?
-Jorge Enrique Abello: A todos los hombres de mi generación. La modernidad de lo femenino nos tomó por sorpresa. Veníamos con una educación que nos preparaba para entender la feminidad de otra manera. Pero creo que es necesario, que es actual, y que aunque nos cueste trabajo, tenemos que asumirlo.
-Betty tiene, en este regreso, este enfrentamiento con un camino no tomado: Michel. ¿Qué representa tu personaje en esta historia?
-Patrick Delmas: Sigo en la misma línea que en la primera temporada: revelarle la mujer a ella misma, porque Betty desconfiaba de sí misma y este personaje la desafió, la empujó a preguntarse cosas. Es una contrafigura de Don Armando, su histórico amor. De alguna manera la ayudó a mirar de frente su costado menos explorado. Y ahora, más de 25 años después, ese reencuentro entre amores que no fueron puede ser algo distinto. No puedo spoilear más.

-¿Cómo transitaron, ustedes como intérpretes, el cambio de narrativa entre la novela de 1999 y esta versión, pensada para streaming y públicos nuevos?
-Ana María Orozco: Fue todo un proceso, y estoy muy satisfecha con el resultado de este camino que recorrimos, de animarnos a arriesgar, a imaginar personajes más dinámicos, algo así como su evolución, su crecimiento. Es una nueva historia basada en la original, pero en otro formato: eso nos da libertad. Betty en su momento fue muy transgresora, tocamos temas que en esa época se trataban con cuidado, también había una narrativa propia de ese tiempo. Ahora se trata de actualizarnos, pensar en una Betty más feminista, las “villanas“ Marce y Patty como dúo antagónico pero en roles diferentes, vuelve El Cuartel de las Feas que tiene un programa de streaming y tocar estos temas sin olvidar que la serie también es comedia y que es, ante todo, una historia de amor. Este es un trabajo en equipo: la producción de Yalile Giordanelli, la dirección de Juan Carlos Mazo, el guión de Carolina Cuervo con César Betancourt. Como en las temporadas anteriores, siempre caminamos en la misma dirección. Esta vez se decidió que el formato cambie. A diferencia de las dos entregas previas que se estrenaron en tandas semanales, esta temporada llega completa el mismo día, el 28 de agosto. Esto responde justamente a esa idea de dar más libertad al relato, al ritmo que cada espectador quiera darle al visualizar. A los nuevos tiempos.
-Jorge Enrique Abello: Exacto, en la entrega clásica, la telenovela tenía un determinado ritmo, capítulos cortos, todos los días. Esto es otra cosa, episodios más largos, pensados para verse de otra manera, lo cual cambia cómo actuás: la forma en la que están construidos los segmentos, la tensiones de los personajes, los descubrimientos, las pausas, todo. Aunque sigue teniendo estos constantes remates de los chistes, o situaciones ridículas tan características de Betty, un público que ríe con ella, sigue allí el gen antiheroína que la caracterizó siempre.

-¿Cuál es la escena de esta temporada que va a quedar en la memoria de la gente?
-Ana María Orozco: Para mí es un encuentro en Nueva York entre los dos galanes. En un bar donde Armando nunca la vio, ni la vio así. Ese es el verdadero reencuentro. No puedo spoilearlo, pero vuelven los sueños de Leticia (ese personaje alter ego de ella misma, con el que Betty fantaseaba ser una mujer bella y segura de sí misma), ese costado juguetón, lúdico. Hay fantasía. Va a haber muchas cosas románticas.
at Malen Lesser (desde Bogotá)
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