Cuando pensamos en los looks que pasaron por cada edición de los Met Gala, poquísimos son los que fueron eternizados en el imaginario del evento: el vestido amarillo con cola quilométrica de Rihanna; las infinitas camadas de fucsia que usó Lady Gaga; hasta el infame momento de Kim Kardashian en el vestido de Marilyn Monroe.
Pero anoche, Madonna hizo historia con una performance teatral en su llegada al evento. La cantante, que es considerada la reina del pop a sus 67 años, usó un dramático vestido de estilo gótico firmado por Saint Laurent inspirado en la obra surrealista “La Tentación de San Antonio”, de la artista británica-mexicana Leonora Carrington. La obra original representa temas como la tentación, la santidad y el choque entre el real y lo imaginario, poniendo en foco un personaje gigante de vestes blancas siendo distraído por una figura mínima acompañada por siete personas de vestidos coloridos que cargan su velo.

En la Met Gala de este año, Madonna ejecutó la representación de la obra con perfección a la temática, “Fashion is Art”. El vestido negro con detalles de lencería, un sombrero en formato de carabela y un velo transparente siendo llevado por siete modelos – entre ellas, Valeria Gómez, la modelo argentina de 26 años que triunfa en el exterior, nacida en San Miguel (Buenos Aires) ha estampado campañas de Gucci y Willy Chavarria, además de haber agraciado los desfiles de firmas como Versace, Marc Jacobs, Anna Sui y Alexander Wang. Localmente, estrelló campañas para Le Utthe y desfiló para diseñadores como Vanesa Krongold, está con la agencia Look1 y vive entre Buenos Aires y New York. En un diálogo exclusivo con Marie Claire Argentina, nos cuenta detalles y anécdotas del backstage con Madonna.

-¿Cómo fue trabajar con Madonna?
-Fue algo completamente inolvidable, difícil de poner en palabras. Es una experiencia muy intensa, porque no solo estás frente a una figura icónica, sino que además ves de cerca su nivel de profesionalismo y claridad. Me sorprendió lo humana y cercana que es, siempre predispuesta y muy presente en cada detalle. Fue una mezcla de admiración, nervios y emoción constante. Sin dudas, algo que me voy a llevar para siempre. Éramos siete modelos. El domingo arrancamos con el fitting por la mañana en el hotel del equipo de Saint Laurent, donde nos probaron los looks y enviaron material para aprobación. Por la tarde fuimos a la casa de Madonna, donde ensayamos varias horas todo el recorrido. El lunes fue el día del evento: maquillaje, pelo, uñas y preparación completa antes de salir hacia la alfombra.
-¿Cómo fue el primer contacto?
-Me enteré el viernes a través de la agencia, y desde ese momento todo fue muy rápido y bastante reservado. Nos pidieron confidencialidad, así que casi no pude compartirlo con nadie, salvo mi familia y un par de amigas. Fue de esos momentos donde todavía no terminás de procesar lo que está pasando. Todo se sentía muy irreal, como si fuera demasiado grande para dimensionarlo en el momento. La primera vez que vi a Madonna fue bastante inesperada y muy espontánea. Estábamos todas esperando para empezar el ensayo y de repente apareció súper natural, todavía en proceso de vestuario, saludando con total normalidad. Se acercó, preguntó si necesitábamos algo, propuso poner música… estaba muy relajada. Ese contraste entre lo icónico y lo cotidiano fue lo que más me llamó la atención.

-¿Qué se siente caminar por la alfombra del Met Gala?
-Es una sensación muy fuerte, una mezcla de adrenalina, concentración y emoción. Todo pasa muy rápido, pero al mismo tiempo estás muy presente en cada paso. Es un momento en el que tratás de enfocarte, de conectar con lo que estás haciendo, pero sabiendo que estás en uno de los eventos más importantes del mundo. Es realmente impactante. Además, otra cosa de que me acuerdo y me llamó la atención: cuando recién llegamos, estábamos esperando a que llegue Madonna y me pasó al lado un señor con un bastón – yo ni idea de quién era, pero después me enteré por redes que era Bad Bunny, que me encanta.
-¿Madonna les habló? ¿Qué les dijo?
-Sí, estuvo muy presente durante todo el proceso. En los ensayos nos guiaba marcando tiempos y movimientos, y antes de salir hacia el Met Gala quiso reunirnos nuevamente para repasar todo. Nos recordó nuestros lugares, cómo sostener el vestido y nos transmitió mucha calma, diciéndonos que ella nos iba a ir guiando y que confiáramos en el ritmo. También nos pidió que lo disfrutáramos. Al terminar, después de subir la alfombra, se acercó a nosotras y tuvimos un momento muy lindo de cierre, con un abrazo grupal donde nos agradeció y nosotras también a ella.
-¡Contáme sobre tu look!
-Mi look formaba parte de un concepto grupal junto a otras seis modelos, todas con el mismo diseño en distintos colores. Eran vestidos con detalles de encaje y transparencias, muy delicados y con una estética bastante etérea. El mío era rosa con detalles en nude. Además, llevábamos un tul con strass en la zona de los ojos, como una especie de velo sutil que terminaba de completar el concepto visual. Todo estaba pensado para acompañar y potenciar el impacto del look principal.
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