Monday 6 de July de 2026

MODA | Hoy 17:23

Schiaparelli Haute Couture 2026/27: Daniel Roseberry explora el éxtasis del vacío en París

Schiaparelli abrió la Semana de la Haute Couture en París con una colección impactante, poética y surrealista. Daniel Roseberry llevó a la pasarela una reflexión sobre el vacío, el instinto creativo y los límites posibles de la alta costura.

Schiaparelli inauguró la Semana de la Haute Couture otoño-invierno 2026/27 con una colección que redefine los límites del oficio: el llamado del vacío como manifiesto creativo y declaración de intenciones.

“Seré honesto. La colección de la temporada pasada había parecido un punto de inflexión, una nueva referencia para Schiaparelli. Perfecto, pensé: encontré la fórmula mágica”. Así arranca, con una honestidad que descoloca, el manifiesto con el que Daniel Roseberry describe la génesis de esta colección.

Roseberry confiesa haber partido con la convicción de poder replicar un proceso ya probado: viajar, dejarse inspirar, visitar un lugar arquitectónico icónico —esta vez, la obra de Gaudí en Barcelona— y dar inicio a las creaciones. La moda verdadera, claro, no funciona así.

 

Schiaparelli

 

En el intento de controlar el instinto e ignorar lo que los franceses llaman l’appel du vide, el llamado del vacío, entendió que había sofocado su propio trabajo. Fue solo al abrazar ese vacío, guiado por un poema de Rilke de 1922, que algo se desbloqueó.

L’appel du vide. Así se titula la colección. Y el título lo dice todo, o casi.

Llegar al abismo: eso es lo que propone Roseberry. Un abismo que él mismo define como el espacio perfecto entre la agonía y el éxtasis —los temas de la colección pasada— y que ahora se convierte en destino, no en amenaza.

La pasarela funcionó como un espejo de reflejos y dobles. Las criaturas que desfilaron sobre ella parecían venir de otro lugar: no de un atelier parisino, sino de los abismos de la mente y, al mismo tiempo, de las profundidades submarinas.

 

Schiaparelli

 

Armaduras bustier, formas orgánicas de látex y superficies que absorben la luz en lugar de reflejarla dieron forma a una colección de enorme potencia visual. Una poesía de superficies pulidas donde la investigación de la forma y el color dio vida a criaturas imposibles de olvidar.

La tensión entre el clasicismo grandioso de la locación y las figuras enviadas a la pasarela fue parte central del discurso. La tradición como telón de fondo; la ruptura como protagonista.

En los materiales, Roseberry hizo una de sus apuestas más fuertes. Silicona y látex fueron tratados con la misma artesanía de un encaje precioso, en una provocación técnica que, en cualquier otra maison, podría sonar fuera de lugar, pero que en Schiaparelli adquiere sentido pleno.

Un bustier hiperrealista, primero esculpido, luego moldeado en silicona y finalmente pintado en un delicado azul lechoso, resume mejor que cualquier otra pieza lo que esta colección propone: la alta costura no como preservación de lo conocido, sino como laboratorio de lo imposible.

Escotes rígidos y profundos. Sacos que son esculturas. Una chaqueta negra de la que emergen estructuras tentaculares en látex. Siluetas bien definidas, alas de tela impalpable o de presencia casi escultórica, drapeados en látex y texturas que oscilan entre lo orgánico y lo fantástico.

 

Schiaparelli

 

La colección es dramática y poética al mismo tiempo, y camina con elegancia sobre ese filo entre sueño y pesadilla.

La paleta refuerza ese clima: piel perlada, azul lechoso, negro profundo, rosa y verde velados. Colores que no gritan, sino que envuelven. Detrás de cada pieza, un trabajo técnico descomunal recuerda por qué la Haute Couture existe y por qué sigue siendo irreemplazable.

El tentáculo de pulpo, ya anticipado en versión joya en la invitación al desfile, se convirtió en el símbolo de la temporada. Reapareció en látex negro satinado con prótesis articuladas, en composiciones de pequeños rizos semitransparentes y en formas que oscilan entre la amenaza y la belleza. No es un motivo decorativo: es casi un estado de ánimo.

La teatralidad sigue ahí. El ADN surrealista de Schiaparelli no desaparece, pero algo cambió: menos guiño intelectual, menos inversión de significados, más cuerpo, más emoción, más urgencia.

El front row también acompañó el mensaje. Emma Corrin, Michelle Yeoh y Bad Bunny estuvieron entre los invitados, con el artista puertorriqueño vestido con un look masculino que confirmó que la maison no necesita hacer concesiones para expandir su territorio.

 

Schiaparelli

 

Y después llegó el golpe final: Zendaya apareció en la premiere londinense de The Odyssey con una armadura de sirena metafísica de la misma colección, en una imagen que viajó directamente desde París apenas terminado el desfile. Difícil pensar en una postal más precisa de lo que Schiaparelli quiere ser hoy.

Roseberry declaró que busca inaugurar una nueva era para la Haute Couture de la maison: menos impostada, menos atada al guion y más dictada por la visceralidad. Una costura capaz de mirar al abismo y encontrar, allí, una nueva forma de belleza.

 

at Francesca Alexia Fanciulli.

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