domingo 27 de noviembre de 2022

LIFESTYLE | 13-07-2022 08:12

Marrakech: Siete razones para enamorarse de uno de los destinos más visitados de África

Ubicada al pie de las montañas del Atlas, “La ciudad Roja”, conocida así por el color de sus edificios y los tonos que predominan, se fundó en 1062 por los Almorávides, y es una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos, junto a Fez, Rabat y Mequinez.

Cuando lo antiguo conoce a lo moderno, cuando en el medio del bullicio se encuentra la quietud en la contemplación de sus paisajes, lo multicolor se desvanece en un solo tono con la puesta del sol. Descubrir Marrakech es experimentar una excitación plena, viajar en el tiempo hacia un pasado repleto de historia y cultura, y dejarse sorprender por lo que la ciudad tiene preparado para cada viajero.

De la misma forma en que la cordillera del Atlas se transforma en palmerales y en vastos desiertos, los suntuosos palacios conviven con y se entremezclan con pequeñas y austeras edificaciones. Porque Marrakech es la ciudad de los contrastes y la diversidad, y por esto cada turista puede hallar el tipo de experiencia según sus preferencias. Si estás planificando tu próximo destino, no te pierdas las “Siete razones por las que Marrakech estará en el top de tu lista”.

1-Majestuosos Palacios, tumbas, murallas y monumentos históricos:

Desde que se ingresa a la ciudad, se puede observar la Muralla de la Medina, se remonta al siglo XII, cuando se consideró la necesidad de levantar una fortificación para proteger los mercados y el campamento militar que por entonces era Marrakech. Estas paredes rojizas que se extienden por unas 600 hectáreas fueron declaradas en 1985 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y se destacan sus 19 puertas, es especial la Puerta de Bab Agnaou, que por el lado suroeste de la ciudad permite acceder a la antigua Kasba.

Además de visitar las tumbas Saadíes, de la época del sultán Ahmad al-Mansur del XVI, vale la pena recorrer los Palacios El Badi o Palacio Bahía, éste último construido por los mejores artesanos de la época, y como su nombre lo indica: “La Bella”o “Brillante”, fue el gran visir del sultán Abdelaziz, Ahmed Ben Moussa, conocido también como Bou Ahmed o Ba Ahmed, quien diseñó este palacio para su mujer favorita.

Tanto el Palacio Real, uno de los más grandes de Marruecos y mejores conservados, como la Mezquita Koutoubia, la entrada se encuentra restringida asi que tendrás que conformarte por mirar la fachada.

 

Marrakech

 

2- Plaza Jemaa el Fna y sus personajes:

es el corazón de Marrakech y merece un capítulo aparte. También declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco EN 2001, ya que todo lo que acontece es tan particular y que sólo podría suceder allí: Infinitos puestos de alimentos, bebidas, textiles, artesanías, y todo tipo de souvenir que se pueda imaginar. Como si se tratara de una gran obra de teatro al aire libre, en donde los turistas son los espectadores y a la vez participantes, cada personaje cumple con su función en ofrecer sus cualidades, sus productos y por qué no, sus historias también. Visitar tanto de noche como de día el “show” será diferente y sus funciones cambian de color y de ritmo en uno de los centros neurálgicos por excelencia de la ciudad. Nada como un recorrido gastronómico para degustar de lo mejor de la gastronomía marroquí.

Para descansar y contemplar una vista panorámica, nada mejor que refugiarse en la terraza de Café de France y deleitarse con un té con las riquísimas feqqas (galletitas crujientes).

3- La aventura de la Medina:

No hay manera de visitar Marrakech y no adentrarse en el laberinto de sus callecitas. Los zocos son mercados orientales y reconocidos por ofrecer todo tipo de variedad en especias, hierbas, repostería, juegos de té, vestimenta, entre tantos productos más. Es recomendable visitar con tiempo, porque en muchos de ellos ofrecen los mismos productos a un valor de precio diferente. Por lo tanto, una recorrida general es lo mejor para no morir en el intento de compras que luego no satisfagan las expectativas.

4-Hospedarse en un “Oasis de Paz”:

A sólo 20 minutos del frenesí de la Medina, Les cinq Djellabas, se convierte en el respiro anhelado tras recorrer las agitadas callecitas de la ciudad. Se trata de un hotel boutique con tan solo diez bungalow totalmente equipados (cinco de lujo y cinco suites), en donde cada huésped se siente como en su casa. La decoración moderna y minimalista invita a relajarse y a disfrutare cada uno de sus rincones, especialmente en el “Corner Book” del reconocido escritor y crítico francés Frédéric Beigbeder, que alberga una increíble selección de libros.

Una piscina extensa en el centro del hotel rodeada de vegetación y con el sonido de los pájaros, invita disfrutar de unos “tragos frutales” preparados por un personal que merece 5 estrellas por la hospitalidad y atención. La mejor recomendación es hospedarse en un hospedaje un tanto alejado del bullicio y así disfrutar con mayor intensidad cada una de las visitas.

 

Marrakech

 

5-Atardeceres en el desierto:

Para quienes quieren dar un paseo en camello, tener una cena romántica en el medio de la nada, o simplemente contemplar la mejor puesta del sol, a sólo 40 minutos en auto desde Marrakech, se encuentra el desierto de Agafay. Diferentes agencias y guías turísticos ofrecen excursiones y estadías en lujosos campamentos para instalarse y vivir una experiencia inigualable.

 

6-Gastronomía y festividad:

De la misma forma que la ciudad es tan colorida, sus platos lo son también. Por algo muchos de los chefs internacionales desembarcan en la ciudad y ofrecen una gastronomía de alta gama. Entre los platos más típicos para degustar se encuentra la “Tajine”, una olla de barro que se preparan verduras, carnes, condimentadas con pimentón, o bien con pollo al limón. Las koftas (albóndigas) también están en el ranking de las más pedidas, y por supuesto el cuscús como acompañamiento es un infaltable.

Para saborear justamente platos típicos de Marrakech y regocijarse durante la cena con shows de baile árabe, Le Tanjia es el lugar indicado.

 

Marrakech

 

7- Belleza, salud y aceites de argán:

Quizás ver cabras colgadas de los árboles de argán en Marruecos parezca algo surrealista. Sin embargo, todo tiene sentido cuando se conoce las propiedades y beneficios de la semilla que se extrae para realizar aceites. Y es que, si las cabras en medio del desierto se alimentan con estas semillas, la industria de la cosmética ha encontrado de los mejores beneficios para hidratar la piel, el pelo y las uñas. Pero también no sólo para tratamientos de belleza, sino porque ayuda a prevenir el colesterol y previene las enfermedades cardiovasculares. Si te gustaría adentrarte más en el tema y descubrir el proceso de las semillas y otros productos típicos Mishkat de Bio Argane Epice puede hacerte un recorrido y explicarte en detalles.

 

Fotos: https://www.instagram.com/ayo.essafi/

 

 

 

 

 

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