La inspiración en bebidas y postres sigue marcando el ritmo de las tendencias de belleza. Después de las glazed donut nails, las uñas café con leche y la manicuría vanilla chai, llega una nueva versión que combina varios de los diseños más buscados de los últimos años: la manicuría vanilla latte glaze.
La propuesta fue presentada por Zola Ganzorigt, la nail artist reconocida por haber creado las uñas glaseadas que Hailey Bieber convirtió en un fenómeno mundial. El 29 de julio de 2026, la especialista compartió en sus redes esta nueva interpretación, que ya llevaron figuras como Khloé Kardashian y Sarah Hyland.
Su principal atractivo está en el equilibrio: tiene una base natural, una punta francesa cremosa y una capa perlada que refleja la luz sin resultar excesiva. Es una manicuría delicada, pero no pasa inadvertida, y puede adaptarse tanto a uñas cortas como a diseños largos y almendrados.

Qué es la manicuría vanilla latte glaze
La manicuría vanilla latte glaze toma como referencia los tonos suaves y lechosos de un café con vainilla. Se construye sobre una base neutra, fría y ligeramente translúcida, a la que se suma una punta francesa en color crema.
El diseño termina con una capa de brillo cromado o perlado que le aporta ese efecto glaseado característico. En la versión original, Ganzorigt utilizó un tono neutro sobre toda la uña, un esmalte vainilla para marcar la punta y un acabado cromado de reflejos plateados.
El resultado se encuentra a mitad de camino entre una manicuría francesa, las uñas lechosas y el efecto glazed. La diferencia está en que la línea de la punta se mantiene visible y definida, en lugar de quedar completamente difuminada.
En qué se diferencia de las glazed donut nails
Aunque ambos estilos comparten el brillo nacarado, las clásicas glazed donut nails suelen realizarse con un único tono translúcido o lechoso cubierto por polvo cromado.
En cambio, la manicuría vanilla latte incorpora una punta francesa claramente reconocible. Esta combinación le da más dimensión al diseño y genera un contraste sutil entre la base neutra, el borde cremoso y los reflejos de la terminación.
También puede personalizarse. La punta puede ser fina y discreta o más profunda; la base, transparente u opaca; y el efecto cromado, apenas perceptible o más brillante. En el diseño que llevó Sarah Hyland se eligieron uñas largas y almendradas, mientras que la versión de Khloé Kardashian tuvo una cobertura más intensa.

Cómo llevar las uñas vanilla latte
1. La versión clásica
La interpretación original combina una base beige rosada o nude frío, una punta color vainilla y un acabado perlado. Es la alternativa que conserva mejor el efecto de café cremoso que le da nombre a la tendencia.
Queda especialmente bien en uñas almendradas o ligeramente ovaladas, porque la forma acompaña las líneas suaves del diseño. De todos modos, también puede llevarse sobre uñas cuadradas si se busca una francesa más gráfica.
2. En uñas cortas
No es necesario sumar extensiones para adoptar esta tendencia. En uñas cortas, conviene realizar una punta muy fina, que siga el borde natural sin ocupar demasiado espacio.
Una base translúcida ayuda a que el resultado se vea liviano. El brillo cromado puede concentrarse en el centro de la uña para generar un efecto luminoso y visualmente más alargado.
3. Con un acabado más cremoso
Para una versión menos brillante, se puede reemplazar el efecto metálico intenso por un top coat perlado muy sutil. De esta forma, la manicuría conserva su luminosidad, pero se acerca más a las uñas lechosas tradicionales.
Esta alternativa funciona para quienes prefieren diseños neutros y buscan una opción fácil de combinar con distintos colores, estampados y accesorios.

4. Con la punta difuminada
Aunque el diseño original mantiene la línea francesa definida, también puede reinterpretarse con una transición más suave entre la base y la punta.
El resultado es una especie de francesa nublada, cubierta por una capa de brillo líquido. Es una opción menos estructurada, ideal para quienes prefieren una terminación natural.
Cómo pedirla en el salón de manicuría
Para conseguir el efecto correcto, se puede pedir una base nude lechosa de subtono frío, una punta francesa en blanco crema —no blanco óptico— y una terminación cromada o nacarada.
La elección del tono de base es importante. En pieles cálidas puede funcionar mejor un beige vainilla, mientras que en pieles frías se puede optar por un nude rosado. La clave está en conservar la apariencia cremosa sin borrar por completo el color natural de la uña.
También es recomendable mostrar una imagen de referencia, ya que expresiones como glazed, milky o chrome pueden interpretarse de distintas maneras según los productos y las técnicas que utilice cada profesional.
Cómo recrearla en casa
Para hacer una versión casera, primero hay que aplicar una base protectora y luego una o dos capas de esmalte nude translúcido. La punta francesa puede dibujarse con un pincel fino y un tono blanco cálido o marfil.
Una vez que el diseño esté seco, se puede sumar un esmalte perlado muy liviano sobre toda la superficie. El último paso es aplicar una capa generosa de brillo para conseguir una terminación uniforme.
No hace falta que la línea francesa sea completamente perfecta: el acabado nacarado suaviza los bordes y ayuda a integrar los distintos tonos.
La manicuría vanilla latte glaze confirma que los diseños neutros no tienen por qué ser previsibles. Su mezcla de transparencia, color crema y reflejos luminosos propone una actualización sutil de la francesa: fácil de adaptar, delicada y con el brillo justo para transformar las manos.
at redacción Marie Claire
Accedé a los beneficios para suscriptores
- Contenidos exclusivos
- Sorteos
- Descuentos en publicaciones
- Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

Comentarios