Thursday 28 de May de 2026

BELLEZA | Hoy 08:02

Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres: repensar el cuidado mamario

En Argentina, el cáncer de mama continúa siendo la principal causa de muerte oncológica en mujeres. Pero hablar de salud mamaria hoy implica mucho más que controles médicos: supone pensar el acceso a la información, la detección temprana, los hábitos cotidianos y las desigualdades que todavía atraviesan el cuidado de la salud femenina.

Cuando incorporamos el cuidado de la salud como parte de nuestra vida cotidiana se produce un cambio profundo. No se trata solamente de ir a una consulta médica o hacerse estudios: se trata de prácticas para el cuidado de la salud. Y el cuidado es también una forma de autonomía.

En un contexto donde el cáncer de mama sigue siendo la principal causa de muerte oncológica en mujeres en Argentina, la posibilidad de detectarlo a tiempo abre una discusión que excede lo estrictamente médico. Hablar de salud mamaria hoy también es hablar de información, de hábitos, de acceso y de una nueva cultura del cuidado.

Cada año, más de 22.000 mujeres reciben este diagnóstico y alrededor de 7.000 mueren por esta enfermedad. Sin embargo, hay un dato que debería interpelarnos con la misma fuerza: más del 90% de los casos podría curarse si se detecta a tiempo.

 

Salud mamaria

 

Sabemos, entonces, que la información salva vidas. Y aun así, seguimos llegando tarde.

Desde Fundación Instituto Natura y Avon impulsamos el Índice de Concientización sobre el Cáncer de Mama en Argentina, una herramienta que busca entender cuánto saben las mujeres sobre salud mamaria, detección temprana y cuidado cotidiano.

Los resultados muestran una paradoja tan contundente como preocupante: aunque más de 8 de cada 10 mujeres manifiestan disposición a cambiar hábitos para reducir riesgos, el 42% no puede mencionar espontáneamente ningún hábito saludable asociado al cuidado mamario.

Entonces aparece una pregunta: ¿de qué hablamos cuando hablamos de cuidado?

Durante años, la conversación pública quedó concentrada —con razón— en la mamografía y los controles médicos. Son herramientas fundamentales y no hay discusión posible sobre eso. Pero el cuidado de la salud mamaria también se construye mucho antes y mucho después de un turno médico. Tiene que ver con el acceso a información clara, con reconocer señales de alerta, con sostener hábitos saludables y con poder hablar del tema sin miedo ni desinformación.

También necesitamos revisar algo más profundo: la manera en que históricamente las mujeres aprendimos a postergar nuestra propia salud por las mismas desigualdades de género. Muchas veces, ocupadas en cuidar a otros, llegamos a nuestros controles cuando podemos en vez de cuando debemos. Naturalizamos el cansancio, el estrés y las señales del cuerpo. Y esa postergación silenciosa tiene consecuencias.

 

Salud mamaria

 

Porque no siempre se trata de una decisión individual o de “no priorizarse”. Muchas veces las condiciones materiales, económicas, emocionales y de cuidado no están dadas para poder hacerlo. No se puede hablar de cuidado si no se tienen en cuenta las desigualdades que atraviesan la vida cotidiana y condicionan el acceso real de las mujeres a la salud.

Y, sobre todo, tiene que ver con incorporar una mirada más integral sobre la salud de las mujeres. Porque el cuidado no debería aparecer únicamente frente al riesgo o la enfermedad. Debería formar parte de nuestra vida cotidiana. Y para eso necesitamos algo más que campañas de concientización en octubre: necesitamos conversaciones sostenidas en el tiempo, información accesible y políticas que acompañen.

 

Salud mamaria

 

La salud mamaria no empieza en el consultorio. Empieza mucho antes: en la información que circula, en las conversaciones que nos animamos a tener, en los hábitos cotidianos y en el tiempo que nos damos para escucharnos y cuidarnos.

Hablar de detección temprana es la posibilidad de desmontar miedos. Es hablar de posibilidades, de acceso, de autonomía. De una cultura del cuidado que acompañe a las mujeres durante todo el año y en todas las etapas de la vida.

Cuando una mujer cuenta con información, con acceso y con redes de cuidado, no sólo aumentan sus posibilidades de detección temprana: también fortalece algo igual de importante, que es la capacidad de tomar decisiones sobre su propia salud.

Y eso también es cuidado de la salud mamaria.

Por Florencia Mezzadra, Directora Ejecutiva de la Fundación Instituto Natura Argentina

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