Sylvia Earle. (Marie Claire)
Coral Gardeners y Sylvia Earle Foto: Rolex
Coral Gardeners y Sylvia Earle Foto: Rolex
Coral Gardeners y Sylvia Earle Foto: Rolex
Coral Gardeners y Sylvia Earle Foto: Rolex
Coral Gardeners y Sylvia Earle impulsan un nuevo proyecto para proteger los océanos
La legendaria exploradora marina y el colectivo Coral Gardeners se reunieron en Tailandia en el marco de la iniciativa Rolex Perpetual Planet para restaurar uno de los ecosistemas más amenazados del planeta.
Los océanos cubren más del 70 % de la superficie de la Tierra y, sin embargo, siguen siendo uno de los territorios más frágiles del planeta. En el golfo de Tailandia, donde viven más de 300 especies de coral, el aumento de la temperatura del agua y los fenómenos de blanqueamiento están poniendo en riesgo ecosistemas enteros y a las comunidades que dependen de ellos.
En ese escenario se cruzaron dos generaciones de defensores del océano: Sylvia Earle, una de las exploradoras marinas más influyentes del mundo y Testimonial de Rolex desde hace décadas, y Titouan Bernicot, fundador de Coral Gardeners, un colectivo internacional dedicado a restaurar arrecifes.
Su encuentro en las islas tailandesas de Koh Mak y Koh Kood forma parte de la Iniciativa Rolex Perpetual Planet, un programa que impulsa proyectos científicos y ambientales destinados a proteger los ecosistemas del planeta.
Restaurar los jardines del océano
Coral Gardeners nació en 2017 en la Polinesia Francesa con una misión clara: restaurar arrecifes dañados y devolverles vida. El método combina ciencia, tecnología y trabajo comunitario. Los investigadores recolectan fragmentos de corales resistentes, los cultivan durante años en viveros y luego los reintroducen en los arrecifes para reconstruir el ecosistema.
Hasta ahora, el equipo ha logrado plantar más de 200.000 corales y abrir nuevas sedes internacionales para expandir su trabajo.
La nueva filial en Tailandia marca un paso importante para la organización. Allí se construyó el primer vivero terrestre de Coral Gardeners en el sudeste asiático, capaz de albergar hasta 40 tanques y cultivar decenas de miles de corales, que luego serán trasplantados a los arrecifes cercanos.
Un posible nuevo “Hope Spot”
La visita de Sylvia Earle tiene también un objetivo estratégico. La oceanógrafa fundó la organización Mission Blue, que identifica zonas marinas clave para su conservación, conocidas como Hope Spots.
El equipo espera que las aguas alrededor de Koh Mak y Koh Kood puedan convertirse en el primer Hope Spot del golfo de Tailandia, lo que aumentaría las posibilidades de protección y visibilidad internacional para la región.
Estos espacios son considerados esenciales para la biodiversidad marina y para las comunidades que dependen de los océanos para vivir.
El corazón azul del planeta
Con más de 7.500 horas de exploración submarina y más de cien expediciones científicas, Sylvia Earle lleva décadas defendiendo la idea de que el océano es el verdadero sistema vital de la Tierra.
Hoy, el movimiento global impulsado por Mission Blue busca proteger al menos el 30 % de los océanos del mundo para 2030, una meta considerada clave por científicos y organizaciones ambientales para preservar la biodiversidad marina.
“Ninguna persona puede hacerlo todo, pero cada persona puede hacer algo. Juntos realmente podemos marcar la diferencia”, suele decir Earle.
Ciencia, juventud y océanos
El trabajo de Coral Gardeners también apunta a algo más amplio que la restauración de arrecifes: crear una nueva generación de defensores del océano.
A través de ciencia, tecnología y una fuerte presencia en redes sociales, el colectivo busca acercar la conservación marina a públicos más jóvenes y demostrar que proteger los arrecifes es también proteger la vida en la Tierra.
En ese contexto, iniciativas como Perpetual Planet de Rolex buscan impulsar proyectos científicos, exploración y programas de conservación que contribuyan a preservar el equilibrio de los ecosistemas.
Porque, como recuerdan quienes dedican su vida a estudiar el mar, el futuro del planeta sigue dependiendo del corazón azul que late en sus océanos.