Balenciaga (Marie Claire)

Balenciaga Foto: Marie Claire

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MODA | Hoy 16:33

Balenciaga Primavera-Verano 2027: Pierpaolo Piccioli transforma la arquitectura de la maison

Inspirado en las formas orgánicas del coral, Pierpaolo Piccioli explora para Balenciaga Primavera-Verano 2027 una arquitectura en movimiento. Transparencias, volúmenes y estructuras que parecen transformarse sobre el cuerpo construyen una nueva lectura de los códigos de la casa.

Dario Modotti

Como si se tratara de una estructura que nunca termina de repetirse, Pierpaolo Piccioli construye para Balenciaga Primavera-Verano 2027 una colección en la que las prendas parecen estar en permanente transformación: algunas rígidas, otras transparentes; unas próximas al cuerpo y otras separadas de él. Todas, sin embargo, atravesadas por una sensación constante de movimiento.

La referencia al coral no aparece como un estampado literal. Su influencia está en la construcción, en las líneas que se abren sobre el cuerpo, en las superficies superpuestas y en una manera orgánica de trabajar el volumen. Como si la ropa hubiera encontrado su forma a partir del crecimiento y no de una geometría perfecta.

Una aproximación que dialoga con la manera en que Piccioli recupera la arquitectura de Cristóbal Balenciaga desde su llegada a la casa.

 

Una estructura en movimiento

Los materiales hacen que esa arquitectura cambie constantemente. Tejidos transparentes conviven con otros más firmes; algunas prendas parecen sostenerse por sí mismas, mientras otras caen alrededor del cuerpo.

Se genera así una conversación entre lo etéreo y lo construido, entre aquello que permanece en su sitio y lo que necesita del movimiento para terminar de definirse. El resultado son siluetas capaces de cambiar por completo cuando el cuerpo comienza a moverse.

La ropa también se desprende de una idea convencional de acabado. Algunas construcciones dejan ver cómo están hechas, las capas aparecen desplazadas y ciertas piezas se abren en direcciones inesperadas. Los materiales adoptan formas que no buscan una simetría absoluta, como si Piccioli quisiera conservar cierto accidente dentro de una colección cuidadosamente elaborada.

Esa tensión alcanza también a la sastrería. Aparecen hombros definidos y líneas precisas, pero acompañados por materiales ligeros y construcciones que permiten que las prendas se muevan alrededor del cuerpo.

La estructura, entonces, ya no significa necesariamente rigidez. Puede existir en una tela transparente, en una capa que se levanta al caminar o en una pieza que conserva su volumen mientras todo lo demás se desplaza.

 

 

El cuerpo, entre capas y transparencias

El cuerpo ocupa un lugar particular dentro de la propuesta. No está completamente cubierto ni completamente expuesto: aparece entre capas, transparencias y aberturas que alteran la percepción de las proporciones.

Mientras algunas prendas se alejan de la figura para crear siluetas más amplias, otras vuelven a acercarse y dibujan el cuerpo con mayor precisión. Ese contraste entre distancia y cercanía se convierte en otro de los recursos de la colección.

También hay una dimensión casi escultórica en los accesorios, especialmente en la joyería. Las piezas recorren el cuello y ascienden hacia las orejas formando una línea continua, prolongando sobre el cuerpo la misma lógica de crecimiento presente en las prendas.

No funcionan simplemente como adornos: forman parte de la construcción general de la imagen.

 

 

Otra lectura de los códigos de Balenciaga

Piccioli profundiza así una idea de Balenciaga en la que la arquitectura no necesariamente tiene que ser severa. Puede ser ligera, irregular e incluso frágil; aparecer en un tejido transparente o en una prenda que parece estar a punto de cambiar de forma.

Y también puede convivir con una sensibilidad más romántica sin perder la contundencia que hace reconocible a la casa.

La colección encuentra su identidad precisamente en esa contradicción: hacer que una estructura parezca viva y que una prenda ligera conserve una presencia casi monumental.

 

 

El coral funciona como metáfora silenciosa de esa manera de construir. Cada ramificación es distinta, cada superficie responde de una forma diferente y ninguna silueta termina de repetirse exactamente.

Para Primavera-Verano 2027, Balenciaga no abandona la arquitectura que Piccioli convirtió en uno de los pilares de su interpretación de la casa. La transforma: le permite crecer en distintas direcciones, quitarse peso y acercarse al movimiento, hasta que la estructura deja de sentirse como algo fijo y empieza a comportarse como una materia viva.