Moschino (Marie Claire)
Moschino Foto: Marie Claire
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Moschino Primavera-Verano 2027: Messina y Rizzo reactivan la ironía sin imitarla
En su debut al frente de Moschino, Loris Messina y Simone Rizzo recuperan la ironía y el espíritu provocador de Franco Moschino sin caer en la cita literal. Una colección que lleva la moda a la calle y busca proyectar el archivo de la casa hacia el futuro.
Con su debut en la terraza de un estacionamiento en Rogoredo, en las afueras de Milán, los nuevos directores creativos de Moschino, Loris Messina y Simone Rizzo, demuestran haber entendido el espíritu de la casa sin querer replicarlo.
Durante el desfile, modelos y transeúntes se cruzan sin que nadie se detenga ni parezca fuera de lugar. Ahí aparece el sentido de una dirección creativa que no quiere separar la moda de la vida que la habita.
Moschino Primavera-Verano 2027 debuta en la terraza del estacionamiento del Unipol Dome, en Rogoredo, al sur de Milán y a unos treinta kilómetros de Abbiategrasso, donde nació Franco Moschino. La elección no tiene nada de sentimental ni de provocadora: funciona como un posicionamiento preciso. Moschino no es una moda de palacio. Nunca lo fue.
Y es justamente en la calle donde transcurre todo. Los modelos desfilan a contramano —literalmente, en dirección opuesta al flujo de los transeúntes— entre personas que no son modelos profesionales ni pretenden serlo. Mamás con chicos de la mano, embarazadas, parejas mayores, pibes con bicicletas, alguien cargando una planta como si estuviera en plena mudanza. El casting ya es una declaración de principios: estas prendas tienen que funcionar fuera de la pasarela, en cuerpos y días que no tienen nada de excepcional.
A los invitados se les entregó una carta que los diseñadores definieron como un manifiesto. Allí estaban las coordenadas de esta nueva etapa: “Reencender Moschino sin imitarlo. Volver a los pensamientos. El lujo de la inteligencia. Romper las reglas es una necesidad espontánea”. Y otra idea fundamental: pensar a “Moschino como altavoz cultural”.
Messina y Rizzo vienen de Sunnei, la marca independiente que fundaron juntos y con la que construyeron una estética reconocible, lúdica y nunca banal. Traen esa capacidad de trabajar sobre el concepto sin perder de vista la posibilidad real de usar la ropa y la aplican ahora a uno de los archivos más reconocibles de la moda italiana.
Estudiaron a Franco Moschino, sus provocaciones, su ironía y su manera de utilizar la moda como herramienta crítica, pero sin ceder a la tentación de la cita literal. “Queremos comprenderlo para crear el Moschino del futuro”, explicaron.
La paleta recupera cierta energía de los años ochenta: rojos intensos, aguamarinas, amarillos y naranjas aparecen con una liviandad que evita que el resultado se vuelva vintage. Los bloques de color dominan siluetas fluidas y ponibles, atravesando sin demasiado esfuerzo las fronteras entre los guardarropas femenino y masculino.
Entre las piezas más logradas aparecen las polleras voluminosas y drapeadas que recuperan la estructura del panier, combinadas con remeras de estampas pop y blusas de colores plenos. También hay estrellas, cuadros superpuestos, flecos, drapeados, siluetas deformadas con precisión y vestidos de construcción casi origami, que revelan su complejidad al acercarse.
Los accesorios cierran el círculo con la dosis justa de extravagancia: clutches con forma de gato o de pez rojo, zapatos de bowling y stilettos con moños de colores que parecen salidos de un sueño pop de los años ochenta. Es ahí donde la ironía de Franco Moschino vuelve a aparecer en su forma más reconocible: no como cita, sino como una actitud heredada y reinterpretada.
“La ironía es una toma de posición”, explican los diseñadores. “Usada como estilo, se reduce a ornamento. Las prendas no son el centro, son estructura. Arquitectura de un presente fluido”.
Messina y Rizzo parecen tener clara esa diferencia. En esta primera colección para Moschino, la ironía no funciona como un detalle agregado a último momento ni como un guiño nostálgico al archivo. Es el lugar desde donde deciden empezar.