Cookout, Islas Caimán. (Marie Claire)
Cookout Foto: Marie Claire
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Cayman Cookout: así es el festival gastronómico más importante y sofisticado del Caribe
Alta gastronomía, chefs de renombre y el Caribe como escenario: el Cayman Cookout en el Ritz-Carlton convierte a la isla Gran Caimán en el epicentro del lujo culinario, con una experiencia curada por el chef francés Eric Ripert que combina fine dining, lifestyle y placer frente al mar.
La isla de Gran Caimán es el escenario perfecto para el disfrute: playas de aguas cristalinas, arenas blancas, clima tropical y visitantes con ganas de celebrar, comer y beber. Con esos ingredientes, no sorprende que allí tenga lugar uno de los eventos gastronómicos más exclusivos del Caribe: The Ritz-Carlton Cayman Cookout, el festival de alta cocina creado y curado por el chef francés Eric Ripert, al frente del legendario Le Bernardin, distinguido con tres estrellas Michelin.
Desde hace 17 años, Ripert elige como sede el The Ritz-Carlton Grand Cayman, que durante casi una semana se transforma en el punto de encuentro de algunas de las figuras más influyentes de la gastronomía y la coctelería internacional. La agenda está repleta de actividades interesantes y sabrosas -por supuesto- pero aquí te resumimos algunas de las más destacadas.
Todos los chefs invitados en la foto familiar.
Durante cinco días, el festival despliega una agenda intensa y diversa: excursiones, clases de cocina, experiencias al aire libre y cenas irrepetibles en locaciones soñadas. En esta edición —realizada entre el 14 y el 19 de enero— participaron nombres convocantes como las estrellas de la televisión estadounidense Andrew Zimmern y Carla Hall; chefs de prestigio como Christophe Bellanca (Francia, creador de L’Essentiel y del Café Louis Vuitton en Nueva York); el carismático José Andrés; las cocineras mexicanas Elena Reygadas (Rosetta) y Daniela Soto-Innes; y el icónico Emeril Lagasse, entre otros.
José Andrés y su experiencia de cocina frente al mar.
Cada uno sorprendió a su manera: desde una clase de fideuá en la playa con el show inconfundible de José Andrés, hasta un pop-up en Rhum Beach a cargo de Carla Hall, con su irresistible budín de pan. También hubo clases participativas con degustación —como las de Soto-Innes o Bellanca— y cenas especiales en los distintos restaurantes del resort.
Frente a la célebre Seven Mile Beach, espacios como Blue by Eric Ripert, Saint June (con aires franceses y frente a la playa), Seven (más exclusivo y con toques caribeños), Taikun (oriental) y Andiamo (como una cantina italiana de lujo) funcionaron como escenarios de experiencias únicas: menús fusión creados por chefs invitados, maridajes cuidados y una puesta en escena pensada para celebrar el producto, la técnica y el placer de comer bien.
El Beach Barbecue y su show de drones.
Para quienes buscan un giro más aventurero, Cookout organizó una de sus experiencias más celebradas: The Beach Bash, una excursión en yate desde el puerto de la isla hasta Manta Ray City, donde los invitados pueden nadar con mantarrayas, para luego desembarcar en Rhum Beach y disfrutar de chiringuitos con platos elaborados por distintos chefs, todos con ingredientes locales.
La agenda se completó con un Beach Barbecue inaugural, una fiesta descalzos frente al mar con puestos gastronómicos, cócteles, música y un impactante show de drones; un brunch de domingo con todo tipo de estaciones para probar platos deliciosos con ingredientes súper exclusivos, desayunos especiales con degustaciones de caviar; y encuentros junto a la piscina con rones caribeños, que sumaron capas de sabor y sofisticación a la experiencia. Durante los días del encuentro la marca de belleza de lujo 111Skin tuvo su pop-up en el sector piscina para poder probar sus productos.
Ingredientes de las islas Caimán.
Más que un festival gastronómico, el Cayman Cookout es una celebración del arte de vivir bien: alta cocina sin rigidez, lujo sin excesos y un entorno natural que invita a bajar el ritmo y disfrutar. En Gran Caimán, la gastronomía se vuelve experiencia, encuentro y memoria, confirmando que el verdadero lujo también puede vivirse en ojotas, frente al mar.