(Ana Clara Marz)

Foto: Ana Clara Marz

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Entrevista | Hoy 08:02

Papryka, sin filtro: cine, moda y un desayuno inolvidable con Angelina Jolie

Pasa de todo en el mundo de esta actriz cordobesa que la rompe en redes sociales. Juega como nadie con la moda, es una capocómica 3.0 y, además, ahora estrena la película: Escondida en mi cabeza. De eso y mucho más habló en esta nota.

Marcela Soberano

Agustina Papryka Suásquita tiene apodo de condimento y un picor chispeante en todo lo que hace. Fue la tierna asistente de Leonardo Sbaraglia en El Gerente, estuvo al lado de un enloquecido Cóppola interpretado por Juan Minujín en la serie homónima, encarnó a la embarazadísima Leni de Envidiosa y formará parte de la segunda temporada de otra serie que no podemos revelar (pista: si la seguís no te va a defraudar). También es reina de la moda en redes, eso ya lo sabemos y no se discute.

Ahora la Papry de la gente suma otro desafío, protagoniza junto a Nico Furtado, Alejandra Flechner, Iair Said y Mike Chouhy la comedia lisérgica de Lucas Vivo García Lagos, Escondida en mi cabeza. Y mientras fantasea con hacer algún día la versión argentina de Paquita Salas, su mirada pícara se enciende.

-Entre nuestra primera entrevista de 2023 con motivo de la película El Gerente y el estreno actual de Escondida en Mi Cabeza, las reglas de juego del audiovisual cambiaron un montón. ¿Cómo lo atravesaste a nivel profesional y personal?

-La verdad que sí, cambió todo. Y es inevitable pensar qué pasó desde El Gerente hasta este momento donde estrenamos Escondida en mi Cabeza en cine, algo no tan habitual porque muchas producciones solo se ven en plataformas. Honestamente no me sale tanto romantizar el camino de esta carrera, creo que hubo mucho laburo de mi parte para construir lo que fui edificando y me parece que falta muchísimo más. He tenido momentos muy buenos en los cuales pensé, “Uf, esto se está armando, parece que me están saliendo las cosas” y otros donde capaz estuve un año entero sin laburar y llegué a pensar “Uy, boluda, ¡me vine de Córdoba al pedo!” (risas). Hoy reconozco los claroscuros del oficio, fui aprendiendo y me siento afianzada cada vez más en la profesión, eso me da mucha felicidad. Creo en la búsqueda del disfrute, del goce en lo que estoy haciendo, esa es mi forma de ser.

-¿Y dónde se busca ese disfrute laboral cuando no surgen propuestas?

-Eso es algo que en este oficio pasa seguido, si el goce no surge del laburo, lo busco por fuera siempre. En un momento de este proceso donde muchas veces te bajoneás, me tocó entender que a mí no me podían limitar el disfrute de la actuación esperando que me llamen, eso tenía que generarlo yo. Así que rápidamente me ubiqué en distintos lugares de formación, espacios colectivos compartidos que me ayudaron a darme cuenta de que podía habilitar el goce de la actuación cuando yo quisiera.

“Honestamente no me sale tanto romantizar el camino de esta carrera, creo que hubo mucho laburo de mi parte para construir lo que fui edificando y me parece que falta muchísimo más”.

-¿Y cómo te animaste a transitar un género tan disfrutable como la comedia lisérgica? No es algo tan explorado en nuestro cine y ¡menos en una película de Disney! 

-Mirá, yo a ese género lo llamo comedia falopa, se puede decir ¿no? (risas). Cuando me acercaron el guión me gustó que proponía un código más cercano al absurdo y eso obviamente me capturó por completo. Primero porque hoy quizás las comedias que se consumen masivamente están yendo hacia un lugar mucho más familiar y de repente poder hacer algo que le habla a otra franja etaria, a un público más de nicho y con un registro cercano al grotesco era muy tentador, así que dije: ¡ A mi juego me llamaron!”.

-El título de la película tiene que ver con que el personaje de Nico Furtado sufre un accidente, queda en coma y cuando se despierta descubre que los pesos invertidos en criptomonedas una década atrás ahora se convirtieron en millones de dólares... pero no recuerda la clave de la cuenta donde está el dinero. ¿Alguna vez te pasó tener algo escondido en tu cabeza?

-Voy a ser sincera con esto, me pasó una vez y fue hace poco, muy random lo que voy a contarte, casi me da vergüenza. Yo tenía unos ahorros de toda mi vida, la totalidad de lo que hice a lo largo de mi carrera. Y en mi cabeza estaba escondido el dato de qué número significaba eso en dinero... bueno, resulta que no. ¡En realidad era la mitad de lo que pensaba! A veces también hay cosas que están en la cabeza y son fantasías. Yo juraba que tenía cierta cantidad de ahorros y cuando quise utilizarlos, me di cuenta con tristeza de que mi loca fantasía era mucho mejor que la realidad. Al principio me hizo gracia porque tampoco estamos hablando de una grandísima cantidad, pero como laburo desde muy chica y siempre fui de guardar, e ve que en cierto momento mi mente piró e ¡hizo crecerme la ilusión! Me equivoqué, me quiero matar, listo, no me quedó otra que reirme y fumarme a la cantidad de gente cercana que me tildó de irresponsable financiera. ¡Ay, por favor, no me pateen en el suelo! (risas).

-Salgamos de acá y vayamos a otro mundo, el de la moda. A la hora de generar contenido constante, ¿qué vuelta buscás para no caer en la rutina?

-Siento que mi relación con la moda se dio de una manera natural, no tanto desde lo racional y la planificación. Yo no soy una persona que baje línea sobre la moda desde un lugar más intelectual o que persiga tendencias, siento que estoy más que vinculada desde el estilo personal y ese es el diferencial de mi cuenta. Con decirte que no sé los nombres de los directores creativos, ese quién es quién de las marcas me supera. Pero coqueteo con el estilo desde siempre, yo te caía a la facultad toda montada y en ese entonces ni mi familia me seguía en Instagram, me encanta la moda, ese es mi juego.

-Juguemos entonces. ¿Qué prendas no me prestarías jamás porque las querés demasiado?

-Las prendas de mi abuela, quien curiosamente tenía el mismo cuerpo que yo y se hacía todo a medida en lo de la modista. Amo sus trajecitos y es una sensación muy rara ponerme un pantalón que usaba ella a mi edad y que me cierre la cintura justo. Atesoro toda su ropa. Esa no es fácil de prestar (risa).

“No soy una persona que baje línea sobre la moda desde un lugar más intelectual o que persiga tendencias, siento que estoy más que vinculada desde el estilo personal y ese es el diferencial de mi cuenta”.

-Gracias a la moda viajás a lugares como Francia, Estados Unidos o Países Bajos para hacer acciones con marcas. Espero tu mejor anécdota internacional para cerrar esta nota 

-A ver... fui al Festival de Cannes, la plata que había ahí, ¡Dios mío!(risas). Me hospedaron en el Hotel Martínez, un lugar donde paran todos los supermega famosos y desayunaba con... Angelina Jolie. Yo estaba ahí con mi cafecito y ella sentada en la mesa de al lado, había un guardaespaldas en las inmediaciones que no relojeaba tanto. Yo desayunando sola y al lado Angelina, impecable, impoluta. Imaginate, pensaba “ Ojalá se atragante con un pan, así le salvo la vida y ¡mañana salgo e todos lados!” (risas). ¡Unas ganas de sacarle charla tenía! Pero soy muy chota en inglés, my english version es tímida, casi muda, me cambia la personalidad te juro. Si fuera por mí le preguntaba por el lore con Brad, por los chicos, todo, pero en castellano… Estaba ahí mandando el chisme al grupo de WhatsApp de mi familia, meta mensajear a mi vieja que escribía “ Agustina en que andás? “ Y yo enloquecida “Mamá, estoy desayunando con Angelina Jolie, ¡qué se entere todo Córdoba!“. 

Fotos: Ana Clara Marz.
Estilismo:
Luli Gemmeli.