(Gentileza Laurent Ferrier)
Foto: Gentileza Laurent Ferrier
Foto: Gentileza Laurent Ferrier
Foto: Gentileza Laurent Ferrier
Foto: Gentileza Laurent Ferrier
Laurent Ferrier llega a Argentina: tradición, precisión y lujo silencioso
Lejos de la ostentación, Laurent Ferrier redefine el lujo desde lo esencial: tiempo, oficio y deseo personal.
En un escenario donde el lujo se resignifica, Laurent Ferrier propone una vuelta a lo esencial: tradición, precisión y un trabajo artesanal que desafía la lógica de lo inmediato. Fundada en 2010 por el histórico relojero suizo que le da nombre, la marca construye cada pieza con más de 200 horas de trabajo manual, apostando a una estética austera que esconde una complejidad técnica extraordinaria.
El trabajo artesanal, insignia de la firma.
Charles Marin, representante de la firma en Latam, describe el desembarco en Argentina como un proceso de construcción cultural: “Es una marca joven, por eso el foco está en explicar y transmitir su ADN. Cuando el cliente ve la pieza en persona, todo cambia”.
“Argentina, como otros países de la región, tiene una tradición relojera importante”, agrega. “Cuando logramos acercarnos a los coleccionistas y mostrar las piezas en vivo, la percepción cambia completamente”. La experiencia, más que la imagen, se vuelve decisiva.
diseño y precisión de origen suizo.
La alianza con la joyería Simonetta Orsini no es casual, sino un punto clave en la llegada de la marca al país. Con una trayectoria consolidada y un enfoque en lo exclusivo, se presenta como el espacio ideal para una firma que encuentra su valor en la tradición. “Necesitamos socios que puedan contar la historia detrás del reloj, no solo venderlo”, señala Marin.
En esa línea, Laurent Ferrier se inscribe en el llamado lujo silencioso: piezas que no buscan pertenecer ni validarse socialmente, sino responder a un deseo íntimo. “El cliente ya no compra para mostrar, compra por gusto propio”, resume.