Bogotá Fashion Week (Marie Claire)

Bogotá Fashion Week Foto: Marie Claire

Bogotá Fashion Week Foto: Marie Claire

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Moda | Hoy 17:09

Bogotá Fashion Week 2026: diseño colombiano, identidad cultural y negocios de moda

Mucho más que una semana de la moda, Bogotá Fashion Week se consolidó como una plataforma cultural que impulsa el diseño colombiano desde la identidad propia, el trabajo colectivo y una industria que aprendió primero a enamorar puertas adentro antes de conquistar el mundo.

Ash Mateu

Bogotá no se parece a la idea "más cliché" que tenemos de Colombia. Cuando uno piensa en moda colombiana, lo primero que aparece en la cabeza es Cartagena: playa, Caribe, colores, volados... Pero Bogotá es otra historia. Sí, los colombianos son coloridos, pero no se visten solo de tropical. Conocer Bogotá es sumergirse en una identidad mucho más under, más libre, más citadina, más neutra. Nadie se parece a nadie.

Bogotá está en el ranking de las ciudades más grafiteadas del mundo. Desde la primera vez que la pisé supe que Colombia era el Berlín de Latinoamérica: ciudades que exploran el amor por la propia cultura, que consumen su propio diseño, que se animan a tener identidad en la calle. En Bogotá la gente es alegre y disfruta de verdad. Se permite "gozar", como dicen ellos, también a la hora de vestirse.

 

 

Y no es casualidad. La música colombiana lidera los charts del mundo, su industria audiovisual la convirtió en el Hollywood de Latam, y su semana del arte es referencia dentro de su nicho. Acá los diseñadores se divierten, disfrutan de lo que hacen, celebran la belleza, el color y trabajan al ritmo de la música.

Si hablamos de negocios de moda, la Cámara de Comercio de Bogotá viene construyendo desde hace años una estrategia de exportación cultural a través del talento de sus artistas y creadores. Las ediciones que lleva el Bogotá Fashion Week —dirigido por Rebeca Herrera Feldsberg, jefa del programa por parte de la Cámara de Comercio de Bogotá— son la prueba de lo que pasa cuando una ciudad se pone de acuerdo en apostar por sus creadores. Y acá está la clave: lo público y lo privado se retroalimentan. Cuando una marca crece, contrata más manos, abre más talleres, exporta más; y todo ese movimiento vuelve al circuito y permite que se sigan sosteniendo plataformas como esta. Acompañar a los diseñadores con formación, tutores referentes y un puente real hacia compradores internacionales no es solo gestión: es construir industria cultural. Eso es lo que vemos en Bogotá, el resultado de la colaboración sostenida en el tiempo. Con un objetivo.

 

Sobre las pasarelas cuentan con nombres que ya forman parte del relato global: Kika Vargas, que acaba de inaugurar la edición 2026 con su esperado regreso; Esteban Cortázar, con esa elegancia de espalda recta y mirada cosmopolita; Jorge Duque, sastre de una versión exacerbada del estilo colombiano; Francesca Miranda la responsable del cierre del evento, La Petite Mort uno de los favoritos para conquistar el mundo, Mercedes Salazar y Patricia Mejía, entre muchísimos otros. Detrás —pero muy presentes en el ADN de la moda colombiana— los referentes internacionales que ya hicieron historia: Johanna Ortiz, Silvia Tcherassi, Agua Bendita.

 

 

 

Durante esos días, el Hotel Hilton Bogotá Corferias se convierte en el epicentro de los negocios de moda y en el cuartel preferido de la prensa internacional. Ahí también se hospedan los influencers y modelos invitados por la Cámara de Comercio. Pasillos llenos de cámaras, agendas cruzadas, conversaciones entre buyers y diseñadores: es la trastienda donde una semana de pasarela se convierte, efectivamente, en industria.

 

 

Bogotá es música, es fiesta, es el buen gusto para la gastronomía, el arte y el diseño desde una perspectiva más under. En clave estética, tiene un tinte más callejero que hace evolucionar la feminidad en pura personalidad. Las colombianas son arriesgadas: saben lo que quieren y no le temen a nada. Paso a paso, sin atajo.

Y esa, después de varios días recorriendo la ciudad, es la lección que me llevo del Bogotá Fashion Week: el consumo, primero, es interno. El amor cultural por lo propio está por encima de todo lo demás. Primero enamorás a los tuyos con tu arte y, recién después —ya con respaldo— salís a conquistar el mundo.