(Flavio Mion)

Foto: Flavio Mion

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Lifestyle | Hoy 08:02

Turismo slow en Bariloche: 5 experiencias para disfrutar la ciudad de otra manera

Más allá de los circuitos tradicionales, Bariloche ofrece experiencias que invitan a bajar el ritmo y conectarse con la identidad local. Navegar el Nahuel Huapi, caminar por la ciudad, descubrir su gastronomía o simplemente correr junto al lago son algunas formas de conocer el destino desde otro lugar.

Más allá de los aficionados a los deportes de montaña y los adolescentes que pueblan las calles céntricas con sus camperones de egresados, hay otro tipo de viajero que empieza a ganar protagonismo en Bariloche: aquel que busca experiencias genuinas, cercanas y conectadas con la identidad local. Un viajero curioso que trata de captar de primera mano la esencia del lugar. Para eso hay que alejarse un poco de los circuitos tradicionales y optar por experiencias más relajadas, más cuidadas y, en algún sentido, más artesanales.

Paisajes soñados, historias y secretos aguardan en Bariloche para el que sabe dónde buscarlos.

Desde hace un tiempo Bariloche viene desarrollando distintas opciones para responder a esa nueva manera de viajar. Según datos recientes de Airbnb, las reservas y búsquedas de alojamientos en la plataforma crecieron casi un 10% interanual. La Generación Z y los Millennials concentran cerca del 30% y el 40% de las reservas, respectivamente, atraídos por una combinación difícil de resistir: naturaleza, gastronomía y buena vibra local.

También hay un dato que habla de una nueva forma de conocer el destino: los viajeros permanecen en Bariloche 4,5 noches en promedio. Esta ciudad invita a bajar el ritmo y disfrutar. El viaje no necesariamente consiste en acumular excursiones, sino en encontrar momentos que permitan experimentar el lugar de una manera diferente.

Para quienes prefieren viajar con menos apuro y prestar más atención a lo que sucede alrededor, les proponemos cinco actividades para llevarse de Bariloche una experiencia inolvidable.

Salir a correr o caminar junto al lago, una experiencia que no hay que dejar pasar.

1. Correr junto al lago

Empezar el día al aire libre es una de las mejores maneras de conectarse con Bariloche. Aquí los runners no pueden perder la oportunidad de salir a correr en medio de este escenario mágico. Basta con llegar hasta la avenida que bordea el lago y comenzar a recorrerla para admirar el Nahuel Huapi, la cordillera y tener un pantallazo de algunos de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Un imperdible, totalmente gratuito, para runners, caminantes y paseantes de todas las edades.\

Unas vistas increíbles se suman a la aventura de navegar el Nahuel Huapi en Velero.

2. Navegar en velero

Navegar por el Nahuel Huapi es hermoso, pero hacerlo en un velero cambia realmente la ecuación. La aventura que ofrecen el capitán Pablo y Lorna en su velero es sumamente placentera e interesante. En el trayecto, mientras avanzamos en silencio, podemos disfrutar no solo de playas y bahías de ensueño, sino también de charlas amenas, algunas historias del lugar y hasta unos ricos budines. En verano la experiencia también puede incluir, si así lo desean, una zambullida en el lago. Una propuesta para cambiar la perspectiva.

La experiencia de Pablo y Lorna continúa disponible en Airbnb y recorre la zona del brazo Campanario y la península San Pedro.

Una de las primeras construcciones que aún conserva sus tejas de madera de ciprés, dentro del recorrido de un Walking Tour.

3. Recorrer la ciudad a pie

Los walking tours son otra forma de descubrir rincones y relatos de Bariloche que muchas veces pasan inadvertidos cuando se visita la ciudad. Hay una gran variedad de recorridos para elegir. Quizás lo más recomendable sea comenzar por uno general para obtener un panorama de la ciudad, su arquitectura y sus personajes, y después optar por alguno más específico según los propios intereses.

Entre los recorridos disponibles se encuentran La Huella Alemana y Pueblos Originarios, ambos con salida desde el Centro Cívico.

Empanadas fritas y cordero al asador, dos especialidades de la zona.

4. Sentarse a disfrutar la gastronomía local

Viajar también es comer. Y en Bariloche la gastronomía tiene mucho para contar; la clave está en tomarse el tiempo para disfrutar. Se puede arrancar por los ahumados regionales, degustar un cordero patagónico hecho al asador y finalmente dejarse tentar por la calidad y variedad de las chocolaterías de la calle Mitre.

El chocolate en rama nació justamente en Bariloche de la mano de Aldo Fenoglio y con el tiempo se convirtió en uno de los productos más identificados con la ciudad.

Con sabores y formas para todos los gustos, Bariloche continua siendo la Capital del chocolate.

Pero si tienen ganas de ir un poco más allá, existen algunas experiencias que permiten vivir la cocina in situ. Se realizan en espacios privados y para grupos reducidos, por lo que hay que reservar previamente. Allí, en un ambiente distendido, se puede ser testigo de la preparación casera y degustar conservas, platos y vinos orgánicos. Este tipo de propuesta también continúa disponible a través de Airbnb.

Manush Centro, una de las tantos bares donde degustar cerveza local.

5. Noche de cerveza

Para vivir un poco la vibra y el ambiente nocturno de Bariloche, una buena idea es recorrer el circuito de cervecerías ubicado a pocas cuadras del Centro Cívico. Sobre calles como Elflein, Juramento y 20 de Febrero se concentran varios bares y productores de cerveza artesanal, una de las especialidades gastronómicas de la ciudad.

Entre las opciones de la zona y sus alrededores están Belek, Duham, beer & cocktails bar y Manush Centro, esta última con un animado bar, buena música y una propuesta gastronómica que acompaña sus cervezas.