(Prensa)
Entropia by Cristian Mohaded Foto: Prensa
Las nuevas sillas de Acerbis, diseñadas por Francesco Meda e David Lopez Quincoces, conllevan un riguroso estudio de forma y materialidad para lograr un diseño que remite al pasado. Foto: Prensa
Foto: Prensa
Las butacas Linda de la marca Frigerio retoman formas y materiales que recuerdan al modernismo. Foto: Prensa
Las lámparas de vidrio de AND se muestran como un verdadero objeto escultórico. Foto: Prensa
By Acerbis. Foto: Prensa
Yves Salomon Editions por Michael Bargo Foto: Prensa
En el Salone Raritas, dentro del Salon del mueble, una de las galerias más destacadas fue la brasileña Mercado Moderno, con su colección de muebles y objetos midcentury. Foto: Prensa
El estudio de diseño Redduo abrió las puertas de su espacio de trabajo para mostrar la intimidad de un estilo en su hábitat natural. Foto: Prensa
Materiales como el aluminio y el acero inoxidable, evocan esta estética modernista que llegó para quedarse. Foto: Prensa
Cc Tapis, la reconocida marca de alfombras, presentó (META)FÍSICA, una colección emblemática de alfombras diseñadas en colaboración con la histórica casa Fornasetti. Reinterpretando una selección de motivos de archivo de los artistas Piero Fornasetti y su hijo Barnaba, la serie presenta imágenes surrealistas y oníricas. Foto: Prensa
Las nuevas sillas de Acerbis, diseñadas por Francesco Meda e David Lopez Quincoces, conllevan un riguroso estudio de forma y materialidad para lograr un diseño que remite al pasado. Foto: Prensa
La colección que ABI presentó en el Salone Raritas, surge de una investigación en la que la piedra egipcia se interpreta como un material histórico para generar objetos escultóricos, profundamente contemporáneos. Foto: Prensa
En su depósito, un espacio conocido como Nilufar Depot, la reconocida galerista Nina Yashar presentó una extensa colección de objetos vintage y contemporáneos ambientados en un excéntrico y grandilocuente hotel. Foto: Prensa
El diseñador argentino Cristian Mohaded es un precursor del diseño coleccionable en nuestro país. Con varias piezas diseñadas para marcas internacionales, este año presentó, entre otras, el sillón Corsetto para la firma Molteni. Foto: Prensa
En la galería Nilufar, pionera del diseño coleccionable, las lámparas escultóricas tuvieron un lugar protagónico. Foto: Prensa
Semana del Diseño de Milán 2026: cómo el diseño redefine las formas de habitar
La Semana del diseño milanés propone nuevas lecturas sobre las formas de habitar. Este año, la consagración del objeto coleccionable, sumado a un compendio de muestras en estudios y departamentos “reales”, habla de una escena creativa que busca, ante todo, el contenido y la particularidad.
Es sabido que la Milano Design Week funciona como un radar no solo de tendencias estéticas, sino también culturales. Entre lanzamientos, instalaciones y experiencias inmersivas aparecen señales que luego se trasladan a distintas escalas: materiales, morfológicas y cromáticas, pero también a nuevas maneras de habitar y componer espacios.
Este año en Milán, hubo dos lecturas claras. Por un lado, la consagración del objeto de diseño como pieza necesaria; y por el otro, la migración del diseño “escenográfico” hacia una narrativa más doméstica y cotidiana.
El diseñador argentino Cristian Mohaded es un precursor del diseño coleccionable en nuestro país. Con varias piezas diseñadas para marcas internacionales, este año presentó, entre otras, el sillón Corsetto para la firma Molteni.
¿Qué entendemos por objeto de diseño?
A diferencia de un objeto exclusivamente decorativo, el objeto de diseño nace de un proceso conceptual. Hay una intención detrás de su forma, de su materialidad y de la relación que establece con quien lo utiliza. Tiene una función pero también una dimensión cultural. No solo ocupa un espacio, sino que construye una narrativa. En la mayoría de los casos, este objeto está vinculado al artesanato y a pequeños volúmenes de producción, explora materiales complejos y formas que requieren un trabajo muchas veces escultórico.
Las butacas Linda de la marca Frigerio retoman formas y materiales que recuerdan al modernismo.
Entonces, ¿dónde termina el diseño y dónde empieza el arte?. Históricamente el diseño estuvo asociado a una función concreta y el arte a una expresión libre. Sin embargo, ese límite hoy parece difuso. Muchas de las piezas exhibidas en Milán podrían habitar indistintamente una galería o un espacio doméstico. Son objetos que se usan, pero también se contemplan: responden a una función y al mismo tiempo buscan provocar una emoción.
La diferencia, tal vez, ya no esté en la forma sino en la intención.
El hecho de que el objeto de diseño se consagre este año es, en parte, gracias a la visibilidad dada por el circuito institucional de la Feria de Milán, con la inauguración del Salone Raritas. Este espacio, en el que reconocidas galerías de diseño exhibieron piezas únicas, de materialidades y orígenes diversos, dejó en claro que ya no son la excepción, sino una parte importante de cualquier interior contemporáneo.
En el Salone Raritas, dentro del Salon del mueble, una de las galerias más destacadas fue la brasileña Mercado Moderno, con su colección de muebles y objetos midcentury.
La domesticidad como escenario
Así como más allá de colores, materiales o formas, la nueva “tendencia” parece ser la manera en que elegimos mirar e implementar los objetos, Milán también se enfocó en un “habitar auténtico”.
De esta forma, estudios y departamentos de diseñadores y creativos abrieron sus puertas para mostrar su cotidianeidad, ya no como un escenario perfecto sino como evidencia de un estilo real. Un “habitar curado” que resonó tanto o más que las espectaculares instalaciones en espacios públicos y palacios.
Las lámparas de vidrio de AND se muestran como un verdadero objeto escultórico.
De la estética a la emoción
Si hay algo que nos dejó en claro la edición 2026 de la semana del diseño más importante del mundo, es que los espacios ya no se conciben como una suma de elementos decorativos, sino como composiciones conscientes donde diseño, arte, piezas coleccionables, materiales y objetos cotidianos conviven para generar identidad y experiencia.
El acento, entonces, se desplaza de la estética a la atmósfera dando al objeto de diseño un lugar privilegiado. Porque ya no se trata únicamente de resolver una función. Se trata, también, de producir emoción y significado.