Cecilia Roth. (Marie Claire)

Cecilia Roth. Foto: Marie Claire

Cecilia Roth. Foto: Marie Claire

Cecilia Roth. Foto: Marie Claire

Entrevista | Hoy 08:02

Cecilia Roth protagonista de la serie de Netflix: “Moria es Maradona en mujer”

Cecilia Roth se mete en la piel de una de las figuras más reconocibles de la cultura popular argentina. En diálogo con Marie Claire, habla del desafío de interpretar a Moria Casán, de la vulnerabilidad que descubrió detrás del personaje y de una independencia que, asegura, atravesó todas las etapas de su vida.

Fernando Gomez Dossena

Interpretar a alguien que está vivo siempre supone un desafío. Mucho más cuando se trata de una figura con una identidad tan poderosa y reconocible como Moria Casán. Para Cecilia Roth, acercarse a ella significó trabajar sobre una mujer a la que admira y conoce desde hace décadas, pero también intentar descubrir qué existe detrás de las frases, la desfachatez y una personalidad que atravesó distintas épocas sin dejar nunca de ser ella misma. Se estrena este viernes en Netflix. 

—¿Cómo fue ponerte en la piel de alguien que está vivo y de un personaje como Moria, con una personalidad tan fuerte?

—Difícil. Muy difícil. Primero porque la admiro mucho. La conozco desde que nací, es una persona que está en mi vida y en la vida de todos. Es un ícono. Es como si fuera Maradona en mujer.

Sus frases son tan modificadoras y nuevas como las que tenía Maradona. “Se le escapó la tortuga” es eterna y “el decorado se calla”, de Moria, también. Y hay muchísimas más, frases absolutamente inesperadas que también cuentan a la Argentina.

Moria es la Argentina. Eso que dice ella del “Obelisco con tetas” no es Buenos Aires solamente. Es una morocha argentina, con todo el talento de una morocha argentina, que se animó a todo. Se animó a todo con mucho talento y con mucho trabajo.

Una de las cosas que más me gustan de ella es que siempre fue totalmente independiente. Se hizo su vida sola, eligió siempre lo que quería hacer y fue más adelante. Por eso es muy difícil ser Moria.

 

 

—Esa independencia también fue muy adelantada para su generación.

—Sí. Yo soy de una generación que llegó con algunas de esas cosas ya instaladas de alguna manera. Aunque los derechos de las mujeres nunca terminan de instalarse y hoy hay que tener muy claro que pueden desaparecer.

Moria atravesó todo. Moria subsistió en la dictadura, fue Moria durante Menem, fue Moria durante Cristina y es Moria ahora.

Es una inimputable, pero no desde el miedo. Todo lo contrario. Desde mucho amor. Genera en la gente —por lo menos en mí y en todos los que estamos trabajando— muy buen rollo y mucha curiosidad. Y eso es genial para una actriz, vedette, productora, comunicadora. Genera un enigma también, y a ese enigma tratamos de llegar nosotras.

—Moria siempre muestra una fortaleza enorme. En este proceso de descubrirla, ¿encontraste también un costado vulnerable?

—Ni hablar. Si mirás y escuchás con atención, aparece como un momento de fuga, un instante en el que ella no puede controlar todo.

Trabajando con un amigo me di cuenta de que en casi todos los videos de Moria hay un instante de desconcierto. Eso la hace humana, porque si no sería una marciana, que también lo es.

Tiene una valentía poco común para ser mujer en una generación muy aplastada. Y creo que de todo saca algo que la hace pensar en otra cosa y en otra. Tiene una enorme curiosidad por todo. Está muy atenta a todo.

 

 

—¿Esa vulnerabilidad te permitió acercarte más a ella como personaje?

—Sí, porque esa vulnerabilidad la tenemos todos los seres humanos. Moria es una gran persona y una persona que está muy viva.

Ella dice una cosa que a mí me fascina: “Yo no te digo el tercer día, pero el cuarto resucitó”. Es genial porque además es algo muy auténtico en ella. No tiene que ver con lo religioso ni con nada más que con Moria La One.

Y lo que me conmueve es que la conmueva tanto la serie. Creo que está en un proceso de volver a descubrirse, de reencontrarse otra vez, como tantas veces debe haber hecho en su vida. De interesarse, de replantearse cosas.

Porque parece una de esas personas que tienen certezas una detrás de otra y no. Por suerte, no.

—En la intimidad, ¿también aparece esa Moria que conocemos públicamente?

—En una situación social íntima es una más, pero con unas características que realmente la diferencian enormemente de todos.

Ella lo que piensa, lo dice. Nosotros muchas veces solamente lo pensamos.

—De todas sus frases icónicas, ¿cuáles son las que más te gustan o con las que más te identificás?

—La que más me gusta es “hay que entrar en el agujero para salir del agujero”, porque me parece maravillosa.

Y me gusta mucho “¿quiénes son?”. Me parece genial porque, la verdad, ¿quiénes son? También es una pregunta extraordinaria. ¿Quién es esa persona que tengo enfrente y no tengo ni puta idea de quién es?

Y hay otra de cuando estaba peleada con el mundo: “Acá no hay ambiente artístico, son todos de cabotaje”. Esa es genial también.

Pero me gustan todas.

—Muchas veces se dice que Moria tiene algo almodovariano. Vos trabajaste con Pedro Almodóvar y lo conocés. ¿Encontrás ese vínculo?

—Yo no puedo hablar por Pedro, pero sí puedo decir que Moria tiene la desfachatez y la profundidad, y una imagen construida por su deseo y por su gusto personal.

No hay nada que entre de afuera. Es ella y es única. Y creo que Pedro también busca eso.

Más exterior o menos exterior, pero Moria podría tener una charla con Pedro infinita. Infinita. Sería memorable.

 

 

—¿Te gustaría ver ese encuentro?

—Sería maravilloso. Son momentos distintos de cada uno, pero sería maravilloso.