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Moda | Hoy 08:02

Belleza en la velocidad: el Cartier Roadster vuelve a escena

Presentado por primera vez en 2002, el Cartier Roadster vuelve a la escena relojera con una lectura más precisa de sus códigos originales: líneas aerodinámicas, espíritu mecánico y una construcción donde forma y técnica dialogan en equilibrio.

Hay relojes que nacen para medir el tiempo y otros que, además, parecen capturar una época. El Roadster de Cartier pertenece a esa segunda categoría. Cuando apareció, en 2002, lo hizo con una personalidad muy definida: una caja perfilada, una esfera que evocaba los velocímetros y detalles tomados del imaginario mecánico que lo convirtieron en una pieza reconocible entre los entendidos. Más de dos décadas después, su regreso no se apoya en la nostalgia sino en una pregunta más interesante: cómo actualizar un diseño con carácter sin quitarle aquello que lo volvió singular.

La respuesta está en el modo en que Cartier eligió trabajar sobre la forma. El nuevo Roadster mantiene la silueta ojival que le da identidad, pero redefine proporciones, estrecha líneas y repiensa la ergonomía para que el reloj se sienta más fluido en la muñeca. En esa búsqueda, el diseño funciona como una construcción de precisión: el equilibrio entre bisel y caja, la integración de la corona, la relación entre cristal y metal, la lupa de fecha y la esfera componen una arquitectura compacta, casi escultórica, donde cada elemento parece ocupar el lugar justo.

El punto de partida sigue siendo el universo de la velocidad. La inspiración en los fuselajes mecánicos, los remaches, los tornillos y la esfera con aire de panel de instrumentos hablan de una fascinación histórica de la maison por el progreso técnico y por los objetos que transformaron la manera de moverse en el mundo. En el Roadster, esa referencia no se vuelve literal: aparece filtrada por el lenguaje de Cartier, donde la potencia visual convive con una idea de sofisticación contenida.

Más de un centenar de artesanos participa en la reinvención de esta colección, desde diseñadores y relojeros hasta fabricantes de esferas, pulidores y estampadores.

La esfera es una de las zonas donde mejor se lee esa tensión entre permanencia y evolución. Cartier conserva el motivo estriado circular, la minutería de ferrocarril y los números romanos, tres señales de identidad que anclan la pieza en su linaje. Pero el trabajo de decoración suma profundidad: un efecto de aplique creado mediante estampación aporta relieve, mientras los índices barnizados y la minutería calcada refuerzan la sensación de precisión. En las versiones de acero, las agujas en forma de espada azules o antracita, cubiertas de Super-LumiNova®, completan esa imagen de instrumento elegante y funcional.

El savoir-faire aparece en los detalles que no siempre se perciben de inmediato. Más de un centenar de artesanos participa en la reinvención de esta colección, desde diseñadores y relojeros hasta fabricantes de esferas, pulidores y estampadores. Esa cadena de oficios permite que el
Roadster no sea simplemente una reedición, sino una pieza repensada desde adentro hacia afuera. La forma original se respeta, pero se afina: los cuatro nuevos remaches del bisel, la corona ojival y la lupa de fecha con forma de faro refuerzan la fuerza del diseño sin hacerlo estridente.

Se puede adquirir en Chronos, agente oficial Cartier en Argentina (chronosba.com, Av. del Libertador 2677).

La colección se presenta en tres versiones —oro amarillo, oro amarillo y acero, y acero— y en dos tamaños, mediano y grande. En los modelos grandes, el movimiento mecánico de Manufactura de cuerda automática 1847 MC acompaña una caja de 47 mm por 38 mm; en los medianos, el calibre 1899 MC da vida a una pieza de 42,5 mm por 34,9 mm. En ambos casos, la hermeticidad alcanza los 10 bares, equivalentes a unos 100 metros, un dato que subraya la vocación cotidiana de un reloj que no quiere quedar encerrado en la vitrina.

También el brazalete fue revisado con esa misma lógica de confort y exactitud. Los eslabones, más cortos y ergonómicos, combinan superficies pulidas y cepilladas para acompañar la lectura aerodinámica del reloj. El sistema patentado QuickSwitch™ permite intercambiar brazaletes y correas, abriendo distintas maneras de llevarlo: desde la piel de aligátor azul marino o gris semimate hasta el caucho azul marino en la versión de acero con esfera azul oscuro.

En tiempos en los que la relojería vuelve a mirar con atención sus archivos, el Roadster encuentra su lugar porque no intenta congelar el pasado. Lo revisita con técnica, oficio y una comprensión clara de aquello que hizo memorable a su diseño: la tensión entre curva y estructura, entre precisión mecánica y gesto estético. Su regreso confirma que algunas formas no necesitan cambiar por completo para volver a sentirse actuales. A veces alcanza con ajustar el pulso y dejar que el tiempo, otra vez, avance con estilo.