(Florian Holzherr)
Foto: Florian Holzherr
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Punta del Este: Un refugio único y repleto de arte en José Ignacio
Un toque especial en cada rincón y una inspiración años 50 reinan en Posada Ayana, en José Ignacio. La historia de una pareja austríaca que llegó a esta playa uruguaya para construir su lugar especial en el mundo, que combina arquitectura, sustentabilidad, gastronomía y lenguaje estético.
Un universo único, donde cada rincón está pensado y las obras de arte funcionan como hilo conductor, busca generar un sentimiento tan difícil de recrear como esencial: el de estar en casa. Ese es el espíritu —y el logro— de Posada Ayana, ubicada en José Ignacio, Uruguay, a 25 kilómetros de Punta del Este. Edda y Robert Kofler son una pareja austríaca que encontró en este enclave uruguayo su lugar en el mundo.
Llegaron a Sudamérica —más precisamente, a la Argentina— por la pasión de él por el polo, deporte que practica, y decidieron no solo quedarse, sino también crear su propio refugio. En José Ignacio, al que definen como un lugar único, tranquilo y con alma de pueblo, construyeron en 2020 esta posada de 14 habitaciones y dos villas privadas. Este diciembre, además, inauguraron Bliss, el restaurante del hotel, con barra de tragos y abierto también a visitantes externos. La pareja reparte su vida entre Viena, Ibiza y José Ignacio, y a esta aventura se sumó su hija Felice, a cargo de la administración del espacio.
El primer Skyspace independiente de James Turrell en Sudamérica, titulado Ta Khut (Luz en egipcio).
Inspiración mediterránea
Preservar el entorno natural —evitar la construcción de grandes edificios y la deforestación— fue la primera premisa del proyecto. A partir de allí comenzó la construcción, y Edda, responsable de la decoración y la ambientación, buscó imprimir ese aire sofisticado y relajado de la Costa Azul francesa de los años 50 y 60. Cada pieza de mobiliario fue adquirida localmente, en Uruguay o Argentina, y en su mayoría se trata de objetos restaurados o piezas únicas provenientes de Montevideo y Punta del Este.
La estructura mide 9,44 metros de diámetro y 7,62 metros de altura, y está realizada con 42.000 kilos de mármol blanco puro de Laas, en el Tirol del Sur.
Amantes del arte y de la naturaleza, la pareja dio forma a la posada con hormigón, piedras locales y madera de lapacho. Cada habitación cuenta con al menos 45 metros cuadrados, jardines privados o vistas al mar, y una notable entrada de luz natural gracias a ventanales de piso a techo en al menos dos de sus lados. Algo que los Kofler destacan especialmente de José Ignacio es su baja contaminación lumínica, ya que no hay luces en las calles de tierra del pueblo pesquero. Los jardines, las terrazas —como la del restaurante— y la piscina ofrecen vistas abiertas a la Playa Mansa, ubicada a apenas una cuadra y media de la posada.
Bliss, es el nuevo restaurante de la posada que ofrece tragos y comida con toques orientales.
Arte puro
Más allá de las piezas que decoran Ayana, Edda y Robert cumplieron otro sueño: con el objetivo de preservar un terreno lindero a la posada, construyeron el primer Skyspace independiente de James Turrell en Sudamérica, titulado Ta Khut (la luz, en egipcio). Durante más de dos años trabajaron codo a codo con el artista para dar forma a esta estructura de 9,44 metros de diámetro y 7,62 metros de altura, realizada con 42.000 kilos de mármol blanco puro de Laas, en el Tirol del Sur, como homenaje a las raíces de Robert.
La instalación inmersiva recorta un fragmento del cielo de casi cinco metros y lo enmarca como un lienzo de profundidad infinita. Se emplaza sobre una estructura rectangular de 26 metros, de impronta casi templaria, recubierta de tierra y césped, con accesos abiertos a ambos lados del domo. A pocas cuadras de allí, en el bosque de La Juanita, la pareja impulsa otra intervención artística de alto impacto. El artista belga Fons De Muynck creó Dark Matters Pinus, un proyecto que invita a redescubrir la relación entre luz, oscuridad y percepción. Basada en los principios de la cámara oscura, la obra transforma el bosque en un espacio de proyección vivo, donde el mundo exterior se filtra hacia el interior a través de aberturas, lentes y materiales especialmente diseñados.
Los rincones arquitectónicos que dan ese toque especial a cada espacio.
Espacio gastronómico
Este diciembre abrió sus puertas Bliss, el restaurante de Ayana abierto a todo público. La propuesta ofrece un menú nocturno a la carta, con platos de estación basados en productos de mar, ingredientes orgánicos y sutiles guiños a la cocina asiática. La experiencia se completa con una cuidada selección de vinos uruguayos y argentinos y una barra de cócteles pensada tanto para la cena como para una visita informal. Al frente de la cocina están Max Hauf y Katrin Wondra, el dúo creativo detrás del restaurante de ramen MAKA, en Viena. El interior de Bliss funciona como una extensión del espíritu artístico de la posada: referencias estéticas de los años 60 y 70 conviven con una impactante lámpara de araña del artista austríaco Patrick Rampelotto, una instalación creada in situ durante su residencia en Posada Ayana en octubre pasado, y una vista privilegiada hacia el Skyspace.