La Alondra, en Corrientes, redefine el lujo desde la identidad, la comunidad y una hospitalidad que trasciende fronteras. (La Alondra Corrientes)

Hospitalidad | Hoy 14:07

De Corrientes al mundo: el hotel recomendado por la Guía Michelin que redefine el lujo argentino

Desde Corrientes al radar internacional, Valeria Rolón, la co-creadora de La Alondra, redefine el lujo como experiencia, comunidad y cultura viva. Una conversación sobre liderazgo sensible, poder femenino y la libertad de construir un camino propio.

La Alondra nació como un gesto de hospitalidad correntina y hoy dialoga con el mundo. Su recomendación en la Guía Michelin es apenas una consecuencia de una mirada más profunda sobre el lujo, el territorio y el poder femenino. Valeria Rolón habla de sensibilidad, gestión, comunidad y de cómo se construye una marca qur no solo recibe huéspedes, sino que cuenta historias que se pueden habitar.  

1. Sos cofundadora de La Alondra, que recientemente fue incluida en la Guía Michelin, ¿qué te impulsó a crearla y qué significa para vos que un proyecto nacido en Corrientes hoy esté bajo la mirada internacional?

"Soy cofundadora de La Alondra, una marca que nace en la ciudad de Corrientes con un hotel de diseño de 15 habitaciones: La Alondra Casa de Huéspedes, fue un proyecto pensado por y para viajeros: una síntesis de los recuerdos de viaje de todos los que participamos en su creación. Asumimos el desafío de combinar lujo y diseño con identidad local, bajo los mismos estándares que tienen los hoteles de referencia en cualquier parte del mundo. Queríamos demostrar que la sofisticación no es patrimonio exclusivo de las grandes capitales, sino una cuestión de coherencia, sensibilidad y visión.

La Alondra Corrientes de Valeria Rolón 

La Alondra Casa de Huéspedes nació de esa convicción: poner en valor nuestra tierra, nuestra manera de recibir y nuestro propio ritmo. Que hoy esté bajo la mirada internacional no lo vivo como un premio personal, sino como una confirmación. Es la prueba de que desde el interior del país se puede crear algo sofisticado sin perder la raíz. Para mí significa que Corrientes tiene algo para decirle al mundo. Y que cuando un proyecto es auténtico, el mundo eventualmente lo escucha. Es, al mismo tiempo, un reconocimiento y una responsabilidad: seguir construyendo con honestidad, elevando el estándar y demostrando que la hospitalidad es cultura viva".

2. ¿Sentís que la inclusión en la Guía Michelin es solo un reconocimiento empresarial o también un hito cultural para la provincia?

"Para mí son ambas cosas. Es el reconocimiento a un trabajo de equipo: a quienes pensaron y construyeron La Alondra y al equipo actual que la sostiene cada día con profesionalismo y humanidad. Ese equilibrio es lo que mantiene vivo el proyecto. Y también es un hito cultural para Corrientes. Somos el primer y único hotel recomendado por la Guía Michelin en la provincia. Eso posiciona a Corrientes como un destino sofisticado para explorar, con identidad propia y proyección internacional. Cuando una marca logra eso, deja de ser solo un negocio y se convierte en parte activa de la narrativa cultural de su ciudad".

3. ¿Cómo se construye una marca que no solo ofrece alojamiento sino una experiencia completa como casa de huéspedes? ¿Qué historia cuenta La Alondra sobre el lugar donde está y sobre vos?

"Construir una marca que ofrece una experiencia completa empieza por el concepto. Antes que la arquitectura o el servicio, está la historia que queremos contar. Escribir un guión que atraviese todos los sentidos: cómo se ve el espacio, cómo huele, cómo suena, cómo se siente al habitarlo. Creamos el concepto de Casa de Huéspedes para alejarnos del término, a veces confuso, de hotel boutique. Nos inspiramos en las antiguas casas de estancia que tenían un espacio reservado para recibir al amigo que llegaba de lejos: con las mejores sábanas, la mesa servida y tiempo disponible para compartir.

Valeria Rolón, fotografiada por Andy Cherniavsky

La Alondra habla de nuestra hospitalidad como ser correntino: es luminosa, abierta, con frondosos árboles de mango, con recuerdos de viaje y muebles que evocan la Belle Époque de la ciudad. Cuenta una historia de encuentro entre tradición y mundo. Y para mí es la puerta al mundo".

4. El lujo muchas veces parece estar asociado a la ostentación. ¿Qué implica y qué diferencia al lujo silencioso? ¿Creés que hoy pasa más por la experiencia en sí?

"El lujo silencioso no necesita exhibirse, se percibe en los detalles.Tiene que ver con materiales que envejecen bien, que ganan carácter con el tiempo; con maderas nobles, textiles naturales, objetos elegidos para durar. Es un lujo que no se impone, que respira. También es el lujo del espacio. Espacio para moverse con comodidad, pero sobre todo espacio para tener tiempo para uno mismo. Para leer, pensar, descansar, o simplemente no hacer nada. Y tiempo para compartir sin apuro, en una sobremesa larga o en una conversación sincera. Hoy el verdadero lujo pasa por ahí: por experiencias que nos devuelven presencia, que nos cambian un parte de cómo vemos el mundo, algún aprendizaje del territorio o la comunidad que se visita".

La Alondra Corrientes de Valeria Rolón

5. Se suele asociar la construcción de “lifestyle” a figuras masculinas. ¿Te sentís cómoda ocupando ese lugar desde una identidad femenina?

"No creo que la construcción de lifestyle sea necesariamente masculina; quizás históricamente fueron las figuras con mayor visibilidad. Pero hoy el concepto está cambiando. Se empieza a valorar un lifestyle más discreto, más armónico con el entorno, más orgánico. Y si lo pensamos, esas cualidades han estado tradicionalmente asociadas a lo femenino: la sensibilidad, la intuición, la capacidad de crear atmósfera y vínculo. Me siento muy cómoda ocupando ese lugar desde mi identidad femenina. Una identidad que también integra atributos que solemos llamar masculinos, como la decisión, la gestión o la capacidad de ejecutar. Para mí no se trata de oponer, sino de integrar. Crear universos habitables exige esa síntesis:sensibilidad y acción, intuición y estrategia. Y en esa integración me reconozco".

6. Sos cofundadora, empresaria, consultora en hospitalidad y figura pública regional. ¿Cómo se ejerce el poder sin perder sensibilidad?

"No me pienso desde el poder. Me pienso como hacedora, como gestora, como alguien profundamente comprometida con su territorio. Creo que la verdadera influencia no se impone, se construye. Se construye a partir del trabajo sostenido, de la coherencia y de los vínculos. Cuando tus acciones validan lo que decís, las opiniones empiezan a tener peso propio. Para mí ejercer liderazgo sin perder sensibilidad tiene que ver con escuchar, con entender el contexto y con estar siempre disponible para sumar. Si algo he aprendido es que la sensibilidad no debilita el liderazgo: lo humaniza. Y eso, en hospitalidad, es esencial".

La Alondra Corrientes de Valeria Rolón

7. ¿Te resultó natural liderar o tuviste que aprender a ocupar ese espacio? ¿En qué se traduce concretamente tu liderazgo?

"Me convertí en líder haciendo. No fue una decisión teórica; fue un proceso natural. Un día entendí que estaba a cargo de 30 personas, que para mí son también 30 familias. Y eso cambia la dimensión de la responsabilidad. Creo en un liderazgo horizontal, profundamente basado en el trabajo en equipo. Estoy convencida de que un equipo logra algo superior a la suma de sus partes. Me interesa construir armonía, donde el buen trato no sea solo hacia el huésped, sino también entre quienes trabajan todos los días sosteniendo el proyecto. Soy muy consciente de que La Alondra es formadora de oficios. Me da orgullo saber que muchas personas que pasaron por nuestro equipo hoy trabajan en algunos de los mejores hoteles del mundo. Eso también es legado. No todo me resulta fácil. Las decisiones difíciles y las conversaciones incómodas me cuestan. Pero entendí que liderar también es salir de la zona de confort y accionar cuando es necesario. La armonía no es evitar el conflicto; es atravesarlo con respeto".

Valeria Rolón fotografiada por Andy Cherniavsky

8. También fuiste parte de la construcción del Hotel Factoría en Paraguay y sos cofundadora de Bureau (Corrientes), entre otros. ¿Qué aprendiste al expandir tu visión en varios proyectos?

"En el Hotel Factoría formé parte del equipo liderado por Porfirio Aquino. El concepto fue desarrollado por un equipo de enorme diversidad —un historiador, un creador de marca, un ambientador, un ingeniero, un antropólogo, un especialista en reconstrucción de inmuebles antiguos— una verdadera “variedad genética” aplicada al pensamiento. Yo lideré el armado integral del hotel hasta el último detalle y lo operé durante su primer año. Esa experiencia me enseñó que los proyectos más sólidos nacen del cruce de miradas distintas. Que cuando las disciplinas dialogan, la historia que se construye es más profunda y auténtica.

Valeria Rolón fotografiada por Andy Cherniavsky

También, junto con otras doce empresas, fundamos el Bureau de Corrientes para atraer eventos a la ciudad y actuar como guardianes del destino. Ahí incorporé con mucha claridad el concepto de competir: colaboramos para fortalecer el destino y, al mismo tiempo, competimos por el huésped. Es un equilibrio sano y necesario. Expandir mi visión en distintos proyectos me confirmó que cada lugar tiene su alma y su ritmo. El desafío nunca es replicar, sino encontrar nuevas historias que contar. Y a mí lo que más me gusta, finalmente, es eso: contar historias que se puedan habitar".

La Alondra Corrientes de Valeria Rolón

9. ¿Qué conversaciones sobre crecimiento y expansión todavía faltan entre mujeres emprendedoras?

"Creo que la conversación pendiente entre mujeres emprendedoras no es solo sobre crecimiento económico o expansión, sino sobre el poder femenino en su forma más auténtica: el que crea, el que une, el que trabaja en tribu. Muchas veces, cuando nos convertimos en hacedoras y gestoras, adoptamos modelos de poder más asociados a lo masculino y dejamos en segundo plano esa capacidad maravillosa de gestar vida. En nuestro caso, vida en forma de proyectos, equipos y comunidades. Yo no le hablaría solamente a la mujer que ya está emprendiendo, sino a la que todavía no se anima. A la que cree que no es capaz, que no va a poder, que tiene miedo. Le diría que las que logramos emprender no es que no sintamos esas emociones; las sentimos todas. La diferencia es que decidimos atravesarlas. Emprender no es ausencia de miedo. Es avanzar con él".

10. Como consultora de hospitalidad, ¿cómo definís la hospitalidad desde la mirada femenina y en qué ámbitos puede aplicarse, más allá de la hotelería?

"Para mí la hospitalidad no es una industria, es una manera de diseñar el mundo. Desde una mirada femenina, la hospitalidad tiene que ver con anticipar, contener, crear atmósfera. Es pensar cómo se va a sentir alguien en un espacio antes incluso de que llegue. Es sensibilidad aplicada a la gestión. En un hotel eso es evidente. Pero la hospitalidad también puede pensarse en residencias privadas, en barrios, en desarrollos inmobiliarios e incluso en una ciudad. Tiene que ver con cómo se recibe al que llega, cómo circula, cómo habita, cómo se encuentra con otros. Un barrio puede ser hospitalario si genera comunidad. Una residencia puede ser hospitalaria si está diseñada para el encuentro y el bienestar. Una ciudad puede ser hospitalaria si cuida su identidad y facilita vínculos. Yo trabajo la hospitalidad como concepto transversal: una herramienta para crear entornos habitables, humanos y coherentes. Porque, en definitiva, todos somos huéspedes en los espacios que transitamos".

Valeria Rolón fotografiada por Andy Cherniavsky

11. Creaste una marca de moda, Vacación, junto a Alpargata Textil, que inicialmente comenzó siendo una cápsula y hoy se vende online, en multimarcas del país y en Madrid. ¿Cuál es su filosofía y cómo dialoga la moda con el concepto de lujo silencioso?

"Vacación es una marca que creamos en sociedad con Alpargatas Textil y nace de una idea muy clara: vacacionar no es solo tomar un avión o un auto para ir a otro lugar. Vacacionar también es un viaje hacia adentro. Por eso no hacemos únicamente bolsos, sombreros o indumentaria para viajar; también creamos batas y piezas de home. Son objetos pensados para habitar el descanso, no solo el destino. La filosofía de la marca está en el origen. El lujo comienza en la plantación del algodón, continúa en la hilandería, pasa por el diseño de nuestro equipo y se produce íntegramente en Argentina. Sin químicos, con máxima calidad y con una trazabilidad que podemos contar de principio a fin. Para mí, eso es lujo silencioso. Es el lujo de los buenos materiales, de lo atemporal, de lo clásico que no pasa de moda. De aquello que se gasta y envejece bien, y que con el tiempo se vuelve más bello. Cada prenda adquiere carácter con quien la usa; cuenta su historia. La moda, en este sentido, dialoga con el lujo silencioso porque no busca imponerse ni exhibirse. Busca durar, acompañar y formar parte de la vida real".

12. Estás activamente involucrada en la escena artística de Corrientes y La Alondra funciona como punto neurálgico de exposiciones. ¿Por qué era importante integrar arte al proyecto?

"Integrar arte al proyecto fue una decisión natural, porque el arte es transversal en mi vida. El arte habla del ser humano. Cuenta un momento, interpreta una época, conmueve, incomoda, gusta o invita a pensar. No es decoración; es una forma de narrativa. En La Alondra el arte es parte del guión. Es un elemento más de la identidad y del territorio. Cada obra dialoga con el espacio y con quien lo habita, amplía la experiencia y genera conversación. Para mí, un proyecto que busca ser culturalmente significativo no puede estar separado del arte. Porque el arte nos recuerda que la hospitalidad también es una forma de sensibilidad".

13. ¿Qué sueño profesional todavía te moviliza y cuáles son tus próximos pasos en este ámbito?

"Mi sueño profesional es “pintar pueblos”. Aplicar todo lo que aprendí sobre hospitalidad para trabajar junto a una comunidad y convertir al turismo en una fuente de desarrollo real. No como una intervención externa, sino como un proceso colaborativo donde la identidad del lugar sea el punto de partida. De hecho, en Concepción del Yaguareté Corá, a orillas de los Esteros del Iberá, donde está La Alondra’i, una casa de seis habitaciones —un antiguo almacén de ramos generales convertido en hotel de diseño— trabajé junto a organismos públicos, actores privados y ONG para que el pueblo se consolidara como un destino de turismo de lujo. Fue un verdadero trabajo en equipo y una experiencia profundamente transformadora. Me moviliza acompañar a una comunidad a descubrir su narrativa, ordenar su propuesta y diseñar experiencias que generen trabajo y orgullo local. La hospitalidad, para mí, no es sólo recibir huéspedes; es activar economías, construir comunidad y crear futuro. Ese es el camino que quiero seguir profundizando".

14. ¿Qué te gustaría que otras mujeres emprendedoras aprendan de tu experiencia?

"Les diría que lo mejor de emprender es la libertad. La libertad de tomar decisiones, de elegir el rumbo, de construir algo con sentido propio. Disfruto profundamente mis éxitos y también me hago cargo de mis fracasos. Esa responsabilidad no me pesa; me fortalece. Emprender no es un camino cómodo, pero es un camino propio. Y esa libertad, para mí, no tiene precio".

15. Si tuvieras que definir el momento que estás viviendo en una palabra o una frase, ¿cuál sería?

"Estoy en Expansión, hacia lo desconocido, saliendo de mi zona de confort".