SOCIEDAD | Hace 2 semanas

JOMO la filosofía que te enseña a vivir sin celular

Christina Crook es la autora del libro La alegría de perderse: encontrar el equilibrio en un mundo conectado. Acá habla de la felicidad que produce “perderse las cosas correctas” del mundo digital y los beneficios que conlleva vivir no disponible las 24hs.

La vida de la periodista canadiense Christina Crook cambió por completo al dedicarse al movimiento JOMO.

Antes de este fenómeno trabajó para algunas de las principales organizaciones de medios de Canadá, como Canadian Broadcasting Corporation (CBC) y Rogers Digital Media.

La filosofía que plantea JOMO promueve desconectarse de la tecnología y relacionarse más con las personas de forma personal.

Esta manera de disfrutar de la vida es todo lo contrario al FOMO (Fear Of Missing Out) o miedo a perdernos una cosa por estar haciendo otra, la cual puede derivar en ansiedad al ver que nuestros amigos disfrutan de un evento, mientras nosotros lo vemos en las redes sociales.

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Luego de ver una escena de un documental en donde un cura bendecía celulares surgió la idea de alejarte de la tecnología durante un mes. ¿Cómo viviste ese momento?

Fue un momento crucial para mí. Tuve una reacción visceral. Me encontré preguntando: ¿Podría esto [el smartphone] ser una bendición? ¿Podría ser bendecido? ¿De qué sirve un dispositivo diseñado para acelerar nuestras vidas al borde del agotamiento?

¿Y cuáles fueron los efectos de esa decisión?

Mayor conciencia de cómo las presiones externas de Internet afectan mi ansiedad, relaciones, productividad y creatividad. Mayor conciencia del tiempo perdido en pantallas. Ahora, escribo una lista de las cosas que necesito hacer en línea en una hoja de papel antes de abrir mi computadora. Trabajo esa lista lo más rápido posible y luego me desconecto. La mayoría de nosotros no necesitamos sentarnos frente a la computadora todo el día, incluso si es por trabajo, podemos planificar reuniones cara a cara, trabajar en forma análoga (en papel, etc.). Requiere más intencionalidad.

¿Sos más feliz desde que adoptaste este modo de vivir?

Ciento por ciento. Existe la alegría de perderse las cosas correctas. Esas cosas correctas son diferentes para cada persona. Defino a JOMO como la alegría de perderse las cosas correctas: cosas que cobran vida, como el ajetreo tóxico, la comparación y la fuga digital; para hacer espacio a los compromisos que nos dan vida y paz, significado y alegría. Todos vamos a vivir con tecnología por el resto de nuestras vidas, pero podemos decidir cómo.

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¿Cómo decidiste el título de tu libro?

Primero, mi libro se tituló Digital Detox, pero un problema legal obligó a mi editor a cambiarle el nombre antes de su lanzamiento. Nunca había escuchado el término JOMO antes, pero era un hashtag y una conversación que estaba creciendo y mi editor sugirió que cambiemos el nombre de mi libro, The Joy of Missing Out. Estoy agradecido todos los días por esa casualidad. JOMO es el término que trajo tanto el título de mi primer libro como todo el trabajo que he realizado en los años posteriores.

Nuestros estados de ánimo, sentimientos y decisiones cambian después de ver celulares y redes sociales. ¿Cómo podemos manejar eso?

Es una respuesta simple: pasa menos tiempo frente a ellos. Usamos teléfonos para evitar hacer determinadas cosas todo el tiempo. Necesitamos volver a aprender cómo tener una conversación valiente, mirar a las personas a los ojos, pero primero tenemos que quererla. Nuevamente, la pregunta es: ¿qué nos trae más alegría? ¿Mantenerse a distancia de nosotros mismos y de los demás, o acercarnos completamente al mundo?

El JOMO implica alejarse de las redes sociales. ¿Es un buen camino para evitar compararse con los demás, en especial cuando muestran vidas que parecen perfectas?

Sí, totalmente. La comparación es el ladrón de la alegría. Nuestro objetivo en JOMO es capacitar a las personas para decir con alegría y confianza: “No, no necesito las redes”.

En una charla TED dijiste: “Vivimos en un mundo lleno de computadoras y personas. La gente es mejor, elígelos”. ¿Crees que es una decisión difícil por momentos?

Cuando somos honestos sobre lo que amamos, no creo que sea una decisión difícil elegir personas. Si le preguntas a la gente qué les trae más alegría, sus rostros se iluminan con historias de amistad, familia, naturaleza, pasatiempos activos. Cuando recordamos estas verdaderas alegrías y las priorizamos, nuestros teléfonos se atenúan en comparación. ¡Es más fácil decir no al teléfono y decir JOMO! Quiero que JOMO sea la excusa del mundo para desconectarse. Me gustaría que todos digan: “Estoy eligiendo algo mejor que sentarme frente a la pantalla de una computadora”.

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¿Cómo hiciste para lograr que el movimiento JOMO crezca?

En principio hacía las entregas puerta a puerta de mis libros (lo que hice en dos vecindarios de Toronto y Vancouver). Luego lancé DailyJOMO (un mensaje de correo electrónico con #jomoquests que buscan que las personas estén fuera de línea y se metan en el mundo real. Ahora las ofrezco en Instagram). También creé el podcast JOMOcast, una membresía y estoy redactando mi nuevo libro.

¿Cómo imaginas tu vida en 10 años?

En diez años, quiero ser una voz mundial respetada sobre el bienestar digital, una defensora de la experiencia humana, en todo su dolor y belleza. Me imagino teniendo un equipo. Brindando cursos. Escribiendo más libros. Y que se convierta en un movimiento, una comunidad amorosa y poderosa. Además, quiero que mis hijos y mi familia participen en cada parte del proceso. Hoy prefiero pasar la mayor parte de mi tiempo cara a cara con personas del mundo real.

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