martes 21 de septiembre de 2021

SOCIEDAD | 23-04-2020 12:36

“Tener Covid-19 me enseñó a no dar absolutamente nada por sentado”

Jacinta Dillon es una periodista argentina que trabaja en la BBC en Londres. Acá, su relato en primera persona sobre todo lo que experimentó y aprendió desde que fue diagnosticada con coronavirus positivo.

Desde hace meses tenía sacado el pasaje para volar el 12 de marzo a Buenos Aires, porque se casaban dos de mis mejores amigas. Salí de mi casa en Londres cuando recién se empezaba a hablar de pandemia y de un posible decreto de aislamiento para quienes llegáramos a la Argentina desde el exterior.

Apenas arribé me aislé en una habitación, manteniendo todos los recaudos y recomendaciones de profesionales y organizaciones internacionales de la salud. A las pocas horas empecé con malestar en todo el cuerpo y temperatura más alta que lo normal. Llamé a los teléfonos oficiales y a mi obra social (que mandó un médico a domicilio), pero al no tener los 38° y al no presentar ningún otro síntoma, me dijeron que no era suficiente para activar el protocolo de coronavirus y que volviera a llamar si me subía la fiebre.

Ya con 38° se activó el protocolo en el Hospital Alemán y me internaron.

Al principio me hicieron radiografía e hisopado y me sacaron sangre, tratando de descartar que se tratara de alguno de los virus normales que nos dan gripe cada año. Se ve que mientras dormía esa primera noche, di negativo y se mandó la muestra al Malbrán automáticamente. Mientras pasaban las horas y los días, fue bajando la fiebre y volví a sentirme bien.

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En la tarde del cuarto día de internación, mientras hablaba por videollamada con mi mamá y mi hermana, sonó el teléfono de la habitación y para mi sorpresa, el médico que me estaba atendiendo me comunicó que había dado positivo. Fue una sensación de irrealidad absoluta. Tenía ese virus del que había leído y hasta reportado desde la BBC.

Los médicos me explicaron que prácticamente al 80% de los que tengan coronavirus les va a agarrar de esta manera. Creo que vale la pena destacar esto porque hay mucho miedo e incertidumbre alrededor del COVID-19 y al leer y escuchar tanto sobre las tragedias, las muertes y los casos dramáticos, a veces perdemos el foco y hay una sensación de que cualquier persona que se agarre este virus va a padecerlo extremadamente.

Desde un principio traté de organizar las horas y los días en base a como me sentía, intentando hacer cosas para mantener la mente ocupada y el cuerpo sano. En el hospital escribí mucho e hice yoga, también llamé a mucha gente por videollamada.

Esta experiencia me sacudió por completo y me enseñó (y lo sigue haciendo) a no dar absolutamente nada por sentado, ni mi salud, ni la libertad con la que contaba antes de todo esto. Cuando de repente no pude ni abrir la ventana sellada para tomar una bocanada de aire fresco caí en cómo ni reparamos en cosas tan mínimas pero tan esenciales a nuestro bienestar. Y prometí jamás volver a subestimar el contacto humano, el abrazo, el beso. El virus me dio muchísima claridad.

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