lunes 30 de marzo de 2020

SOCIEDAD | Hace 1 semana

Carta al Rey

La lucha contra la expansión del coronavirus implica un desafío inédito: que toda la humanidad se quede en casa. Pero, ¿cuál deberá ser nuestra postura ante este desastre?, ¿la sociedad saldrá de esta crisis siendo más solidaria?, ¿qué lección podemos sacar de todo esto? 

Tu llegada fue magistral, con trompetas y miles de súbditos para que el mundo entero te conociera y respetara. Para que hasta los más poderosos temieran tenerte cerca. 

Empezaste tu reinado y desde entonces no creo que hayas sido el más democrático. Atacas a los débiles y le haces la vida difícil a los que ya la tienen bastante complicada.

Nos diste la lección que nunca nadie ni nada se atrevió a darnos en mucho tiempo. Nos hiciste ir en reversa porque todo lo que veníamos haciendo hasta ahora solo trajo las peores consecuencias. Y vaya que nos has hecho reflexionar...

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¿De qué vale el dinero que no podemos gastar? ¿Qué es lo que realmente nos importa? ¿De qué se alimenta nuestra alma? ¿De puro ego o de un sentimiento verdadero? ¿Cuánto queremos o soportamos a los que tenemos cerca? ¿Para qué tener la guarida más lujosa si al final todos vamos hacia el mismo camino?

Eres pequeñito, pero has hechos estragos desde que estás en el poder. Paralizaste al mundo, y créeme que no soy de las tuyas, pero opino que era extremadamente necesario hacerlo.

No todo ha sido en vano. Gracias a tu llegada, las grandes metrópolis tienen un cielo más despejado, los mares retomaron su azul cristalino, el aire está más limpio y las calles poco saben de papeles y desperdicios. Todavía falta, pero el planeta da señales de vida. El planeta finalmente respira.  

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De todas formas, la corona te durará poco, Rey. Porque sigo creyendo en los míos. Porque así pasa con todos los villanos, vienen a moverte un poco tu mundo, tus creencias, tus sueños para que entiendas que no eres infalible y que hasta lo más minúsculo puede cagarte los planes si no aprendes las lecciones más importantes de la vida: somos un todo, un organismo completisímo con las partes justas y necesarias para latir, que lo que hagas tu me afecta a mi y lo que haga yo le afecta a otro.

El mundo no te pertenece, no nos pertenece, no es de nadie. Tus ambiciones y tu egocentrismo solo te llevaran a la tumba. El soltar y fluir es de las cosas más maravillosas que existe y la humildad construye castillos tan poderosos que si vives en ellos podrás derrocar a cualquier Rey que venga a infectarte el alma. 

Ya varios son residentes de estos castillos y van a la guerra contra ti, Rey. Pero van livianos al andar, sus armaduras son simples barbijos y batas de tela

Sin embargo, estos valientes necesitan de más valientes para ganar. Las condiciones son fáciles y siempre han estado ahí..llena tu vida de propósitos que nos involucren a todos.

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Da ganas de ser mejor todos los días, pero no te confundas, no es meditando, haciendo ejercicios o leyéndote un libro por semana. Es siendo buenos de verdad, buenos con el de al lado, buenos de alma y espíritu. Siendo más simples y volviendo a las raíces, que tanto avance nos volvió un poquito miserables y egoístas. 

Hay que ganar tiempo para quitarte la corona y dejes de hacerle daño a los más vulnerables. Pero en cuanto a nosotros....nosotros debemos obligarnos a ir más despacio porque no hay tanta prisa y nuestro mundo se nos viene encima. 
 

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