lunes 26 de septiembre de 2022

SEXUALIDAD Y VíNCULOS | 26-08-2022 08:21

Femcel: una ‘barrera’ al sexo y el romance

Son comunidades de mujeres que prefieren no tener relaciones amorosas o sexuales a causa de ciertos comportamientos sociales de los varones -desde superficiales a violentos- que no se adecuan a los vínculos amorosos que esperan.

A lo largo de la historia las personas fueron liberándose de ciertos tabúes y prejuicios culturales sobre cómo vivir su sexualidad. Muchas mujeres se están animando a experiencias únicas y prefieren mantener relaciones sexuales casuales, sin necesidad de generar un vínculo afectivo o emocional con la otra persona. Aunque en los últimos años las estructuras históricas de los vínculos se fueron modificando, muchas buscan también el sexo romantizado, donde el amor y la práctica sexual van de la mano. Cuando no lo logran o no lo encuentran eligen entonces ser como se conoce hoy popularmente, “involuntariamente célibes”. A este grupo se las denomima Femcel (termino que proviene del inglés de la combinación de las palabras female y celibate). Son mujeres adultas que por deseo o algún impedimento psíquico o conductual priorizan no tener una relación sexual casual o romántica. Por lo general toman esta determinación por ciertos comportamientos de los varones -desde superficiales a violentos- que no cumplen con las condiciones de la relación que ellas buscan. “Desde una visión patriarcal y machista, por supuesto que mujeres viviendo una sexualidad sin amor romántico o de manera casual son juzgadas. Esto nos atraviesa como sociedad y pareciera que a nosotras siempre se nos va a exigir más y se nos va a señalar con el dedo si decidimos tener varios partenaires sexuales o vincularlos sexualmente sin amor”, apunta la Lic. Laura Müller, Psicóloga sistémica y TCC, terapeuta de parejas y sexóloga.

“Hoy en día no es sencillo encontrar personas para compartir algo más que una relación sexual. Enamorarse es difícil, porque creo que la mayoría de los hombres quieren sexo rápido y no mucho más”.

LOS ORÍGENES

Cuando no existían los servicios de mensajería instantánea y las redes sociales, Alana, una estudiante transgénero canadiense propuso organizar un grupo donde las personas que querían tener sexo y no lo conseguían por diferentes razones, compartían sus experiencias y pensamientos. Logró así una especie de comunidad de ayuda mutua, bajo el nombre de Proyecto de celibato involuntario de Alana. 
Con el correr de los años muchas personas adultas que aseguraban ser incapaces de tener relaciones sexuales y románticas con otras, como sería su deseo, comenzaron a sumarse a esta iniciativa formando foros virtuales. Así se acuñó el termino Incel (involuntarily celibate en inglés), que describía a cualquier persona, sin importar el género, que se sintiera sola y que no encontrara a la persona indicada para tener relaciones sexuales. Las conversaciones del grupo fueron cobrando un tono cada vez más fuerte, y en muchos casos derivó en resentimiento y misoginia. Incluso, algunos llegaron a extremos repudiables como casos de violencia. El término tomó inmediatamente otro cariz y se utilizó para denominar a los grupos de hombres que consideraban el sexo como un derecho, culpabilizando y atacando a las mujeres por no poder obtenerlo. Para diferenciarse y en contra de ello, apareció entonces el concepto Femcel. 
Femcel, celibes, ilustracion

EN PRIMERA PERSONA

Falta de química, intereses diversos, inseguridades vinculadas al aspecto físico, el sexo casual, la edad, no tener punto de encuentros con la otra persona o no saber cómo ni en dónde conocer gente son algunos de los motivos por los cuales las Femcel prefieren no entablar este tipo de vínculos. 
“Cuando más grande te ponés, más difícil es tener química con alguien. Hoy en día si no tenés una aplicación en el teléfono es muy difícil conocer gente. En mi caso particular, estando divorciada, no salgo a bailar, tengo hijos y no sé si me siento cómoda con la idea de ir a tomar algo para luego terminar teniendo relaciones sexuales. A las mujeres nos cuesta más, porque los hombres de nuestra generación siguen con esa histeria a la hora de entablar algo más que sexo casual. Insisto, es complicado y muchas elegimos descubrir el placer estando solas gracias a los juguetes sexuales”, comenta Florentina T. de 44 años, divorciada desde hace 13 años. 
Por su parte, Consuelo F, de 44 años de edad, doula y ama de casa comenta: “Siempre existe la posibilidad de contactar a algún amigo con derecho a roce si una quiere. Pero hoy en día el tema pasa por otra cuestión: No creo darme el tiempo para enfocarme en buscar eso, ya que hace casi diez años que estoy soltera. Hoy en día no es sencillo encontrar personas para compartir algo más que una relación sexual. Enamorarse es difícil, porque creo que la mayoría de los hombres quieren sexo rápido y no mucho más. Tienen todo tan fácil, hay tanta disponibilidad y es complicado que asuman el compromiso. Existen muchos cánones de belleza impuestos por la sociedad que aún tienen vigencia, como si tenés celulitis, estrías, kilos de más o lo que sea, cuesta mucho animarse a estar con alguien. La gente está bastante pendiente de esos temas. Prácticamente me considero célibe porque ya no siento tener ganas, no me atrae tener sexo”.

“Se da por sentado que queremos y debemos estar en pareja, que tenemos que vivir una sexualidad de tal o cuál forma. Hay que comenzar a cuestionar también la amatonorma”. 


Por supuesto, hay varones que también eligen no formar pareja por motivos similares a los ya mencionados. “Me pasó varias veces de no coincidir con otra persona, por ejemplo, hablando de como si fuera un derecho el tener sexo con alguien. Coincido en que los individuos están con un plan superficial del sexo y eso me genera un rechazo, que termino no teniendo relaciones sexuales ni dispuesto a conocer a una persona. Ante toda esa información terminas eligiéndote a vos y ocupándote de tu bienestar emocional y de las cosas que te hacen bien”, comenta Diego B de 34 años.
Para culminar Müller suma: “Se da por sentado que queremos y debemos estar en pareja, que tenemos que vivir una sexualidad de tal o cuál forma. Hay que comenzar a cuestionar también la amatonorma. Por ende, esto provoca que muchas mujeres quizás elijan no vivir una sexualidad en terrenos donde lo consideren peligrosos, sobre todo si hay vulnerabilidad e inseguridad. Pero también están quienes simplemente no lo quieren, no lo necesitan, y no tiene que ver solamente con resguardarse, como las personas asexuales”, explica la Lic. Laura Müller. 

Ilustración: Verónica Martínez Castro

 

Galería de imágenes

Accedé a los beneficios para suscriptores

  • Contenidos exclusivos
  • Sorteos
  • Descuentos en publicaciones
  • Participación en los eventos organizados por Editorial Perfil.

En esta Nota

Comentarios